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Estructura Social. Concepto Central en Sociología y Antropología Social

antropologia y sociologia comparten la estructura social como concepto

¿Qué es la estructura social? ¿Existen las “estructuras sociales”? ¿En qué consisten? ¿Qué tipo de poderes sociales ejercen? Varias ideas parecen ser características centrales en nuestra comprensión ordinaria de esta definicion. Una estructura social consiste en reglas, instituciones y prácticas. Una estructura social se encarna socialmente en las acciones, pensamientos, creencias y disposiciones duraderas de los seres humanos individuales.

¿Qué es estructura social?

La Estructura social, en sociología,es la distribución estable y característica de las instituciones mediante las cuales los seres humanos en una sociedad interactúan y viven juntos. La noción de estructura social a menudo se emplea junto con el concepto de cambio social, que trata de las fuerzas que cambian la estructura social y la organización de la sociedad.

Aunque en general se acepta que el término estructura social se refiere a las regularidades en la vida social, su aplicación es inconsistente. Por ejemplo, el término a veces se aplica erróneamente en lugar de otros conceptos, como costumbre, tradición, rol o norma, que serían más precisos.

Los estudios de la estructura social intentan explicar asuntos tales como la integración y las tendencias en la desigualdad. En el estudio de estos fenómenos, los sociólogos analizan las organizaciones, las categorías sociales (como los grupos de edad) o las tasas (por ejemplo, de delincuencia o nacimiento). Este enfoque, a veces llamado sociología formal, no se refiere directamente al comportamiento individual o la interacción interpersonal. Por lo tanto, el estudio de la estructura social no se considera; en este nivel,una ciencia del comportamiento pues su análisis es demasiado abstracto. Es un paso alejado de la consideración de la conducta humana concreta, a pesar de que los fenómenos estudiados en la estructura social son resultado de las respuestas  que los seres humanos se dan entre sí  y dan a sus diversos entornos. Sin embargo, quienes estudian la estructura social siguen un enfoque empírico (observacional) de la investigación, la metodología y la epistemología.

La estructura social a veces se define simplemente como relaciones sociales pauteadas, esos aspectos regulares y repetitivos de las interacciones entre los miembros de una entidad social dada. Incluso en este nivel descriptivo, el concepto es muy abstracto: selecciona solo ciertos elementos de las actividades sociales en curso. Cuanto más grande es la entidad social considerada, más abstracto tiende a ser el concepto. Por esta razón, la estructura social de un pequeño grupo generalmente está más relacionada con las actividades diarias de sus miembros individuales que la estructura social de una sociedad más grande. En el estudio de grupos sociales más grandes, el problema de la selección es agudo: mucho depende de qué se incluya como componentes de la estructura social. Varias teorías ofrecen diferentes soluciones a este problema para determinar las características principales de un grupo social.

Sin embargo, antes de poder debatir estos diferentes puntos de vista teóricos, se deben hacer algunas observaciones sobre los aspectos generales de la estructura social de cualquier sociedad. La vida social se estructura a lo largo de las dimensiones de tiempo y espacio. Las actividades sociales específicas tienen lugar en momentos específicos, y el tiempo se divide en períodos que están conectados con los ritmos de la vida social: las rutinas del día, el mes y el año. Las actividades sociales específicas también se organizan en lugares específicos; lugares particulares, por ejemplo, están designados para actividades tales como trabajar, rendir culto, comer y dormir. Los límites territoriales delinean estos lugares y están definidos por reglas de propiedad que determinan el uso y la posesión de los bienes escasos. Además, en cualquier sociedad hay una división del trabajo más o menos regular. Otra característica estructural universal de las sociedades humanas es la regulación de la violencia. Toda violencia es una fuerza potencialmente disruptiva; al mismo tiempo, es un medio de coerción y coordinación de actividades. Los seres humanos han formado unidades políticas, como las naciones, dentro de las cuales el uso de la violencia está estrictamente regulado y que, al mismo tiempo, se organizan para el uso de la violencia contra grupos externos.

Además, en cualquier sociedad hay arreglos dentro de la estructura para la reproducción sexual y el cuidado y la educación de los jóvenes. Estos arreglos toman la forma en parte de relaciones de parentesco y matrimonio. Finalmente, los sistemas de comunicación simbólica, particularmente el lenguaje, estructuran las interacciones entre los miembros de cualquier sociedad.

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Estructura y organización social

El término estructura se ha aplicado a las sociedades humanas desde el siglo XIX. Antes de ese momento, su uso era más común en otros campos, como la construcción o la biología.

Karl Marx usó la construcción como metáfora cuando habló de “la estructura económica [Struktur] de la sociedad, la base real sobre la cual se erige una superestructura jurídica y política [Überbau] y a la que corresponden formas definidas de conciencia social”. Por lo tanto, de acuerdo para Marx, la estructura básica de la sociedad es económica o material, y esta estructura influye en el resto de la vida social, que se define como no material, espiritual o ideológica.

Las connotaciones biológicas del término estructura son evidentes en la obra del filósofo británico Herbert Spencer. Él y otros teóricos sociales de los siglos XIX y principios del XX concibieron la sociedad como un organismo que comprende partes interdependientes que forman una estructura similar a la anatomía de un cuerpo vivo. Aunque los científicos sociales desde Spencer y Marx no estuvieron de acuerdo con el concepto de estructura social, sus definiciones comparten elementos comunes. De la manera más general, la estructura social se identifica por aquellas características de una entidad social (una sociedad o un grupo dentro de una sociedad) que persisten en el tiempo, están interrelacionadas e influyen tanto en el funcionamiento de la entidad en su conjunto como en las actividades de sus miembros individuales.

El origen de las referencias sociológicas contemporáneas a la estructura social se puede remontar a Émile Durkheim, quien argumentó que partes de la sociedad son interdependientes y que esta interdependencia impone una estructura en el comportamiento de las instituciones y sus miembros. En otras palabras, Durkheim creía que el comportamiento humano individual está conformado por fuerzas externas. De manera similar, el antropólogo estadounidense George P. Murdock, en su libro Estructura social (1949), examinó los sistemas de parentesco en sociedades preliterarias y utilizó la estructura social como un dispositivo taxonómico para clasificar, comparar y correlacionar varios aspectos de los sistemas de parentesco.

Varias ideas están implícitas en la noción de estructura social. En primer lugar, los seres humanos forman relaciones sociales que no son arbitrarias y coincidentes, sino que exhiben cierta regularidad y continuidad. En segundo lugar, la vida social no es caótica y sin forma, sino que, de hecho, se diferencia en ciertos grupos, posiciones e instituciones que son interdependientes o funcionalmente interrelacionadas. En tercer lugar, las elecciones individuales son modeladas y circunscritas por el entorno social, porque los grupos sociales, aunque constituidos por las actividades sociales de los individuos, no son un resultado directo de los deseos e intenciones de los miembros individuales. La noción de estructura social implica, en otras palabras, que los seres humanos no son completamente libres y autónomos en sus elecciones y acciones, sino que están limitados por el mundo social que habitan y las relaciones sociales que forman entre sí.

Dentro del amplio marco de estas y otras características generales de la sociedad humana, existe una enorme variedad de formas sociales entre las sociedades y dentro de ellas. Algunos científicos sociales usan el concepto de estructura social como un dispositivo para crear un orden para los diversos aspectos de la vida social. En otros estudios, el concepto es de mayor importancia teórica; se considera como un concepto explicativo, una clave para la comprensión de la vida social humana. Se han desarrollado varias teorías para explicar tanto las similitudes como las variedades. En estas teorías, ciertos aspectos de la vida social se consideran básicos y, por lo tanto, componentes centrales de la estructura social. Algunas de las teorías más prominentes se revisan aquí.

Funcionalismo estructural

Radcliffe-Brown, un antropólogo social británico, dio al concepto de estructura social un lugar central en su enfoque y lo relacionó con el concepto de función. En su opinión, los componentes de la estructura social tienen funciones indispensables entre sí -la existencia continua de un componente depende de la de los otros- y para la sociedad en su conjunto, que se considera como una entidad integrada y orgánica. Sus estudios comparativos de sociedades preliterarias demostraron que la interdependencia de las instituciones regulaba gran parte de la vida social e individual. Radcliffe-Brown definió la estructura social empíricamente como relaciones sociales modeladas o “normales” (aquellos aspectos de las actividades sociales que se ajustan a las reglas o normas sociales aceptadas). Estas reglas vinculan a los miembros de la sociedad con actividades socialmente útiles.

El sociólogo estadounidense Talcott Parsons elaboró ​​el trabajo de Durkheim y Radcliffe-Brown utilizando sus ideas sobre la estructura social para formular una teoría válida para sociedades grandes y complejas. Para Parsons, la estructura social era esencialmente normativa, es decir, consistía en “patrones institucionales de cultura normativa”. Dicho de otro modo, el comportamiento social se ajusta a las normas, valores y reglas que dirigen el comportamiento en situaciones específicas.

Estas normas varían según las posiciones de los actores individuales: definen diferentes roles, como varios roles ocupacionales o los roles de esposo-padre y esposa-madre. Además, estas normas varían entre las diferentes esferas de la vida y conducen a la creación de instituciones sociales, por ejemplo, propiedad y matrimonio. Las normas, los roles y las instituciones son todos componentes de la estructura social en diferentes niveles de complejidad.

Los sociólogos contemporáneos critican definiciones posteriores de la estructura social por parte de estudiosos como Spencer y Parsons porque creen que su trabajo (1) hizo un uso incorrecto de la analogía, (2) a través de su asociación con el funcionalismo defendió el status quo, (3) era notoriamente abstracto, ( 4) no pudo explicar el conflicto y el cambio, y (5) careció de una metodología para la confirmación empírica.

Teorías de clase y poder

El trabajo de Parsons ha sido criticado por varias razones, entre otras cosas por la atención comparativamente escasa que prestó a las desigualdades de poder, riqueza y otras recompensas sociales. Otros teóricos sociales, incluidos los funcionalistas como el sociólogo estadounidense Robert K. Merton, han otorgado a estas propiedades “distributivas” un lugar más central en sus conceptos de estructura social. Para Merton y otros, la estructura social consiste no solo en patrones normativos, sino también en las desigualdades de poder, estatus y privilegios materiales, que brindan a los miembros de una sociedad oportunidades y alternativas muy diferentes.

En sociedades complejas, estas desigualdades definen diferentes estratos, o clases, que forman el sistema de estratificación, o estructura de clases, de la sociedad. Ambos aspectos de la estructura social, el aspecto normativo y el aspecto distributivo están fuertemente interconectados, como puede inferirse de la observación de que los miembros de diferentes clases a menudo tienen normas y valores diferentes e incluso contradictorios.

Esto lleva a una consideración contraria al funcionalismo estructural: ciertas normas en una sociedad pueden establecerse no debido a un consenso general sobre su valor moral, sino porque son impuestas a la población por aquellos que tienen el interés de hacerlo y el poder de llevarlo a cabo. Por poner un ejemplo, las “normas” del apartheid en Sudáfrica reflejaban los intereses y valores de una sola parte de la población, que tenía el poder de aplicarlas a la mayoría. En las teorías de clase y poder, este argumento se ha generalizado: las normas, los valores y las ideas se explican como el resultado de las desigualdades de poder entre grupos con intereses en conflicto.

La teoría más influyente de este tipo ha sido el marxismo o el materialismo histórico. La visión marxista se resume sucintamente en la frase de Marx: “Las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas dominantes”. Estas ideas se consideran como reflejos de intereses de clase y están conectadas a la estructura de poder, que se identifica con la clase estructura. Este modelo marxista, que se reivindicó como particularmente válido para las sociedades capitalistas, ha recibido muchas críticas. Un problema básico es su distinción entre estructura económica y superestructura espiritual, que se identifican con el ser social y la conciencia, respectivamente. Esto sugiere que las actividades y las relaciones económicas son de alguna manera independientes de la conciencia, como si ocurrieran independientemente de los seres humanos.

Sin embargo, el modelo marxista llegó a ser influyente incluso entre los científicos sociales no marxistas. La distinción entre estructura material y superestructura no material continúa reflejándose en los libros de texto sociológicos como la distinción entre estructura social y cultura. La estructura social aquí se refiere a las formas en que las personas están interrelacionadas o son interdependientes; la cultura se refiere a las ideas, conocimientos, normas, costumbres y capacidades que han aprendido y compartido como miembros de una sociedad.

Estructuralismo

Otro enfoque teórico importante del concepto de estructura social es el estructuralismo (a veces llamado estructuralismo francés), que estudia las regularidades subyacentes e inconscientes de la expresión humana, es decir, las estructuras inobservables que tienen efectos observables sobre el comportamiento, la sociedad y la cultura. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss derivó esta teoría de la lingüística estructural, desarrollada por el lingüista suizo Ferdinand de Saussure. Según Saussure, cualquier lenguaje está estructurado en el sentido de que sus elementos están interrelacionados en formas no arbitrarias, regulares y reglamentadas; un hablante competente de la lengua sigue en gran medida estas reglas sin darse cuenta de ello. La tarea del teórico es detectar esta estructura subyacente, incluidas las reglas de transformación que conectan la estructura con las diversas expresiones observadas.

Según Lévi-Strauss, este mismo método puede aplicarse a la vida social y cultural en general. Construyó teorías sobre la estructura subyacente de los sistemas de parentesco, los mitos y las costumbres de cocinar y comer. El método estructural, en resumen, pretende detectar la estructura común de formas sociales y culturales muy diferentes. Sin embargo, esta estructura no determina expresiones concretas; la variedad de expresiones que genera es potencialmente ilimitada. Por otra parte, las estructuras que generan las variedades de formas sociales y culturales finalmente reflejan, de acuerdo con Lévi-Strauss, las características básicas de la mente humana.

Las estructuras como la mente humana, la gramática y el lenguaje a veces se llaman “estructuras profundas” o “subestructuras”. Como tales estructuras no son fácilmente observables, deben discernirse a partir del análisis interpretativo intensivo de mitos, lenguaje o textos. Luego se pueden aplicar para explicar las costumbres o los rasgos de las instituciones sociales. El filósofo francés Michel Foucault, por ejemplo, utilizó este enfoque en su estudio sobre el castigo corporal. Su investigación lo llevó a concluir que la abolición del castigo corporal por parte de los estados liberales era una ilusión, porque el estado sustituyó el castigo del “alma” al monitorear y controlar tanto el comportamiento de los prisioneros como el comportamiento de todos en la sociedad.

El estructuralismo se convirtió en una moda intelectual en la década de 1960 en Francia, donde escritores tan diferentes como Roland Barthes, Foucault y Louis Althusser fueron considerados como representantes de la nueva corriente teórica. En este sentido amplio, sin embargo, el estructuralismo no es una perspectiva teórica coherente. El estructuralismo marxista de Althusser, por ejemplo, está muy alejado del estructuralismo antropológico de Lévi-Strauss. El método estructural, cuando es aplicado por diferentes académicos, parece conducir a diferentes resultados.

La embestida de la crítica lanzada contra el funcionalismo estructural, las teorías de clase y el estructuralismo indica la naturaleza problemática del concepto de estructura social. Sin embargo, la noción de estructura social no es fácil de prescindir, ya que expresa ideas de continuidad, regularidad e interrelación en la vida social. A menudo se usan otros términos que tienen significados similares, pero no idénticos, que incluyen redes sociales, figuración social y sistema social. Comenzando con su trabajo en la teoría sociológica general a mediados de la década de 1970, el sociólogo británico Anthony Giddens sugirió el término estructuración para expresar la opinión de que la vida social es, hasta cierto punto, dinámica y ordenada.

La diferencia crítica entre la teoría de la estructura social y el estructuralismo es de enfoque. El análisis de la estructura social utiliza métodos empíricos (de observación) estándar para llegar a generalizaciones sobre la sociedad, mientras que el estructuralismo utiliza un análisis subjetivo, interpretativo, fenomenológico y cualitativo. La mayoría de los sociólogos prefieren el enfoque de la estructura social y consideran el estructuralismo como filosófico, es decir, más compatible con las humanidades que con las ciencias sociales. Aún así, un número significativo de sociólogos insisten en que el estructuralismo ocupa un lugar legítimo en su disciplina.

Tendencias recientes en la teoría de la estructura social

Actualmente, aquellos que buscan investigación en el área de la estructura social siguen objetivos limitados pero prácticos. Se enfocan en el desarrollo de teorías, leyes, generalizaciones, cálculos y métodos que dan cuenta de las regularidades estructurales en la sociedad. Sin embargo, no están interesados ​​en demostrar las regularidades estructurales ilimitadas de la sociedad (como las rutinas lingüísticas, la permanencia de las fronteras nacionales, la estabilidad de las prácticas religiosas o la durabilidad de la desigualdad de género o racial).

En términos concretos, la tarea del análisis estructural no es tanto para explicar la pobreza, por ejemplo, sino también para explicar las tasas de pobreza. Asimismo, el análisis se enfoca en datos empíricos tales como la distribución de las ciudades en el mundo, los patrones de uso de la tierra, los cambios en los logros educativos, los cambios en la estructura ocupacional, la manifestación de las revoluciones, colaboración entre instituciones, la existencia de redes entre grupos, las rutinas de diferentes tipos de organizaciones, los ciclos de crecimiento o declive en organizaciones e instituciones, o las consecuencias colectivas involuntarias de elecciones individuales. Solo unos pocos sociólogos han desarrollado teorías estructurales que se aplican a instituciones y sociedades enteras, un enfoque conocido como macrosociología. Gerhard Lenski en Power and Privilege (1966) clasificó las sociedades sobre la base de sus principales herramientas de subsistencia y, a diferencia de Marx, demostró estadísticamente que las variaciones en las herramientas primarias utilizadas en una sociedad dada representaban sistemáticamente diferentes tipos de sistemas de estratificación social. La especialidad en sociología se basa en una teoría estructural desarrollada por Amos Hawley en Human Ecology (1986). Para Hawley, las variables explicativas son la composición de la población, el entorno externo, el complejo de organizaciones y la tecnología. La investigación ha revelado que estas variables explican las diferencias en las características espaciales, el ritmo de las actividades, los patrones de movilidad y las relaciones externas entre comunidades en diversas partes del mundo. Al aplicar este marco al ecosistema mundial, Hawley se centró en el problema de su expansión y crecimiento. A diferencia de la teoría marxista de sistemas mundiales, que enfatiza los factores políticos, el trabajo de Hawley ha enfatizado la tecnología como el factor crítico. Sostuvo que el crecimiento y la difusión de la tecnología conducen al crecimiento de la población, a la carga de la tierra y a los cambios en la organización de las instituciones. En el peor de los casos, según Hawley, los costos de expansión a largo plazo conducirían a la polarización y la desigualdad, la decadencia urbana, la destrucción del medio ambiente y la inestabilidad política, que con el tiempo darán lugar a un reordenamiento del ecosistema. En contextos estructurales de oportunidades (1994) ), Peter M. Blau desarrolló una teoría macrosociológica formal sobre las influencias de las grandes estructuras de la población en la vida social. Identificó cómo los diferentes grupos de población se relacionan entre sí. Descubrió que la heterogeneidad ocupacional aumenta las posibilidades de contacto entre personas en diferentes grupos de estatus. Para las poblaciones con afiliaciones de grupos múltiples, las asociaciones dentro del grupo tienden a promover las relaciones intergrupales. Estos son algunos ejemplos de formas en que las generalizaciones abstractas lógicamente dibujadas proporcionan información sobre la sociedad. Tales hallazgos se abordan a través de la teoría macrosociológica o estructural y no están fácilmente disponibles mediante el estudio de individuos o grupos aislados. Conclusión La estructura social y el cambio social son conceptos generales utilizados por los científicos sociales, particularmente en los campos de la sociología y la antropología social y cultural. A menudo se conciben como conceptos polarizados, con una estructura social que se refiere a las características básicas de la vida social -las que demuestran una calidad duradera y permanente- y el cambio social que refleja lo contrario. Sin embargo, la relación entre los dos conceptos es más complicada. La estructura social, por ejemplo, no puede conceptualizarse adecuadamente sin un reconocimiento del cambio real o potencial, así como el cambio social, como un proceso más o menos regular, se estructura en el tiempo y es inconcebible sin la noción de continuidad. Ambos conceptos, al final, pueden contribuir a una comprensión más completa de la sociedad, sus patrones y patrones de cambio.Nico WilterdinkWilliam FormLos

Escrito por: Nico Wilterdink William Form editores de Encyclopædia Britannica

https://www.britannica. c o m/topic/social-structure/Introduction