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¿Por qué leer “Rojo y Negro” de Stendhal?

rojo y negro

Excelente novela de uno de los mejores prosistas franceses del siglo XIX, el maestro Stendhal, cuyo nombre de pila era Marie-Henry Beyle. Faltarían palabras para alabar esta monumental novela, que disfruté en los primeros años de la universidad al leer los elogios que le dedicaban grandes escritores nacionales e internacionales. Aunque la trama se desarrolle en la Francia del siglo XIX durante la década de los treinta, inspirado en una nota periodística que sonó en su momento y fascinó al genio parisino, y se articule en torno a las pretensiones de un joven, hijo de un carpintero rural, para escalar sobre la cuna pobre de su nacimiento; la historia, a mi parecer, es una de las más colosales historias de amor mejor narradas; algo que demuestra que el amor es una de las sensaciones más reales, fidedignas y fantásticas que puede sentir el hombre.

Sobre el título de la novela, se referencia a los matices de los uniformes del ejército galo (rojo) y de los sacerdotes (negro), que representaba el camino de ascensión social entre los jóvenes decimonónicos, o a los colores de la ruleta típica de los casinos (que conjuga orgánicamente la naturaleza dicotómica de la psicología del principal personaje: poder hacerlo o no poder hacerlo), que diacteliza la potente fuerza del azar y el destino trágico, tan presente en esta magistral pieza literaria.  La novela se publicó en 1831 (diez años después de la declaración de la independencia del Perú y pos tempo de la grandiosa empresa de Napoleón Bonaparte).

Esta novela total del realismo, que compite de tú a tú con el mundo real, fue admirada por autores como León Tolstoi, y ya en el siglo XX por André Gide, Marcel Proust, y otros genios destacados. Acá en Perú lo amaban Julio Ramón Ribeyro y Mario Vargas Llosa. La novela se divide en dos libros, el primero con treinta capítulos y el segundo con cuarenta y cinco capítulos (de los cuales los últimos cuatro no tienen títulos). Rojo y Negro está protagonizada por Julián Sorel, hijo de un aserrador del pueblo de Verrières. Aquel Julián Sorel es un muchacho muy inteligente, culto, elegante y guapo que aprovecha sus virtudes para ganarse la empatía de las personas y, cómo no, de las chicas que le atraen: dos hermosas mujeres, con características tan propias que el lector juzgará interesantes.

La trama se desarrolla así: Julián Sorel es el hijo de un carpintero de la ciudad de Verrières, que sabe latín y se sabe de memoria La Biblia. Sus habilidades hacen que el alcalde de Verrières, el señor de Rénal,  se fije en él. En efecto, el alcalde lo contrata como preceptor de sus hijos. Ya en la casa del alcalde, Julián Sorel se distinguirá por su talento y por su erudición. El trato dulce y afable que tiene hacia los niños y la señora de Rénal, hará que surja el amor entre el joven Julián Sorel y la esposa del alcalde, la señora de Rénal. Se sabe que Julián Sorel primero lo toma como un reto conquistar a esa mujer tan bella y madura que es la señora de Rénal. Luego, surgirá el amor. Esto hará que surja el adulterio. En consecuencia, Julián y la señora de Rénal tendrán un romance ardoroso. Todo empieza a derrumbarse cuando el señor de Rénal recibe anónimos, en los que dicen del amor sicalíptico entre el preceptor de sus hijos y su esposa. Ocurren diversos incidentes hasta que Julián parte de Verrières a Besançon, donde conocerá al padre Pirard, quien le hará conocer al conde de la Mole. Así es, Julián entrará a trabajar en el palacio el marqués de la Mole en París. Ahí Julián también mostrará sus dotes de intelectual y de una persona inteligente. En su estancia, se enamorará de Matilde, la señorita de la Mole, hija del marqués de la Mole. Ella es de una notable belleza y de una perspicacia aguda. El amor será correspondido, pero luego no, luego sí, luego no, y final y definitivamente sí. Casi al final, cuando el romance se descubre a los ojos del padre, pues Matilde queda embarazada de Julián (éste parece alcanzarlo todo, pues el marqués le dará el título de general y le promete harta herencia), el padre recibe una carta de la señora de Rénal donde decía que Julián era acostumbrado a seducir a las distinguidas damas de la familia que lo albergaba. El padre quita todas las licencias a Julián y se va de París furibundo. El joven Sorel, descubierto la artimaña, va a Verrières y, en la iglesia, dispara a la señora de Rénal, a quién las dos balas apenas rozan su brazo. Es denunciado y sentenciado a muerte. Apelan y al final de la novela Julián es guillotinado.

Magnífica trama para una novela excelente, fascinante. Ha habido diversas adaptaciones al cine, y todas ellas muy buenas. En especial la de 1954 Le Rouge et le noir, con estupendas actuaciones de Gérard Philipe (Julián), Danielle Darrieux (Señora de Rénal), y la hermosa (me enamoré de ella a la primera vista) Antonella Lualdi haciendo el papel estelar de Matilde. Todos los buenos escritores tienen que recomendar este libro. Y para colocar la cereza, habrá que recomendar también La cartuja de Parma, obra magistral de su autor que lo escribió durante pocos meses y que también encumbra el amor apasionado, lleno de peripecias, y al final trágico.

Francois Victor Villanueva Paravicino

Escritor peruano (Ayacucho, 1989). Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). Textos suyos aparecen en la antología Recitales “Ese Puerto Existe”, muestra poética 2010-2011 (2013). Ha publicado el libro de relatos Cuentos del Vraem (2017) y el poemario El cautivo de blanco (2018). Tiene diversas publicaciones literarias en antologías, revistas y diarios. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa de la UNMSM.