Los Alimentos como Objeto de Estudio de la Antropología

Como el instrumento más poderoso para expresar y dar forma a las interacciones entre los seres humanos, la comida es el principal regalo y un depósito de significados sociales condensados. Todo sistema alimentario tiene múltiples dimensiones (material, sociocultural, nutricional-médico), todas ellas interrelacionadas. El alimento deriva su “poder” de la red de las interrelaciones que evoca. Además de ser de interés académico, se ha reconocido que la interconexión de la producción, distribución y consumo es fundamental para la formulación de políticas alimentarias eficaces.

Los antropólogos que trabajan sobre el terreno están bien colocados para investigar los niveles y nodos intersectantes en los que debe entenderse el alimento. Durante mucho tiempo han estado interesados en la dieta humana, específicamente en los determinantes socioculturales de la dieta; en los patrones cambiantes de producción y mercado de alimentos; y en la seguridad alimentaria a nivel comunitario y familiar. Cada vez más, los antropólogos están centrando su atención en la socioeconómica del hambre, la hambruna y la ayuda alimentaria, así como en el desarrollo agrícola y la política alimentaria.

Los estudios antropológicos de los alimentos se inspiran en la investigación pionera de Audrey Richards (1939), en la que se esbozaron las dimensiones sociales de la producción, preparación, distribución y consumo, junto con la dinámica de la comensalidad. Las etnografías centradas en los alimentos siguen siendo un modelo para quienes estudian el impacto social y nutricional del desarrollo económico. D’ Souza (1988) ha pedido estudios similares – etnografías de hambruna – para ayudar a prevenir el hambre y mejorar los esfuerzos de alivio. Estos estudios requieren hacer hincapié en las interrelaciones entre variables locales, nacionales, regionales e internacionales.

Los antropólogos adoptan un enfoque flexible de la alimentación y la cultura, porque los individuos a veces tienen que elegir entre normas contradictorias. El enfoque semiótico de los alimentos, defendido por “Appadurai (1981), destaca cómo las propiedades intelectuales de los alimentos pueden ser manipuladas para resolver este problema de elección.

Alimentos como construcción cultural

Los estudios de las dimensiones socioculturales de la alimentación adoptan un enfoque cultural/estructural o semiótico. El primero trata los alimentos como “buenos para pensar” dentro de un entorno cultural bastante estático, como lo ilustran numerosos estudios de clasificaciones binarias (frío caliente, húmedo-seco, macho-mujer, etc.), e introduce la idea de que las dietas pueden ser analizadas como parte de un código alimentario. En contraste, los estudios semióticos muestran que la gente manipula los alimentos para hacer declaraciones sobre las relaciones sociales y desafiarlas. Mientras que todas las culturas utilizan los alimentos para marcar o construir el prestigio relativo y el estatus social, las formas en que las castas hindúes manipulan las transacciones de alimentos para mejorar el estatus relativo, y las emociones con las que se cargan las preparaciones alimenticias, diferencian a los hindúes (Messer 1984). Usando alimentos para proteger o protestar posiciones sociales, los hindúes son expertos en gastropolítica (Appadurai 1981). El enfoque semiótico está en deuda con Levi-Strauss, quien desarrolló la teoría por primera vez en el siglo XX.

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