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La Comunidad Desde la Perspectiva Antropológica

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El concepto de comunidad ha sido uno de los más amplios y utilizados con mayor frecuencia en las ciencias sociales; su examen ha sido objeto de atención durante al menos los últimos 200 años. Al mismo tiempo, ha resultado difícil definir con precisión el término. Entre los intentos más renombrados sigue siendo el de Robert Redfield (1960[1949]: 4), que identificó cuatro cualidades clave en la comunidad: una pequeñez de escala social; una homogeneidad de actividades y estados de ánimo de los miembros; una conciencia de distinción; y una autosuficiencia a través de una amplia gama de necesidades y a través del tiempo. Sin embargo, en 1955, Hillery pudo compilar 94 tentativas de definición social-científica cuya única coincidencia sustantiva era que “¡todos trataban con la gente” (1955:117)! A menudo, para superar este problema, la comunidad se especifica aún más con una frase calificativa o amplificadora: la “comunidad local”, la “comunidad de las Indias Occidentales”, la “comunidad de naciones” o “almas”. Pero esto parece que sólo nos lleva a la pregunta.

Enfoques antropológicos tradicionales

En antropología, uno podría aislar útilmente tres amplias variantes del enfoque tradicional. La “Comunidad” debe caracterizarse en términos de: (1) intereses comunes entre las personas; o (2) una ecología y localidad comunes; o (3) un sistema o estructura social común. Tomando estos (brevemente) a su vez, Frankenberg (1966) sugiere que son intereses comunes en cosas alcanzables (económicas, religiosas, o lo que sea) que dan a los miembros de una comunidad un interés común en uno al otro. Vivir cara a cara, en un pequeño grupo de personas, con intereses comunes en mente, hace que los miembros de la comunidad compartan relaciones de muchas cadenas o múltiples relaciones entre sí; también comparten un sentimiento hacia la localidad y el grupo mismo. De ahí que las comunidades lleguen a estar marcadas por un grado justo de coherencia social.

Para Minar y Greer (1969), la clave es la concentración física (viva y trabaje) en un territorio geográfico. Para esta localidad se plantearán problemas comunes y darán lugar a perspectivas comunes, que conducirán al desarrollo de organizaciones para la acción y actividades conjuntas, que a su vez producirán vínculos comunes, sentimientos de interdependencia, compromiso común, lealtad e identidad dentro de un grupo social. Por lo tanto, las comunidades llegan a mostrar homogeneidad: los miembros se comportan de manera similar y trabajan juntos, hacia objetivos comunes, en un mismo entorno, independientemente de sus diferencias familiares o generacionales.

Para Warner (1941), mientras tanto, una comunidad es esencialmente un conjunto socialmente funcional: un cuerpo de personas ligado a una estructura social común que funciona como un organismo específico, y que se distingue de otros organismos similares. La conciencia de esta distinción (el hecho de que viven con las mismas normas y dentro de la misma organización social) da a los miembros de la comunidad un sentido de pertenencia. Mientras que las partes del conjunto funcional (familia