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¿Cómo Resucitó William B. Yeats a su Compatriota Jonathan Swift en una de sus Obras?

Yeats

Dublín ha sido tierra de grandes e insignes escritores, como Oscar Wilde, James Joyce, Samuel Becket, George Bernard Shaw, y, entre ellos, están los también grandiosos escritores William Butler Yeats y Jonathan Swift. El primero de estos dos últimos, ganador del Premio Nobel de Literatura 1923 por su poesía y dramaturgia, reflexionó sobre el último de los mencionados, coetáneo de los siglos XVII y XVIII, resucitándolo en una de sus obras de teatro breve y contundente que se titula en español Palabras en el cristal de la ventana.

¿Pero cómo haría resucitar el poeta y dramaturgo del siglo XX a un maestro muerto hace siglos que escribió la adorada novela Los viajes de Gulliver? Fácil (como lo fue a Hesse en El lobo estepario con Goethe), es decir, con una potente imaginación. El joven estudiante de Cambridge Juan Corbet visita una sesión de espiritismo donde cree podrá resolver su escepticismo sobre la comunicación con los muertos. Ahí también le acompañan el auspiciador Doctor Trench, la secretaria Miss Mackenna, el señor Abraham Johnson, la señora Mallet, Cornelius Patterson, y la médium señora Henderson.

En una escena donde el paroxismo literario ha colmado el éxtasis de la lectura, la médium señora Henderson adopta las voces del más allá, pertenecientes a Jonathan Swift y su pretendida alumna Vanessa, que en vida real respondía al nombre de Hester Vanhomrigh (como recuerda el entendido universitario y observador atento), discutiendo sobre su amor frustrado.

Sin embargo, en un giro inesperado, Vanesa desaparece (es decir, sale de la sesión de espiritismo), y el “hombre malo” (como tildan a Swift), menciona a la joven Stella, una mujer al que el autor de Los viajes de Gulliver adora con pasión poética y la que lo acompañó hasta el final de sus días. En pocas palabras, el poeta de “El hombre que soñó con el país de las hadas” explora artísticamente sobre los amores que profesó un ídolo de su patria cuya gloria actual debe a la literatura.

Con diálogos refinados y apasionados, excelente prosa y bellas imágenes, el autor al final pone en claro su posición sobre el espiritismo, y afirma que sí es posible. Es más, era admirador de la magia y del esoterismo, como consta en varios de sus bellos ensayos literarios y las experiencias anecdóticas que cuentan de él. Como J. M. Coetzee tuvo que jugar la ouija para conversar con Fyodor Dostoievski y escribir El maestro de San Petersburgo, es evidente que Yeats ha practicado una sesión espiritista o varias (pues le tenía fe), para conversar con el creador del país de los Houyhnhnm.

 

 Francois Victor Villanueva Paravicino

(Huamanga, 1989)

Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actual miembro de la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA). A los 18 años quedó finalista del “I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América: los jóvenes cuentan”. El 2013 fue antologado en el libro Recitales “Ese Puerto Existe”. Muestra poética 2010-2011. El 2017 publicó su primer libro Cuentos del Vraem. Tiene diversas publicaciones literarias en revistas, antologías, diarios y sitios web de cultura. Su poemario El cautivo de blanco es su segunda entrega. Actualmente cursa la maestría de Escritura Creativa de la UNMSM.