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¿Qué es el Trabajo de Campo Antropológico?

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Existe una relación problemática entre la representación del trabajo de campo antropológico y la actualidad de cualquier trabajo de campo en particular. De hecho, el trabajo de campo puede tomar tantas formas como antropólogos, proyectos y circunstancias existan. tJean Briggs (1970) pasó 17 meses con un grupo familiar de inuit en el Ártico canadiense, a 150 millas de cualquier otra persona. Es difícil concebir un abandono más intenso, total y quizá desacertado del proyecto etnográfico. Nadie hablaba inglés. Ella dependía de sus anfitriones para refugiarse, para obtener gran parte de su comida y ropa, y en un sentido inmediato y aterrador para su propia supervivencia. Sólo una vez abandonó brevemente el campo, por un pequeño y poco menos austero puesto de avanzada de la civilización. Malcolm Young (1991), por otra parte, hizo su trabajo de campo en la policía de Newcastle mientras era policía de Newcastle, y por lo tanto nunca salió de casa – o tal vez nunca dejó el campo. Mi propio trabajo de campo con los monjes forestales de Sri Lanka fue otra vez diferente (Carrithers 1983). Viví en Sri Lanka durante casi tres años, pero sólo de vez en cuando entre los monjes: después de todo, viven en el bosque para alejarse de la gente.

La representación del trabajo de campo es otra cuestión. En la década de 1920 Malinowski publicó una serie de obras que representaban a los Trobrianders y – aún más trascendentales para los antropólogos posteriores – el carácter de su trabajo de campo en los Trobriands. George Stocking llamó a estas obras “mythopoeic” (Stocking 1983:110) porque exponían una grandiosa imagen heroica y vívida del trabajo de campo contra el cual se medían los antropólogos más tarde. Para sumergirse en la vida local, el intrépido trabajador de campo debe estar completamente aislado de la consolación de sus compañeros:”Imagínese a sí mismo sentado rodeado de todo su equipo, solo en una playa tropical cerca de un pueblo nativo mientras el despegue… que le ha traído velas lejos” (Malinowski 1922:4). El trabajador de campo pasa meses o años en la tarea, aprende el idioma y documenta minuciosamente todos los aspectos de la sociedad local. Es difícil imaginar una devoción más profunda a la ciencia, y de hecho el etnógrafo malowskiano es un miembro remunerado del gremio científico, que posee métodos especiales para recolectar, manipular y fijar evidencia (1922:6), haciendo así una contribución experimental (1922:2) sobre la analogía de la química o la física. Malinowski captó esta imagen compuesta brillantemente en la frase observación del participante, que evoca lo que entonces se consideraba el método científico por excelencia, la observación, y añade un giro de conocimiento de primera mano de la persona en el lugar.

Ahora es fácil encontrar esta imagen pintoresca, y ciertamente la práctica de Malinowski no era tan monumental como su precepto, pero es importante recuperar el tremendo impacto que el ideal del etnógrafo heroico ha tenido en la práctica de la antropología. En él se establecía una aspiración que en