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Conocimientos Indígenas

El término “conocimiento autóctono” (en lo sucesivo,”IK”) surgió en gran medida en su entorno moderno como una designación para el conocimiento técnico o empírico de los pueblos, principalmente no occidentales, del tipo también descrito como etnosciencia. Se ha vuelto problemático conceptualmente con la promulgación de su importancia en los proyectos de desarrollo, en el contexto de la definición de lo que podríamos entender por ciencia, y con los intentos de las minorías culturales de proteger sus conocimientos contra la expropiación, la erosión o la burla.

Aplicar el adjetivo“indígena” al “conocimiento” sustantivo, plantea las mismas complicaciones que la categoría “pueblos indígenas”. La indigenidad es un estatus a menudo discutido, y se ha sugerido que términos como “tradicional” o “local” podrían ser preferibles. Pero éstos también tienen sus limitaciones, ya que lo tradicional no es necesariamente indígena o local, y lo local no siempre es indígena o tradicional. Las denominaciones “folk-” o “etno-” (como en, por ejemplo, conocimiento etno-biológico o etnomédico) se encuentran en el trabajo académico, pero tienen menos peso fuera de la academia. Otras alternativas sugeridas son aún menos satisfactorias. Muchos dominios de la etnosciencia han sido objeto de documentación y teorización sistemática, tanto en términos de la información enciclopédica que tratan (especialmente su aparato clasificatorio) como de las lógicas explicativas y organizativas subyacentes.

Existe una tendencia a esencializar las características de IK y a contrastarlas con el conocimiento científico; o a mezclar el dualismo en su conjunto con la distinción entre conocimiento occidental y no occidental. Es difícil generalizar sobre estas características, ya que en el sentido más amplio deben aplicarse a todos esos diversos conocimientos que se encuentran fuera de la ciencia, ya que surgieron como un cuerpo ideal e institucionalizado de práctica global. Como categoría, IK sostiene una ambigüedad con respecto a las grandes tradiciones eruditas del conocimiento (tales como el Ayurveda o el herbal-ismo europeo moderno temprano), que a su vez se distinguen a menudo de las tradiciones orales locales, pero con las que siempre ha interactuado continuamente. Sin embargo, es convencional caracterizar IK como arraigado en la experiencia de vivir en un lugar particular, y como transmitido oralmente o performativamente. A pesar de ser visto a menudo como estático, en realidad es extraordinariamente fluido, una consecuencia del compromiso práctico con la vida cotidiana reforzado a través de la práctica y el experimento. El IK es más distribuido y compartido culturalmente que el conocimiento científico, no existiendo en su totalidad en una sola persona o grupo. Sin embargo, tipos particulares de conocimiento pueden ser el dominio de especialistas o subgrupos particulares. Se inserta característicamente en otros aspectos de la cultura, es holístico e inte-grativo. La dificultad para separar los elementos técnicos de los sociales y racionales de los elementos percibidos como no racionales es lo que ha facilitado la tarea de r