La Amistad Desde la Perspectiva Antropológica

La amistad hasta hace poco ha sido un tema de sólo importancia secundaria en antropología. Los antropólogos siempre han tendido a ver la amistad en relación al parentesco, generalmente comparando amigos con parientes. En las sociedades no occidentales, el parentesco se consideraba a menudo como el principal conjunto de relaciones sobre las que se estructuraban las comunidades. La amistad se consideraba principalmente como una categoría residual para las personas que no eran ni parientes ni enemigos. En los estudios de las sociedades occidentales, ya no se pensaba que el parentesco tuviera un papel central en la organización de la vida social. Pero precisamente debido a la mayor inestabilidad y a la disminución de las funciones de la familia, el interés antropológico se orientó a revelar lo significativo que seguía siendo como conjunto de relaciones sociales. A su vez, se consideró que la amistad tenía un carácter básicamente afectivo y demasiado informal para ser tratada como el principal objetivo de la investigación.

Los pocos estudios de amistad conducidos entre los años 50 y 70 (Reina 1959; Paine 1974; Gilmore 1975) enfatizaron las funciones instrumentales de los amigos y su significado estructural. Los análisis de las redes sociales (por ejemplo, amigos, clientes y clientes) en los centros urbanos (cf. Whyte 1955; Boissevain 1974) también intentaron descubrir una forma estructurada de relaciones urbanas. La instrumentalidad, o el intercambio de apoyo práctico y emocional entre amigos, fue el aspecto principal de la amistad enfatizado por el funcionalismo. Pero esta es sólo una de las posibles características de los amigos. Por encima de todo, la amistad es a menudo percibida y valorada como una relación afectiva y voluntaria, en la que se enfatiza la sociabilidad y la igualdad entre amigos. Aunque estos elementos tienden a estar presentes de manera transcultural en las relaciones de amistad, los distintos discursos enfatizan valores diferentes. Por ejemplo, entre la clase media inglesa, la amistad privilegia la divulgación personal como una forma de contrarrestar la impersonalidad del ámbito laboral (Rezende 1993). Para el Arawete de la Amazonía de las tierras bajas, las amistades entre parejas casadas no sólo acentúan la cooperación económica, sino también la reciprocidad sexual (Viveiros de Castro 1992). Entre las mujeres andaluzas, la amistad valora la posibilidad de compartir secretos sin temor a los chismes (Uhl 1991). Los discursos y prácticas de amistad también varían dentro de las culturas. Factores como el género, la edad y la clase influyen en cómo se percibe y experimenta la amistad. Por lo tanto, el estudio de la amistad en sí mismo, más que como una instancia comparativa para el análisis del parentesco, puede convertirse en un posible medio para la investigación de los valores y nociones culturales centrales.

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