¿Quien fue Claude Levi-Strauss?

Pocos antropólogos han adquirido en su vida la fama internacional y el público de Claude Levi-Strauss. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial sus ideas se han arraigado en todas las ciencias humanas. Aunque su obra no es fácilmente accesible para los no iniciados (Leach 1970), ni tampoco se ha convencido de sus proposiciones -lejos de ella- ha transformado radicalmente la forma en que los antropólogos plantean preguntas y definen su objeto en áreas centrales como el parentesco, la clasificación y la mitología. Al abogar por un enfoque inspirado en la lingüística estructural, su trabajo ha supuesto una ruptura epistemológica con los métodos de análisis anteriores. Así pues, podemos referirnos a un período “antes de Levi-Strauss” y a uno “después de Levi-Strauss”.

Esto es tanto más notable cuanto que, al igual que la mayoría de sus contemporáneos franceses, fue autodidacta como antropólogo, habiendo recibido su formación académica en filosofía y derecho (en una época en la que sólo algunas de las principales universidades británicas y americanas ofrecían programas de antropología). Sin embargo, no debemos olvidar que siempre ha rendido homenaje a sus predecesores (Mauss, Boas, Lowie y Radcliffe-Brown, entre otros) independientemente de que esté o no de acuerdo con ellos. Por otra parte, no ha dudado en entrar en polémica con los filósofos, que lo han llevado a trabajar en varias ocasiones. Nadie que lee su obra se queda indiferente y ha contribuido mucho a la reputación de la antropología en las ciencias humanas.

De lo estético a lo sensual

Levi-Strauss ha sido descrito como sensible, digno y reservado, alguien que siempre ha privilegiado el rigor en su vida profesional, y sin duda se ha esforzado, como resultado, por mantener una cierta distancia de los acontecimientos, las personas y los hechos. Para saber más sobre él podemos recurrir a su propio testimonio (Charbonnier 1969[1961]; Levi-Strauss 1983[1975,1979]; Levi-Strauss y Eribon 1991[1988]), sobre sus raíces y desarrollo intelectual, y relacionar ciertos aspectos de su obra con su vida y personalidad.

Todos los que le rodean coinciden en su sensibilidad distintiva, que le lleva a veces a preferir la compañía de la naturaleza, rocas, plantas y animales, a la de las personas. Sin duda esta es la clave de su sensibilidad estética, ya sea en relación con la pintura, la música, la poesía o simplemente un bello objeto etnográfico (Levi-Strauss 1998[1993]). ¿Es este refinamiento estético parte de su herencia familiar? Esto es muy verosímil cuando se tiene en cuenta que su bisabuelo era compositor y director de orquesta, que dos de sus tíos eran pintores, al igual que su padre, que también estaba apasionadamente interesado en la música y la literatura. Este sentido estético se encuentra en la mayoría de los temas de Levi-Strauss; se expresa en la elección de títulos, en la elección de imágenes (sobre las portadas de las ediciones francesas de Mythologiques, o The Savage.

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