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El concepto de Estructura Social en Antropología

antropologia ciencia de la diversidad

La estructura social ha sido utilizada en antropología como descriptor de una variedad de conceptualizaciones de la organización humana. El término, escribió Claude Lévi-Strauss, “no tiene nada que ver con la realidad empírica sino con los modelos que se construyen a partir de ella”. La construcción de tales modelos fue una preocupación central de la antropología a mediados del siglo XX. Estos teóricos se basaron en una antigua conversación que data de Platón, Ibn Jaldún y Vico y se extendió a las figuras que sentaron las bases de la teorización social del siglo XX: Freud, Marx, Durkheim y Weber. Los modelos abordaban fenómenos sociales que iban desde las reglas del matrimonio hasta las formas políticas. Varias características de esta conversación en antropología la distinguieron de otra similar en sociología que tuvo lugar durante el mismo período en el que se enfatizaron temas como la clase, las normas y la desigualdad. Éstas incluían una preocupación por la organización política no occidental y las estructuras y terminologías de parentesco, que se demostraron superpuestas y de muchas maneras mutuamente constitutivas, y un enfoque comparativo en el que se hacía hincapié en proporcionar la mayor cantidad posible de datos de fuentes tan diversas como fuera posible.

Antropología Comparada

Mientras los estructural-funcionalistas desarrollaban sus teorías de la estructura social en Gran Bretaña, George Peter Murdock encabezaba la promoción de un enfoque comparativo en Estados Unidos. En 1949 publicó Social Structure, en la que planteó un modelo de organización humana en el que las estructuras sociales humanas se consideraban conformes a las leyes naturales, al igual que las reconocidas en las ciencias duras. Murdock hizo sus afirmaciones basándose en (lo que llegó a llamarse) los Archivos del Área de Relaciones Humanas, una base de datos que él creó en la que se codificaron y describieron características de numerosas culturas. Esto le permitió, y a muchos otros desde entonces, comparar características estructurales y avanzar mucho en el método comparativo en antropología. Murdock argumentó, por ejemplo, que la residencia postmatrimonial tenía más peso que la estructura de linaje para influir en las terminologías de parentesco.

Estructuralismo Lévi-Straussiano

Claude Lévi-Strauss era conocido por sus teorías sobre el arraigo último de la cultura y la organización social en la estructura de la mente humana. Consideró que el estudio de la estructura social implicaba la investigación sistemática de un “orden de elementos” que incluía los sistemas de parentesco y ascendencia y las normas matrimoniales, y un “orden de órdenes” en el que “la antropología consideraba todo el tejido social como una red de diferentes tipos de órdenes”. En esta última categoría, incluyó órdenes “vividas” como la económica y la política, y órdenes “pensadas” que son “externas a la realidad objetiva” como el mito y la religión. Argumentó en contra del modelo de Radcliffe-Brown, prefiriendo no ver estas órdenes como concretas sino como basadas en la cognición.

En Elementary Structures of Kinship (1969), Lévi-Strauss señaló la universalidad del tabú del incesto y teorizó que la prohibición del incesto había llevado a la iniciación de reglas matrimoniales que dictaban quién podía casarse con quién. Los grupos de linaje fomentaban o desalentaban los matrimonios entre o dentro de grupos de parientes por razones que tenían que ver con evitar el incesto (sin importar cómo lo definiera el grupo en particular) y la construcción de alianzas entre grupos a través del matrimonio. “La “teoría de la alianza”, como llegó a llamarse, desafió la teoría de la ascendencia argumentando que la dinámica intergrupal era más socialmente constitutiva que la preocupación por las líneas de sangre.

Interpretivismo y Teoría de la Práctica
La teoría sobre la “estructura social” se había desvanecido en la antropología a finales de la década de 1960 y dio paso a lo que vino a llamarse “interpretivismo”, un movimiento asociado principalmente con Clifford Geertz, pero promovido por muchos otros. Los interpretativistas se esforzaron por mejorar los modelos estructurales sociales que habían comenzado a parecer estáticos y sin fundamento. Victor Turner, por ejemplo, intentó retratar “la estructura social en acción” en su trabajo sobre los rituales Ndembu y otras prácticas sociales. Sherry Ortner, en un importante estudio de las tendencias de la teoría antropológica, declaró que había surgido un nuevo énfasis en la “práctica” en la antropología. Menciona el marxismo estructural, con su énfasis en “creencias, valores[y] clasificaciones”, como una amenaza temprana a la estructura social, pero en última instancia lo relega a aquellas antropologías que asumieron “que la acción humana y los procesos históricos están casi totalmente determinados estructural o sistemáticamente”. Con la teoría de la práctica, sin embargo, vino un nuevo énfasis en el “agente, actor, persona, yo, individuo[o] sujeto”. Un actor, por definición, poseía la agencia, la capacidad de actuar. Los teóricos de la práctica, también llamados “postestructuralistas”, buscaban un equilibrio entre estructura y agencia. El principal teórico en esta línea fue Pierre Bourdieu, cuya idea de “habitus” ofrece una solución dialéctica al problema de reconciliar estructura y agencia, un enfoque que él llama “estructuralismo genético”. Un hábito es un “sistema de disposiciones adquiridas que funcionan a nivel práctico como categorías de percepción y evaluación o como principios clasificatorios, además de ser los principios organizadores de la acción”. La teoría de Anthony Giddens de la “estructuración” logra un propósito similar al ofrecer un modelo que abarca tanto la estructura como la acción y elabora sobre su constitución mutua.

La estructura social ya no ocupa un lugar central en la antropología dominante. Sin embargo, el énfasis actual en los agentes, que buscaba corregir el exceso de énfasis en la estructura, está empezando a llevar a una revalorización de la estructura, aunque de nuevas formas y desde nuevos ángulos, en la teorización sobre la naturaleza de los individuos y los grupos y cómo se moldean unos a otros. Los subcampos interdisciplinarios, como el análisis de redes, tienen sus orígenes en Radcliffe-Brown y sus contemporáneos. La estructura social es una idea clave en la antropología del siglo XX. Además, su influencia continúa siendo una de las principales ideas que hicieron posible el postestructuralismo, y como precursor de subcampos de análisis social que utilizan nuevos métodos empíricos nunca anticipados por sus creadores.

Estructural-Funcionalismo

Varios teóricos, en lo que llegó a conocerse como antropología “estructural-funcionalista”, también conocida como “antropología social británica”, abordaron la cuestión de la estructura social como parte de su mayor interés en la interconexión de los individuos y las sociedades. Entre ellos se encuentran E. E. Evans-Pritchard, Meyer Fortes y A. R. Radcliffe-Brown. Cada uno consideraba al parentesco como uno de los principales entrantes en la estructura social. Su enfoque era fuertemente comparativo. Trataron de identificar las “reglas” de ascendencia que gobernaban la composición de los grupos de parentesco, tales como patrilinajes, clanes y tribus, unidades que retrataban como parte integral de la organización política. Más tarde, Harris criticó a los estructural-funcionalistas por sacar conclusiones universalistas a partir de datos históricos, por ejemplo, por no dar suficiente peso al colonialismo, la trata de esclavos y otras invasiones a la organización política local.

Radcliffe-Brown argumentaba que las estructuras sociales eran “tan reales como los organismos vivos” y que la estructura social era “el conjunto de relaciones realmente existentes, en un momento dado, que vinculan a los seres humanos”. Diferenció entre su propio enfoque, en el que la estructura social abarcaba “todas las relaciones sociales de persona a persona” y “la diferenciación de los individuos y de las clases por su papel social”, y el de Evans-Pritchard, a quien consideraba que utilizaba el término “para referirse sólo a los grupos sociales persistentes” en su etnografía del Nuer de 1940.

La etnografía de Evans-Pritchard fue el ejemplo más conocido de la “teoría del descenso”, en la que los estructural-funcionalistas argumentaban que los linajes segmentarios constituían la base de las sociedades, la mayoría de las cuales estaban en África, que presentaban como ejemplos. Se demostró que los linajes se unen y dividen a lo largo de las líneas de sangre. Su argumento, por lo tanto, planteaba fundamentos lineales para el parentesco y la organización política. Lo que les importaba a los individuos que formaban parte de estos sistemas, argumentaban, estaba relacionado con la composición de los grupos a lo largo del tiempo y no lateralmente, en el presente.

Referencias:

  1. Harris, M. (2001). The rise of anthropological theory. Walnut Creek, CA: AltaMira Press.
  2. Smith, M. G. (1998). The study of social structure. New York: Research Institute for the Study of Man.
    Fuente: iresearchnet