Saltar al contenido

Entre la pasión, la literatura y las contradicciones del ser humano en Fábulas de amor y libros de Francois Villanueva Paravicino

Francois

Por Eleazar A. Villanueva Gamboa

Fábulas de amor y libros (Editorial Apogeo, 2025) reúne once relatos que giran, con distintas intensidades, alrededor de dos obsesiones que atraviesan la obra: el amor y la literatura. Desde El comprador de libros hasta Entrevista breve con un poeta repulsivo, el autor construye un universo donde los personajes leen, escriben, desean, fracasan, recuerdan y aman, mientras los libros aparecen no como simples objetos decorativos, sino como parte de su identidad. La propia organización del volumen revela esa voluntad: los títulos recorren experiencias amorosas, conflictos de escritores, ambientes bohemios, talleres literarios y personajes enfrentados a sus propias contradicciones.

Autor: Marco (Anthropology and Practice). Aprende más sobre mi y estate al tanto de mis publicaciones en Instagram.

Uno de los mayores intereses del libro está en que el amor no aparece idealizado. Es deseo, obsesión, nostalgia, traición, ilusión, fracaso y, algunas veces, una forma de autoconocimiento. Los personajes aman desde posiciones diferentes y casi siempre existe una distancia entre aquello que desean y aquello que finalmente obtienen.

En “El comprador de libros”, por ejemplo, la pasión intelectual del protagonista convive con una evidente inmadurez sentimental. El personaje se presenta como un joven obsesionado con Camus, Sartre, Beckett, Proust, Joyce, Kierkegaard y Nietzsche, pero esa enorme biblioteca personal contrasta irónicamente con su dificultad para comprender sus propios sentimientos. El libro, por tanto, funciona como símbolo de conocimiento, pero también como refugio y máscara. Esa contradicción resulta particularmente interesante: los personajes saben mucho de literatura, pero no necesariamente saben vivir.

Uno de los rasgos más definidos de la obra es su fuerte carácter intertextual. Villanueva Paravicino escribe rodeado de otros escritores. Aparecen Borges, Vallejo, Ribeyro, César Calvo, Dostoyevski, Flaubert, Poe, Baudelaire, Stendhal, Vargas Llosa, Joyce y numerosos autores más. En “Un par de póker”, por ejemplo, el encuentro amoroso se produce precisamente en un espacio relacionado con los libros y la conversación deriva hacia César Calvo, Lawrence, Van Gogh, Martín Adán, Ribeyro, Vallejo y Hamsun. La conversación amorosa se transforma así en una conversación sobre la condición del artista. Esta característica constituye una de las señas de identidad del volumen: los personajes no solamente viven historias; las interpretan desde la literatura que han leído.

El libro adquiere una dimensión particularmente interesante cuando abandona el amor convencional y se interna en la psicología del escritor. “Sacrilegio” es quizá uno de los relatos más claramente metanarrativos. Un taller de escritura se convierte en escenario de una discusión sobre el lenguaje, la originalidad, la crítica y el plagio. Los estudiantes cuestionan el uso excesivo de determinados adverbios, las acotaciones explicativas, la verosimilitud y la construcción del narrador. Finalmente, el relato incorpora un giro irónico cuando se descubre que el cuento analizado reproduce un texto de Roberto Arlt. Aquí aparece una de las mejores virtudes del autor: la capacidad de convertir la literatura en materia narrativa. El escritor habla del escritor, el crítico critica al escritor y el lector termina participando indirectamente en ese juego. Algo semejante ocurre en “La lista imperdonable”, donde la necesidad de reconocimiento literario se mezcla con los conflictos sentimentales del protagonista. La ansiedad por aparecer entre los mejores escritores del año revela una cuestión más profunda: el deseo de ser reconocido.

Aunque no corresponde confundir narrador, personaje y autor, muchos relatos utilizan una primera persona muy próxima a experiencias de juventud, universidad, literatura, bares, Huamanga, Lima y ambientes bohemios. “El peso de la poesía” es especialmente significativo. El protagonista abandona temporalmente sus estudios de Ingeniería de Minas para perseguir la poesía y llega a Huamanga, donde trabaja en una taberna. El relato mezcla juventud, literatura, amistad, bohemia y fracaso. La muerte de Nadal Leodo termina modificando radicalmente el destino del personaje, que finalmente regresa a Lima y concluye sus estudios. Aquí el autor demuestra una particular capacidad para recrear ambientes urbanos y provincianos reconocibles, haciendo que Lima y Ayacucho no sean simples escenarios, sino espacios que participan de la formación sentimental e intelectual de los personajes.

La prosa de Villanueva Paravicino posee una característica muy reconocible: abundancia verbal. El autor disfruta describiendo rostros, ambientes, gestos, libros, bebidas, calles y estados emocionales. Hay una evidente voluntad de construir imágenes y dotar a las escenas de intensidad. También destaca su vocabulario literario y su capacidad para introducir referencias culturales sin abandonar completamente la narración. En los mejores momentos, esa erudición contribuye a caracterizar a los personajes: sabemos quiénes son porque sabemos qué leen. El diálogo cumple igualmente una función importante. Muchos personajes revelan su personalidad hablando de literatura, amor, sexo, fracaso, premios y creación artística.

Quizá el aspecto más interesante de Fábulas de amor y libros sea que no pretende únicamente contar historias de amor. El libro habla también de qué significa ser escritor, leer, ser reconocido, fracasar, copiar, criticar y aspirar a trascender. En “Entrevista breve con un poeta repulsivo”, el personaje del poeta premiado lleva al extremo la arrogancia del creador y convierte la entrevista en una sátira del ego literario. Su discurso sobre Joyce, Vallejo, la tradición poética y su propia obra permite al autor jugar con una figura deliberadamente excesiva: el escritor que termina creyéndose superior a sus lectores, críticos y colegas. Así, el libro oscila entre la celebración de la literatura y su parodia. Ama los libros, pero también se ríe de los escritores que se toman demasiado en serio.

Fábulas de amor y libros es un libro de cuentos con ambición literaria, marcada vocación intertextual y una identidad narrativa reconocible. Su mundo está poblado de lectores, escritores, amantes, bohemios, estudiantes y personajes que buscan en el amor y en los libros una respuesta a sus propias incertidumbres. Su mayor virtud es precisamente esa pasión: se percibe que el autor escribe desde una relación intensa con la literatura. Su principal desafío editorial está en controlar esa misma abundancia. La obra no necesita más palabras; necesita que algunas palabras sean retiradas para que las mejores respiren.

Como conjunto, el libro puede leerse como una declaración de amor a la literatura y, al mismo tiempo, como una mirada irónica sobre quienes viven demasiado dentro de ella. En última instancia, estas Fábulas sugieren que amar y escribir tienen algo en común: ambos exigen exponerse al fracaso. El amante puede ser rechazado y el escritor puede ser ignorado, criticado o incomprendido. Pero ambos continúan intentándolo. Y allí reside, probablemente, la verdadera unidad secreta del libro: sus personajes buscan el amor de otros, mientras sus escritores buscan el amor de los lectores.

Eleazar A. Villanueva Gamboa

Es escritor ayacuchano autodidacta.

 

×