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Antropología Holandesa

Antropología Holandesa - antropologia-cultural - antropologia cultural barbara miller

La antropología cultural holandesa comenzó en las Indias Orientales coloniales de los Países Bajos, donde los altos funcionarios coloniales del siglo XIX se dieron cuenta de las ventajas de registrar las lenguas y costumbres de la población indígena para sus propósitos administrativos. Las cátedras se establecieron en Leiden en 1877 y en Amsterdam en 1907, y los titulares, aunque al principio evolucionistas en persuasión, promovieron una larga asociación entre la administración colonial y la investigación etnográfica. La tradición estructuralista, que muchos fuera de Holanda todavía consideran la esencia de la antropología holandesa, se afianzó en los años veinte y especialmente en los treinta, y fue liderada por la obra de la F. A. E. Van Wouden, G. W. Locher, y especialmente J. P. B. B. de Josselin de Jong y más tarde su sobrino P. E. de Josselin de Jong, entre otros. Los primeros escritos de la tradición fueron principalmente en holandés, pero las traducciones al inglés de los textos clásicos se incluyen en dos importantes colecciones (Josselin de Jong 1977;1984).

El estructuralismo neerlandés clásico se diferenciaba del estructuralismo francés en que el anterior postulaba sólo estructuras que son únicas en áreas o regiones culturales, no para toda la humanidad. Estas áreas culturales se conocen dentro de la antropología holandesa como “campos de estudio etnológico (o antropológico)” (ethnologisch studievelden).

Cada uno de ellos está definido por un conjunto de características comunes conocidas como su “núcleo estructural”. Éstos podrían incluir, por ejemplo, la descendencia patrilineal, el conubio circulante y la hipogamia en el caso del archipiélago malayo, que es el ejemplo clásico de un campo de estudio etnológico. Cada cultura distinta dentro de tal “campo” tendrá diferencias, pero tales diferencias se pueden explicar con el patrón estructural más grande. El lema del estructuralismo holandés, como el de la nación-estado indonesio que surgió de la misma fuente cultural, bien podría considerarse como “Unidad en la diversidad”. Esta perspectiva debe mucho a los estudios en lenguas indonesias, y la idea de que la cultura tenga estructuras análogas a la lengua ha sido una parte importante de la tradición, que tiene paralelismos no sólo con el estructuralismo francés, sino también con la antropología cognitiva estadounidense.

En las últimas décadas la tradición estructuralista en los Países Bajos ha estado en declive, y la antropología trans-accionalista, marxista, aplicada y de desarrollo ha sido prominente, al igual que el interés en los estudios postcoloniales. En algunas universidades, la antropología del desarrollo se equipara más o menos con la idea de “sociología de las sociedades no occidentales”, e incluye estudios sobre cuestiones de política, salud y nutrición, sistemas agrícolas e incluso etnosciencia, siendo el último un área de superposición entre las tradiciones estructuralistas y la sociología no occidental. Debido al carácter centralizado y burocrático del sistema universitario holandés, tanto los intereses regionales como teóricos se concentran en diferentes departamentos de acuerdo con las directrices acordadas elaboradas entre ellos.