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¿De qué trata El pez dorado de Le Clézio?

¿De qué trata El pez dorado de Le Clézio? - ciencias-sociales - antropologia filosofica feuerbach

Desde que leí El diluvio de Le Clézio el 2009, me quedé fascinado con este autor, pues el inicio de aquella novela, al estilo de la “Noveau Roman” francesa, despliega una prosa poética sobre el caos, la ruptura y el desorden en los inicios del mundo, un collage escrito de imágenes, colores, eufonías, que se interrumpe por un instante por esta frase pronunciada luego del transcurso de una bella muchacha en bicicleta: “Desde este día, todo se ha podrido. Yo, François Besson, veo la muerte en todas partes”. François Besson es el protagonista de esa novela con ciertas preocupaciones existenciales, pues es la que pertenecía a la época existencialista del autor, fascinado por autores como Albert Camus y Jean Paul Sartre.

El pez dorado (1997) es de diferente índole, de distinta raigambre, algo que no parecería extraño en un autor demasiado prolífico (tiene más de cincuenta obras literarias, con una producción regular entre dos y tres años, desde los veintitrés cuando ganó su primer premio con su primera novela), de un infatigable viajero, un gran explorador de conciencias y pasiones humanas, y gran lector de literatura latinoamericana, y tal vez el único Nobel extranjero que resaltó la obra del maestro José María Arguedas en su discurso de agradecimiento en Estocolmo.

Esta novela cuenta la historia de Laila, una niña raptada de su aldea en las montañas y vendida a Lalla Asma, una viejecita que tiene hijos que son como demonios para la hija adoptiva, que trabaja en las labores del hogar y cuidado de su ama, con quien entabla gran cariño. No obstante, la vieja Lalla Asma enferma después de un accidente y al poco tiempo fallece, comenzando un abanico de posibilidades a Laila, quien tiene la urgencia de huir porque teme que los hijos la denuncien por asesinato. Ahí comienza la aventura de Laila. Se refugiará en una casa de “princesas” (que no son otras que mujeres públicas), entablando cariño con ellas, hasta que ocurren varios percances y tiene que refugiarse en un pequeño pueblo donde una amiga de la casa de “princesas” vive cuando descansa de su triste oficio. Decide pronto viajar a París y ahí sufrirá algunos inconvenientes de discriminación, de maltrato psicológico e incluso físico. Al final, como añoranza del pasado inspirada en el arte (Laila era lectora de literatura y gran espectadora de música), como cuando se preguntaba por el instante de su rapto, que fue una tarde calurosa y polvorienta, decide regresar a su tierra natal.

Esta aventura casi nómade de la mujer marroquí, Laila, iba a ser un cuento de máximo quince páginas, pero en la prosa de Le Clézio todo fluye, como en la de los grandes novelistas. Recibió el Premio Nobel de Literatura del 2008, juzgado como “escritor de nuevas desviaciones, aventuras poéticas y éxtasis sensual, explorador de una humanidad más allá y por debajo de la civilización reinante”. No hay pierde con este autor francés aún vivo.

Francois Victor Villanueva Paravicino

Escritor peruano (Ayacucho, 1989). Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). Textos suyos aparecen en la antología Recitales “Ese Puerto Existe”, muestra poética 2010-2011 (2013). Ha publicado el libro de relatos Cuentos del Vraem (2017) y el poemario El cautivo de blanco (2018). Tiene diversas publicaciones literarias en antologías, revistas y diarios. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa de la UNMSM y su novela Los bajos mundos está en proceso de edición.