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El poeta como profeta en “Desde el borde de la lengua” de Renato Pachas

Renato Pachas

El segundo poemario publicado del poeta iqueño Renato Pachas, y tercero en su haber, “Desde el borde de la lengua” (Editorial Apogeo, 2017), es una propuesta lírica que subyuga por la sensibilidad metafórica de sus versos, por el artificio en la disposición de las frases poéticas, por las imágenes originales y sentidas del mundo representado, por cierta cadencia al inicio, a la mitad, o al final de un poema-estrofa.

Desde la reflexión de escenas de la vida personal y familiar, hasta la ontológica metapoética, “Desde el borde de la lengua” desarrolla una dialéctica que busca el conocimiento del recuerdo, el aprecio amoroso, las etapas de la vida, los diversos rostros del miedo y la soledad, el atisbo de la ufología y la divinidad, el ser de la poesía y la escritura y crítica, que vienen condesados en el mensaje lírico de las composiciones poéticas de Renato Pachas.

El título en seis poemas, “Naermi Lopgue Cleo”, empieza con la remembranza sideral de la infancia y la adolescencia, a los quince años, en una tierra de ensueño, rodeado de los seres queridos y de las pasiones tempranas. Luego continúa con el deseo pasional de las relaciones amorosas. Seguidamente el poeta sufre por el terremoto de agosto de 2007, que ha golpeado cruelmente a su familia. Vuelve a continuación con la candidez del enamorado cual si fuera un niño, con un estribillo al inicio que dice así: “Yo era bueno”, seguido de símiles de gran belleza retórica. “Menos para ti…”, culmina al final este poema de exquisita composición y elaboradas metáforas. Las dos últimas partes-poemas continúan con la queja amorosa y la despedida.

El poema “Salve” (oración a María, madre de Cristo) elabora una feminidad divina, como “un Dios que envuelve a la materia”. La composición lírica en tres partes “Los vetos sufrientes de Milkskalatrab” lo sentí como una dialéctica constante de lucha dolorosa con la expresión poética, una batalla con las palabras y la nominación, donde existe un trabajo arduo en el vocabulario. Y la primera composición del título “Ampuche” forja el reclamo de un creador-artista innovador, irreverente, desmitificador, contra los conservadores ortodoxos, contra los cucufatos, contra las moralinas, quienes los “injuriaron”, “señalaron”, “odiaron”, y “sentenciaron” .

Es en “Souleanos o zueños en Heda Malepio” donde la poesía como sueño se identifica cosmogónica, sideral, universal, donde la voz lírica afirma: “Sueño que la poesía es una letra huyendo del lenguaje/ que es una grafía escapando de las normas baratas/ y que el poeta es un profeta elegido por la materia / y por los Hedas”. Seguidamente el poeta-profeta afirma: “(Dios) Él tiene una nave y el único pasajero soy yo”.

El poema “Miedo”, dividido en nueve partes, explora con destreza figurativa sobre las dimensiones del temor y el terror en sus diferentes facetas. El primero sobre la implicancia temerosa del tiempo sobre la mujer, el segundo sobre el temor triste a la partida, y el siguiente acerca del temor a ser pequeño. La sexta parte reflexiona sobre el miedo a la guerra, y la séptima sobre el miedo a afrontar una propia homosexualidad.

El apartado “Teoría del silencio” consta de nueve poemas y explora sobre el espíritu infantil, la soledad, la autohumillación, la añoranza, el sadismo y el dolor. El siguiente, La ciudad de los sueños, alaba una tierra querida, mágica, que se enorgullece de “Ser una ciudad en un país extinto que rasga de a poco”, que aludiría, como afirmaría después, a Andahuaylas,

Finalmente, Treze poemas para la cena, reflexionaría con sencillez y agilidad lírica sobre la poesía posmoderna y su conversación con el referente clásico. Se tematiza la poesía desde el borde del miedo, desde la locura, desde el poder de la palabra, desde la profanación de la escritura o del sacrilegio de la crítica, sobre el oficio del escritor, sobre los efectos del poema, sobre la poesía y la tierra, sobre el poema como existencia, como lectura en la época digital de las pantallas, como música, y como existencialismo al borde de la lengua.

Es, en efecto, una propuesta lírica lograda. Existen bellos y vívidos versos que, agazapados en bellas imágenes y esmeradas metáforas, destacan por su logro poético; es decir, un poemario con peso propio, cuya voz vidente, como la del profeta, siempre dirá.

Francois Victor Villanueva Paravicino

Escritor peruano (Ayacucho, 1989). Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). Textos suyos aparecen en la antología Recitales “Ese Puerto Existe”, muestra poética 2010-2011 (2013). Ha publicado el libro de relatos Cuentos del Vraem (2017) y el poemario El cautivo de blanco (2018). Tiene diversas publicaciones literarias en antologías, revistas y diarios. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa de la UNMSM