Derechos Humanos y Relativismo Cultural

Se dice que los derechos humanos son derechos básicos que son universalmente poseídos por virtual de nuestra humanidad compartida. La idea de los derechos humanos se considera ampliamente que tiene sus orígenes en la filosofía de la Ilustración y la teoría de los derechos naturales en particular. Sin embargo, el contenido preciso de los derechos humanos se ha expandido históricamente, generalmente como resultado de luchas políticas directas, más que de la teoría ética. Como tal, la Revolución Americana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789 son ampliamente vistas como eventos clave en el establecimiento práctico de los derechos humanos. En 1948, en respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que se afirmaba que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (Artículo 1). Las áreas cubiertas por las reivindicaciones de derechos humanos han pasado de ser derechos civiles y políticos, a incluir derechos sociales y económicos, derechos de las mujeres, derechos de los migrantes, derechos indígenas y derechos sexuales, entre otros. A medida que las grandes y utópicas narraciones de la Guerra Fría han ido decayendo, los derechos humanos han llenado en gran medida la brecha, convirtiéndose en el lenguaje dentro del cual se hablan a menudo las relaciones internacionales y la justicia global. Sin embargo, siguen existiendo argumentos importantes entre los profesionales de los derechos humanos, como las relaciones entre los derechos colectivos e individuales y el equilibrio entre los derechos humanos y la seguridad nacional, por citar sólo dos (Alston et al. 2007). Por lo tanto, hay dos sentidos importantes de los derechos humanos que a menudo existen en una tensión dinámica. La primera se refiere a las definiciones y estatutos legales. Se trata de los derechos humanos tal como se encuentran en las convenciones de las Naciones Unidas y en las constituciones nacionales. La segunda se refiere a las exigencias éticas y políticas formuladas en nombre de los derechos humanos, y no está limitada por el sentido jurídico más restringido de los derechos humanos. Sin embargo, como resultado de las luchas políticas por la inclusión y una mayor protección, las exigencias éticas de los derechos humanos hoy pueden convertirse en los derechos humanos legalizados mañana.

La crítica relativista de los derechos humanos universales

Inicialmente, los antropólogos tenían una relación escéptica con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En 1947, la Junta Ejecutiva de la American Anthropological Association (Asociación Antropológica Estadounidense) emitió una declaración en la que advirtió a la ONU contra la falta de atención a las particularidades culturales. La declaración se basa en el predominante relativismo cultural antropológico de la época, pero no es una crítica absoluta a la idea de los derechos humanos. Más bien, expresó la inquietud de que los derechos humanos codificados por las Naciones Unidas no eran tan universales como decían, sino que simplemente expresaban una visión particularmente euroamericana de lo que significaba ser humano, basada en el individualismo liberal. Aunque la declaración de la AAA se basaba en un compromiso con el antirracismo y el anticolonialismo, desde entonces ha sido muy criticada por muchos antropólogos (Engle 2001). En particular, se ha afirmado que tal escepticismo respecto de los derechos humanos no se ha demostrado en la práctica.

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