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El Concepto de Persona

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El concepto de la persona, al igual que otros conceptos comparativos tales como parentesco o el estado, designa una zona de investigación dentro de la cual hay suficiente coincidencia entre las sociedades para asegurar que la comparación sea razonable, pero suficiente variación entre ellas para que la investigación sea fructífera. Las indagaciones en esta zona se refieren a las concepciones del individuo psicofísico humano. Esto es territorio para el psicólogo y el filósofo también, por supuesto, pero los antropólogos se guían por dos consideraciones especiales. En primer lugar, esperamos que las concepciones de una sociedad de las personas como individuos, de cómo trabajan las personas, puedan relacionarse con sus formas de institución social, de cómo funciona la sociedad. En segundo lugar, hemos aprendido que las formas de anatomizar el pensamiento y la forma de los individuos de otras sociedades pueden ser profundamente, y sorprendentemente, diferentes de las que damos por sentado.

De hecho, las diferencias entre las versiones de la persona no son sólo una cuestión de pensamiento, sino también de sentimiento y experiencia. Considere, por ejemplo,”el relato etnográfico de Godfrey Lienhardt (1961) del Dinka, en el que muestra que el Dinka se considera a sí mismo, y de hecho se experimenta a sí mismo, de manera muy diferente a como lo hace la gente del Atlántico Norte”. En el caso de una deuda incobrable, por ejemplo, los pueblos del Atlántico Norte asumen que el poder de cobrar una deuda incobrable -la facultad de la conciencia, en otras palabras- es totalmente interno al sujeto pensante, la persona. Pero entre los dinka, tal recogimiento no es una propiedad de la propia mente o conciencia del deudor. Más bien, el deudor que se hace cargo de su deuda lo hace porque el espíritu de Mathiang Gok la ha apoderado y la ha forzado a recuperar la deuda y responder a ella. En otras palabras, en vez de una conciencia interna que la dirige, el deudor experimenta un poder externo. Del mismo modo, los miembros de ciertos clanes entre los Dinka tienen una divinidad especial, el espíritu que Lienhardt traduce como Carne. La divinidad Carne aparece dentro de ellos como su propia carne cuando sus músculos comienzan a temblar y se vuelven poseídos durante los sacrificios rituales. En otras palabras, su propio cuerpo se vuelve a la vez espiritual y sujeto a otro poder, ninguna de cuyas propiedades es familiar en la perspectiva del Atlántico Norte. En este sentido, la persona es concebida y experimentada de manera muy diferente en las dos sociedades.

Personas e individuos

La escritura de Lienhardt es extraordinaria en su sensibilidad y se erige como un monumento a los logros de la antropología como una exploración de la condición humana. Es más notable, por lo tanto, que el desarrollo temprano de la noción de la persona para la antropología se refirió, no a la experiencia, sino a una visión abstracta y generalizada del tema. Así, Durkheim y Mauss, escribiendo a principios del siglo XX, describieron a la “persona” como una categoría de pensamiento, con lo que querían decir que es un componente fundamental e ineludible.