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	<title>Articulos sobre Etnografía archivos %%</title>
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	<description>&#191; Sabes realmente sobre Antropolog&#237;a?</description>
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		<title>Formas de trabajo en el Tawantinsuyu</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/ciencias-sociales/formas-de-trabajo-en-el-tawantinsuyu/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2020 06:09:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[antropologia arqueologica]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el Estado Inca funcionaban varias: 1° El personal, 2°el familiar 3° <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/ciencias-sociales/formas-de-trabajo-en-el-tawantinsuyu/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En el Estado Inca funcionaban varias: 1° El personal, 2°el familiar 3° El ayni o reciprocidad 4° La minga o colectivismo 5° La mita o estatal 6° El del ejercito profesionalizado, 7° El servil 8° El de los Pinas o esclavos, 9° El libre de los artesanos centro y sur costeños, 10° El de los mercaderes del litoral y del extremo norte del Chinchaysuyo, 11°El indirecto de los administradores del Estado.</p>
<p>Salvo las dos últimas (10 y 11) todas las formas de trabajo enumeradas corresponden a sociedades de escaso desarrollo de sus fuerzas productivas. Precisamente tales formas laborales se venían ejercitando desde los lejanos tiempos de Chavín Moche y Nasca. A partir de entonces la tecnología no avanzaba , lo que justamente determinó la persistencia de la organización ayllal o clánica de los grupos, o sea de la comunidad, ya que gracias a su funcionamiento eran posibles el ayne o ayni, la mita y la minga. Hecho que, a su vez, favorecía que los pueblos fueran bastante autosuficientes en lo esencial de su vida. Una serie de mitos y máximas sostenían este ejercicio.</p>
<p>Mientras el trabajo familiar y el ayni dependían de los compromisos y reciprocidades de cada grupo doméstico (familia nuclear); la minga, por el contrario, dependía del consenso de quienes integraban el ayllu (familia extensa), planificados y controlados por sus líderes (curacas, camachicos, camayos)</p>
<h2>Ayni o reciprocidad</h2>
<p>El ayni , una de las formas mas antiguas y comunes de trabajo en el planeta, operaba en el desarrollo del ciclo agrario y en toda actividad inmanente a ella (siembra, cosecha). Y por igual cuando se trataba de la edificación de una casa; hechos que no ocurrían todos los días.</p>
<p>El ayni es un intercambio de trabajo entre los grupos domésticos (familias nucleares-simples y familias nucleares-compuestas) que conformaban un ayllu. En otros términos , el préstamo de trabajo de una persona o conjunto de personas hacían a otro individuo o conjunto de individuos, respectivamente, a condición de que se les devolviera en fecha oportuna y en iguales estipulaciones de tiempo y envergadura de tarea. En buena  cuenta el ayni era solo en apariencia una ayuda recíproca o mutua , que no revestía caracteres rituales ni ceremoniales . Pero la verdad es que no constituía un simple intercambio de energía , sino que a cargo del beneficiario corría la alimentación y bebida los días que duraba la faena amén de regalos consistentes en algunos puñados de coca. Estrictamente entonces , no era una ayuda mutua, sino un perpetuo negocio sujeto a intereses y conveniencias personales y familiares,</p>
<p>Cualquier hombre de un ayllu podía eludir el ayni, negándose a prestar su ayuda al vecino; pero dicha actitud  significaba que el ya no podía pedir colaboración de otro. Por eso quien quiera , como perfecto conocedor de que iba a necesitar auxilio en algún momento, no rehusaba su energía a quien la requería , sino por el contrario , más bien andaba buscando amigos para ofertarles su trabajo siempre que lo necesitaran, De modo que el ayni no era exactamente un socorro mutuo de hermandad, sino un trabajo interesado: un dar para recibir, un dame y toma sinfín.</p>
<p>Tenían un definido y ancho concepto de la reciprocidad generalizada e interesada: nadie debía proporcionar nada a otro por el elemental <em>mondo y lirondo</em> hecho de regalar. Todo lo que se daba se hacía con la idea de ser correspondido; o en otras frases; se lo hacía meditando en la devolución. De allí que los favores que recibían de sus dioses tenían que retribuir con ofrendas, sacrificios y oraciones. Lo mismo hacían con relación al mar y la tierra; ante el primero para sacar peces y algas, y con la otra para alcanzar buenas cosechas.</p>
<h2>Minga o colectivismo.</h2>
<p>El sujeto que pertenecía a un ayllu tenía obligaciones que cumplir en tareas de trabajo tanto del modelo ayni como de otro denominado minca o minga: faenas colectivas en obras de bienestar de toda la familia extensa (ayllu). Pero si bien por cualquier motivo se podía eludir el ayni, en cambio las mingas debían ser cumplidas obligatoriamente, salvo que se estuviera enfermo, o invalido, o ausente cumpliendo otras misiones justificadas.</p>
<p>Las mingas o trabajos colectivos engendraban y engendran vínculos de solidaridad. Era una ocupación que garantizaba el confort de cada ayllu mediante el ejercicio común o mancomunado, impulsado por la profunda necesidad de resolver los problemas socio-económicos: canales de riego; construcción y cuidado de andenes, edificación de puentes, apertura y vigilancia de senderos; erección de templos y otras obras urgentes. Es lógico , para resolver estas cuestiones que beneficiaban a todos, se hacía perentorio el trabajo de la totalidad. Conformaba un ajetreo al cual concurrían las familias íntegras llevando sus propias herramientas y bebidas. En medio de una cohesión comunal al ayni y minga, que tenían un origen muy antiguo, llevábanlos a cabo sin la intervención imposición ni control del Estado. Sapaincas y reyes, en verdad, no mostraban ninguna preocupación para su cumplimiento y observancia. <em>Ayni y minga , </em>como tareas inmanentes al ayllu mismo, éste los mantenía en vigencia para resolver sus pequeños necesidades agro-pastoriles y otras.</p>
<p>Otras formas de trabajo, esta vez no sujeta a devolución , era el que ejecutaban a favor de los inválidos, viudas, menores de edad, huérfanos, enfermos y ancianos. Tratándose de tales personas, todos los miembros aptos del ayllu cultivábanles sus chacras sin aceptar recompensa por el trabajo ni devolución del mismo. Es otra modalidad de minga.</p>
<p>Otro estilo de trabajo tipo minga era el que se prestaba a los jóvenes recién casados, construyéndoles sus casas. En las mencionadas circunstancias intervenían la integridad de mujeres y hombres dispuestos de la comunidad o ayllu.</p>
<p>De ahí que no cumplir con las mingas convocadas por el jefe del ayllu , constituía un delito que convertía al omiso en un ser abominable. A quien esquivaba la minga primero se le amonestaba: pero de reincidir, el ayllusca o camachic (jefe del ayllu) en consenso con otros personajes influyentes y de prestigio , procedía a la aplicación de la sanción máxima: la expulsión del grupo. El que se hacía merecedor a tal pena quedaba transformado en un verdadero paria, porque de acuerdo a las superestructuras imperantes  quedaba «fuera de ley», sin derecho al usufructo de tierras , ni al ayni de sus paisanos , y sin esperanzas para solicitar su incorporación ni asimilación a otro ayllu.  De manera que sólo le restaba tres posibilidades : dedicarse a la mendicidad, o al bandidaje, o ponerse al servicio en calidad de yana. De ahí que en la sierra no era nada insólito encontrar mendigos y bandoleros que, como se ve, no constituían otra cosa que el resultado de una sanción de carácter social impuesta por los propios ayllus ; y jamás el fruto de una lacra social como sucede en otros sistemas. Claro que , en múltiples veces , después de purgar su falta, si es que las partes arribaban a un entendimiento, se les indultaba, procediendo a su readmisión. Así lo constata la fuente etnográfica reportada en la serranía.</p>
<h2>La mita: un trabajo estatal muy bien organizado</h2>
<p>La mita entre tanto, estaba ordenada, planificada y supervigilidada por el Estado por mediación de sus numerosísimos administradores. La mita le generaba rentas cultivando sus tierras, cuidando su ganado, explotando sus minas y lavaderos, confeccionando armas, plazas y objetos artesanales, prestando diferentes servicios personales (chasquis, tambos, puentes, caminos, levas de ejército). Consistía en una labor por turno, pero turnos llevados a efectos de millares de trabajadores, por enjambres de mitayos hábiles (18- 50 años de edad) extraídos exclusivamente de los ayllus para la construcción y trabajo en obras del Estado. Este necesitaba productos alimenticios, textiles, artefactos, vías y puentes, pastos. Pero a estos productores directos les retribuía y redistribuía comidas, bebidas y otras cosas secundarias para que laboraran con satisfacción. Los millones de brazos que representaban los mitayos garantizaban el funcionamiento del Estado panandino. En otra forma no lo hubieran podido lograr por acrecer de dinero para pagar servicios y de herramientas para reemplazar a los trabajadores. Los mitayos  configuraban , pues, los productores directos.</p>
<p>Como el trabajo eran en grupos, colectivamente, con suficiente comida y excitante bebida y música, se enardecían emulándose unos a los otros, cuyo corolario era la realización de obras extraordinarias y abundantes. La mita no extinguía , pues, la competencia , esta quedaba asegurada e incentivada con excelentes compensaciones a través de redistribuciones ordenadas por el sapainca y verificadas por sus funcionarios. De modo que a quien producía esfuerzo bien retribuido a los mitayos, permitía al Estado acumular excedentes cuantiosísimos. A la mita se le planificaba por cuadrillas salidas de cada uno de los ayllus, sayas (mitades), huarangas, pachacas y nacionalidades, de manera que eran estas las competidoras y no los individuos. Ello estimulaba la emulación durante las tareas de producción.</p>
<p>Claro que también hubo división del trabajo por sexo y edades y según la capacidad vocacional de la gente. Es innegable que existían especialistas, pero que trabajaban sin desligarse de la agricultura, excepto los artesanos centro-nor-costeños. El Estado sabía por lo tanto, sacar ventaja de todos quienes poseían capacidad innata o adquirida para ciertas artesanías, por ejemplo en la platería, orfebrería, tapicería, plumería. Para ello dictaban medidas extremas de previsión, vigilancia, control y justicia. Para lograrlo el Estado tuvo que poner en marcha una miriada de administradores, un exceso de burocracia, pero una burocracia ágil, funcional, competente: unos perfectos productores indirectos.</p>
<p>Lo verídico es que el pleno funcionamiento del ayllu o familia extensa, colectivista y agraria, fue lo que permitió al Estado llevar a cabo obras públicas colosales, ya sea en el campo de la agricultura como de la ingeniería , textilería, etc.</p>
<p>Es recomendable no olvidar que los trabajos del ayni, minga y mita fueron cumplidos únicamente por los dirigidos y dominados jamás por los grupos de control y dirigencia imperial. En otras palabras, los trabajadores directos estaban conformados por los runas (ya fueran regnícolas mitmas),, por yanayacos, yanaconas, pinas y artesanos sin tierras, los últimos en el litoral central y norteño.</p>
<p>La tributación , en consecuencia, era en trabajo. Es la forma común en crear rentas al Estado. Por lo tanto había : 1° rentas estatales ordinarias generadas por los mitayos, desde su inicio hasta el almacenamiento. Y 2° rentas extraordinarias, constituidas por las mitas de los artesanos que entregaban artículos típicos de su región.</p>
<p>Los obligados a prestar mitas eran solamente los hombres adultos y casados (18 &#8211; 50 años de edad) , por la simple razón de que recibían sus parcelas únicamente al casarse, jamás antes. De ahíla inquietud y presión del Estado para que los jóvenes se matrimoniasen inmediatamente que ingresaban al grupo de edad que le permitía tomar compañera.</p>
<p>Con el trabajo planificado y retribuido de las mitmas al Estado  ponía en marcha todo lo que quería y le convenía en la producción agropecuaria, textil. artesanal, arquitectónica, ingenieril, militar, etc.</p>
<p>Otra división que se debe tener en presente es que habían mitas de servicio general (construcción de fortalezas, templos, llactas caminos, puentes, tambos). Y 2° mitas de servicios especiales  (Artesanos, danzantes, músicos, cargueros del sapainca, acllas, chasquis), que no las cumplían cualquier hombre y mujer sino gente seleccionada.</p>
<p>Corrientemente se realizaban las mitas, trabajando en obras programadas en los territorios de los mismos señoríos y reinos de donde eran oriundos los mitayos. Sin embargo, tal figura no constituía una norma general; porque existían tambos y minas atendidos por mitayos traídos de señoríos y reinos vecinos. Por ejemplo algunas hospederías de Cajamarca y Huambo funcionaban servicios por mitayos traídos de la costa de Chimor (Chepén, Moro, Collique, Cinto); mientras  que ciertas minas de Huari (Ancash)tenían entre sus trabajadores a mitayos de Ichoc Huánuco. Y en cuanto a las obras monumentales ejecutadas en el Cusco, Vilcashuamán, Huauytará, Jatunjauja, Bombón o Pumpu , Huanucopampa, Tumebamba y otras similares, requerían la presencia y asistencia de miles de mitayos sacados y llevados de etnias lejanísimas , como sucedió en Tambo, donde entre otros, concurrieron los collas; o en el Cusco mismo , a la cual fueron llamados, a parte de otros, centenares de chupaichos (Huánuco actual).</p>
<p>Los chasquis o corredores adiestrados conducían las comunicaciones de un lugar a otro, muy eficaces por su rapidez. Se trataba de un servicio que proporcionaban las etnias por las rutas mientras éstas cruzaran por sus territorios. Las noticias las transmitían ora mediante quipus como a<em> viva voce</em>.  Sólo tenían la misión de correr determinadas distancias , entregando al subsiguiente chasqui el mensaje, sin parar sino trotando simultáneamente. En dicha forma una novedad salida de Ancasmayo, en la frontera norte, podía llegar al Cusco en siete días, cubriendo una distancia de casi 2000 kilómetros.</p>
<p>Pero los chasquis constituían un servicio exclusivo del grupo de poder; de ellos no hacían uso los runas comunes, y posiblemente ni siquiera los curacas , salvo cuando éstos se dirigían a las cúpulas gubernamentales del imperio.</p>
<p>Quienes trabajaban en las mitas de minas, lavaderos, tambos, chasquis, tierras, centros ganaderos, pastos, etc. no eran esclavos ni reclusos condenados a pasar el resto  de sus vidas en las citadas unidades de producción. A los minerales  se los procesaba en el propio asiento minero, de los cuales se los acarreaba a las llactas bajo cuya jurisdicción estaban, o en el Cusco.</p>
<p>Siempre han despertado asombro la técnica y arte arquitectónico, al pensar como movilizarían piedras tan enormes , de docenas de toneladas , sin haber conocido ruedas, poleas, ni máquinas. Sin embargo la respuesta es una sola el potencial de la energía humana (mitas) de miles y miles de mitayos campesinos que se turnaban trabajando trimestre tras trimestre , o semestre tras semestre, año tras año, para construir llactas (centros urbanos), caminos, puentes, templos, aposentos y fortalezas; campesinos que al terminar sus faenas o turnos retornaban a sus ayllus o comunidades.</p>
<p>Los mitayos trabajaban desde la salida del sol hasta el ocaso del mismo, unas 12 horas diarias, con los consabidos intervalos para comer y beber. En esos días no bregaban en sus casas. Para ir al trabajo los convocaban sus curacas mediante los broncos sonidos de los pututos o trompetas de caracola, llevándolos en seguida a las tareas preestablecidas por el poder. Invariablemente laboreaban en conjunto, es decir, por ayllus, o mitades (sayas) o grupos étnicos, cada cual en su respectiva parcialidad, con dos finalidades: qe su etnia cumpliera con la faena señalada y que hubiera emulación o competencia para rendir resultados óptimos por cada lado. Un sobrestante o capataz llevaba la cuenta de todo lo que se hacía, de lo que no se hacía y de lo que se les daba de beber y comer.</p>
<p>Los mitayos nunca se consideraron seres desgraciados: 1° porque no estaban sometidos a un trabajo intensivo la integridad de los días de su vida, sino por rigurosos turnos para que nadie trabajara más ni otros menos. 2° Porque niños, mujeres ancianos e inválidos no eran compelidos a prestar servicios pesados, por quedar estos a cargo de adultos de 18 a 50 años, personas con buen estado de salud. Y 3° porque en tanto se ocupaban en las mitas, el Estado les daba alimento, chicha, coca y hasta ropa a los que más destacaban. He ahí porqué los mitayos marchaban rumbo a las mitas tocando sus instrumentos musicales , cantando, danzando y exhibiendo flores en sus tocados. No arrastraban, pues, una vida miserable, ya que, además mientras duraban las labores los mitayos no tocaban nada de sus pirguas para alimentarse quedando dicho producto como un ahorro familiar(&#8230;).</p>
<p>Como en toda sociedad dividida en clases, habían personas liberadas de mitas,o mejor dicho exoneradas de la fatiga física que generaba el trabajo en el campo agropecuario, en la explotación minera, obras de construcción (edificios, caminos, puentes y talleres artesanales). En tal sentido los relevados del referido tipo de trabajo eran los de la etnia Inca, los curacas, los guerreros en actividad, los quipucamayocs y mercaderes. Todos los cuales, excepto los últimos, recibían sus raciones alimenticias de los trojes y almacenes del Estado, a los que se les reputaba también depósitos del rey.</p>
<p>Fuente: Espinoza, W (1997)  Los Incas. Economía, sociedad y Estado en la era del Tawantinsuyo. Amaru Editores, pp. 201- 212</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Qué es la investigación etnográfica?</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/que-es-la-investigacion-etnografica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 May 2019 04:40:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los antropólogos, etnógrafos y otros científicos sociales pueden hacer algo llamado etnografía. <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/que-es-la-investigacion-etnografica/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los antropólogos, etnógrafos y otros científicos sociales pueden hacer algo llamado etnografía. La etnografía, sencillamente, es el estudio de las personas en su propio entorno a través del uso de métodos como la observación participante y las entrevistas cara a cara. Como sugiere el antropólogo H. Sidky, la etnografía documenta las similitudes y diferencias culturales a través del trabajo de campo empírico y puede ayudar con generalizaciones científicas sobre el comportamiento humano y el funcionamiento de los sistemas sociales y culturales (2004:9). Debido a que la antropología como disciplina es holística (es decir, mira el pasado, el presente y el futuro de una comunidad a través del tiempo y el espacio), la etnografía como un relato de primera mano y detallado de una comunidad o sociedad determinada intenta obtener una comprensión integral de las circunstancias de las personas que se estudian. Los etnógrafos, entonces, miran y registran la forma de vida de un grupo , toman el punto de vista tanto del grupo como del antropólogo; adoptando para el primer caso un enfoque emic (interno) y en el segundo un enfoque etic (analítico o externo) para describir las comunidades y las culturas.</p>
<p>La investigación etnográfica clásica implica una descripción detallada del conjunto de una cultura fuera del país de origen del investigador. Tradicionalmente, quienes se dedican a la investigación etnográfica pasan años en el lugar de estudio, también conocido como «campo». Como resultado del tiempo pasado viviendo entre comunidades, los etnógrafos han sido capaces de producir descripciones culturales densamente escritas conocidas como etnografías que comunican la información que se encuentra en el campo.</p>
<p>La investigación etnográfica contemporánea tiene la dimensión añadida de no sólo mirar a las personas fuera del lugar de origen del investigador, sino que también busca comprender mejor a aquellos que residen dentro de su lugar de origen. La investigación etnográfica contemporánea examina lo que puede considerarse ordinario o mundano para quienes viven en una comunidad, por ejemplo, centros comerciales, corporaciones, pueblos, ciudades, ciberespacio, basura, bibliotecas, parques, etc. La investigación etnográfica contemporánea también difiere de la investigación etnográfica clásica en que los investigadores pueden tener cantidades limitadas de tiempo para llevar a cabo la investigación. Esto, sin embargo, no disminuye la calidad del trabajo realizado.</p>
<p>Los relatos etnográficos, clásicos y contemporáneos, son a la vez descriptivos e interpretativos; descriptivos, porque el detalle es crucial, e interpretativos, porque el etnógrafo debe determinar el significado de lo que observa sin reunir información estadística amplia. Clifford Geertz es famoso por acuñar el término «descripción densa» al discutir la metodología del etnógrafo. En esencia, la etnografía se hace para obtener la historia de un pueblo de esa gente y se ha referido a ella como «escritura cultural».</p>
<p>Un investigador que ha sido entrenado en métodos etnográficos de campo y perspectivas teóricas, entonces, lleva a cabo la investigación etnográfica. Antes de ir al lugar de estudio, los que se dedican a estudios etnográficos llevan a cabo investigaciones en bibliotecas y otros archivos para aprender algo de lo que ya se sabe sobre el lugar y las personas en las que están interesados, a fin de no entrar en el «campo» sin estar preparados. El investigador luego pasa tiempo con el grupo de personas bajo estudio para tener una idea de cómo viven, sus creencias y rituales, y sus interacciones entre sí y con quienes los rodean. La investigación etnográfica tradicional normalmente requiere al menos un año en el campo para obtener una comprensión clara del grupo; sin embargo, también se realizan evaluaciones etnográficas rápidas, como muchos de los estudios etnográficos llevados a cabo por el Servicio de Parques Nacionales.</p>
<p>Fuente: (Inglés) www.nps.gov/ethnography/aah/aaheritage/ERCb.htm</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Introducción a los métodos etnográficos</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/que-son-los-metodos-etnograficos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 May 2019 05:41:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[antropologia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Antropologia organizacional]]></category>
		<category><![CDATA[antropologia social]]></category>
		<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué son los métodos etnográficos? Los métodos etnográficos son un enfoque de <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/que-son-los-metodos-etnograficos/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>¿Qué son los métodos etnográficos?</h2>
<p>Los métodos etnográficos son un enfoque de investigación que examina:</p>
<ul>
<li>a la gente en su entorno cultural;</li>
<li>sus actos así como sus palabras;</li>
<li>tanto lo implícito como lo explícito;</li>
<li>la forma en que interactúan entre sí y con su entorno social y cultural;</li>
<li>lo que no se dice tanto como lo que se dice;</li>
<li>su lenguaje, y los símbolos, rituales y significados compartidos que pueblan su mundo, con el objeto de producir un relato narrativo de esa cultura en particular, en un contexto teórico.Ejemplos<br />
«La investigación etnográfica nos permite considerar y representar a los actores como creadores y ejecutores de sus propios significados. La misma manera en que nos dicen lo que hacen le dice al investigador mucho sobre lo que es significativo para y en la investigación. Añade riqueza y textura a la experiencia de llevar a cabo investigaciones».<br />
(Stuart Hannabuss, «Being there: ethnographic research and autobiography», Library Management, Vol. 21 No. 2)</li>
</ul>
<p>«En términos generales, los estudios etnográficos permiten a los investigadores sumergirse en el entorno empírico elegido durante largos periodos de tiempo. Durante este tiempo, la experiencia del investigador, en términos de su participación y/u observación en el lugar de la investigación, se utiliza para generar una interpretación narrativa de los eventos que tuvieron lugar».<br />
(Colin Dey, «Methodological issues: the use of critical ethnography as an active research methodology», Accounting, Auditing &amp; Accountability Journal, Vol. 15 No. 1).</p>
<p>En «Using ethnography in strategic consumer research» (Qualitative Market Research: An International Journal, Vol. 6 No. 4), Richard Elliott y Nick Jankel-Elliott citan a un antropólogo famoso por describir la etnografía como «deep hanging out» y enumeran sus principios de la siguiente manera:<br />
«la primera es que implica el estudio del comportamiento en entornos naturales, `ensuciarse el asiento de los pantalones en el mundo real, no en la biblioteca&#8217; (Fielding, 1993, p. 157). La segunda es que no se puede desarrollar un conocimiento adecuado del comportamiento social sin una comprensión del mundo simbólico de los sujetos de estudio, viendo el mundo a través de sus ojos y usando sus significados compartidos, el proceso empático de verstehen. Esto implica aprender el idioma en uso: dialecto, jerga, usos especiales de las palabras, neologismos. El tercer principio es que requiere una presencia prolongada sobre el terreno, «la inmersión a largo plazo en el contexto aumenta la probabilidad de encontrar espontáneamente momentos importantes en los acontecimientos ordinarios de la vida diaria de los consumidores y de experimentar incidentes reveladores» (Arnould y Wallendorf, 1994). Un cuarto principio es el de la participación en la vida cultural para «caminar una milla en sus zapatos» y desarrollar una comprensión de los significados culturales y simbólicos y de las «reglas locales» (Hochschild, 1979).</p>
<p>Requieren un estudio prolongado y su uso se limita generalmente a poblaciones pequeñas en entornos particulares.</p>
<h2>Etnografía organizacional</h2>
<p>La etnografía es un estudio de la cultura, y la etnografía organizacional mira la cultura de las organizaciones. Según Singh y Dickson (2002), la cultura organizacional existe dentro de las mentes de las personas que componen esa organización, mientras que la etnografía organizacional se ocupa de los entornos en los que tienen lugar las relaciones sociales entre actores que se fijan metas particulares. Esta cultura evoluciona con el tiempo, contiene culturas y subculturas dominantes y está sujeta a sus propias reglas, ritos, mitos y símbolos.</p>
<h2>Historia de los métodos etnográficos</h2>
<p>La etnografía tiene su origen en la antropología social, y en particular en el trabajo de Malinowski, cuyo texto fundamental Argonautas del Pacífico Occidental describe su experiencia de vivir durante mucho tiempo con los isleños del Pacífico Sur, y aconseja al antropólogo que pase al menos un año en el campo, aprenda el idioma y viva como una de las poblaciones que estudia. También fue asumida por la sociología en la década de 1930, cuando la escuela de Chicago estudió «subculturas desviadas» en la América urbana en la gran depresión. También tiene fuertes vínculos con la hermenéutica, que es una forma de entender los textos históricos mirándolos en su contexto cultural (como en la crítica de forma bíblica).</p>
<p>Las primeras etnografías fueron criticadas por su postura distanciada, particularmente por las antropólogas feministas, pero recientes adaptaciones del método lo utilizan en la investigación de acción, donde la propia población del estudio se involucra en la solicitud de información y significado.</p>
<h2>Parámetros de investigación</h2>
<p>Los métodos etnográficos son cualitativos, inductivos, exploratorios y longitudinales. Alcanzan una descripción densa y rica en un área relativamente pequeña.</p>
<p>El proceso real de recopilación de datos se realiza mejor de forma iterativa, con el investigador asumiendo lo que se ha descrito como un papel «reflexivo», en otras palabras, observando, reflexionando, construyendo una teoría y luego volviendo al campo y probándola. El proceso de prueba es esencial, debido al elemento inevitable de subjetividad en un método de investigación en el que el investigador es el instrumento.</p>
<p>Hay una serie de consideraciones prácticas con los métodos etnográficos (como ocurre con todos los métodos de investigación):</p>
<p>Tiempo. Completar los estudios lleva mucho tiempo. Si está pensando en hacer de la etnografía uno de sus enfoques para una disertación, ¿tendrá tiempo suficiente antes de la fecha de finalización? Si forma parte de un proyecto de investigación importante, ¿cubrirá el proyecto los costos?<br />
Lugar. Debe asegurarse de que puede obtener la cooperación de la organización que desea observar, y decidir si desea ver toda la organización, una parte de ella o una sección transversal.</p>
<h2>Métodos de recopilación de datos y triangulación</h2>
<p>La mayor parte de la investigación etnográfica hace un uso considerable de la observación participante, generalmente triangulada con entrevistas, con «informantes clave» en particular. La triangulación es particularmente importante ya que un método por sí solo no suele ser fiable.</p>
<p>Además de las entrevistas, las conversaciones «informales» ordinarias, que no son como las entrevistas en el sentido de que no tienen un propósito particular, aunque se pueda utilizar una técnica de interrogatorio, pueden producir información invaluable. También se puede obtener mucha información de otras fuentes, en particular:</p>
<p>Documentos escritos, por ejemplo, correos electrónicos, documentos de políticas, actas de reuniones, organigramas, informes, manuales de procedimiento, material corporativo «oficial» como intranet, folletos, comunicados de prensa, publicidad, páginas web, informe anual.<br />
Eventos y rituales corporativos, en particular la conferencia anual de personal, la fiesta de Navidad, etc.<br />
Branding &#8211; logotipo y cómo se aplica, eslogan, etc. La marca es un uso particularmente fuerte del simbolismo.<br />
Ubicación del sitio, entorno construido, diseño, etc.<br />
De hecho, una de las ventajas de la etnografía es que permite múltiples métodos de recolección de datos.</p>
<p>Otro método utilizado es el del diario, que los participantes deben rellenar (también se rellenará un diario como parte de la observación de los participantes, ver recogida de datos). Esto puede haber establecido categorías como en la observación estructurada, o se le puede pedir al participante que mantenga un registro de sus experiencias (por ejemplo, sus reacciones a un curso de capacitación) o de lo que hace.</p>
<p>Ejemplos<br />
En «Ethnography of an American main street» (Susie Pryor y Sanford Grossbart, International Journal of Retail &amp; Distribution Management, Vol. 33 No. 11), los investigadores utilizaron como métodos de recolección de datos 240 horas de observación participante, incluyendo trabajo como minorista, compras y asistencia a eventos (ventas en la acera, desfiles y exposiciones de arte), que triangularon con 60 entrevistas de campo y 12 entrevistas con informantes clave con minoristas, así como datos secundarios de los medios de comunicación locales, incluyendo reportajes de noticias y video clips. Las pruebas se recogieron en forma de entrevistas grabadas, notas de campo y fotografías.</p>
<p>En «Observe, record, then beyond: facilitating participant reflection via research diaries» (Qualitative Research in Accounting &amp; Management, Vol. 2 No. 2 No. 2), Kate Lewis et al. describen cómo se utilizaron los diarios para triangular con entrevistas en un proyecto de investigación para conocer el aprendizaje tecnológico en pequeñas explotaciones lecheras.</p>
<p>En «The human resource management practice of retail branding: an ethnography within Oxfam Trading Division» (Stéphane J.G. Girod, International Journal of Retail &amp; Distribution Management, Vol. 33 No. 7), se trianguló una amplia observación de los participantes con diez entrevistas semiestructuradas de una hora de duración y entrevistas informales en los corredores, junto con un escaneado de la intranet de la empresa.</p>
<h2>Referencias</h2>
<p>Arnould, E. y Wallendorf, M. (1994), «Market-oriented ethnography: interpretation building and marketing strategy formulation», Journal of Marketing Research, Vol. XXXl, noviembre, pp. 484-504.</p>
<p>Fielding, N. (1993), «Ethnography», en Gilbert, N. (Ed.), Researching Social Life, Sage, Londres.</p>
<p>Hochschild, A. (1979), «Emotion work, feeling rules, and social structure», American Journal of Sociology, Vol. 85 No.3, pp. 551-75.</p>
<p>Malinowski, B. (1922), Argonauts of the Western Pacific, Routledge y Kegan Paul, Londres.</p>
<p>Singh, V. y Dickson, J. (2002), «Ethnographic approaches» en Partington, D. (Ed.), Essential Skills for Management Research, Sage, Londres.</p>
<p>Fuente (inglés):.emerald group publishing</p>
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		<title>¿Qué es la Etnografía?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jul 2018 10:39:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[antropologia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[antropologia social]]></category>
		<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es la etnografía? Brian Hoey El término etnografía ha llegado a <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/que-es-la-etnografia/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>¿Qué es la etnografía?</h2>
<p>Brian Hoey</p>
<p>El término etnografía ha llegado a equipararse con prácticamente cualquier proyecto de investigación cualitativa en el que la intención sea proporcionar una descripción detallada y profunda de la vida y la práctica cotidianas. A veces se hace referencia a esto como «descripción gruesa», un término atribuido al antropólogo Clifford Geertz que escribió sobre la idea de una teoría interpretativa de la cultura a principios de la década de 1970 (por ejemplo, véase La interpretación de las culturas, publicado por primera vez como una colección en 1973). El uso del término «cualitativo» pretende distinguir este tipo de investigación en ciencias sociales de la investigación más «cuantitativa» o estadísticamente orientada. Los dos enfoques, es decir, cuantitativo y cualitativo, aunque a menudo complementarios, tienen en última instancia objetivos diferentes.</p>
<p>Tenga en cuenta que puede ver y descargar mi guía detallada sobre etnografía y trabajo de campo etnográfico, incluyendo listas de preguntas y consejos para notas de trabajo de campo. Si desea utilizar y citar mi trabajo sobre este tema, esta es la mejor manera de hacerlo.</p>
<p>Mientras que el enfoque etnográfico de la investigación social ya no es puramente el del antropólogo cultural, una definición más precisa debe arraigarse en el hogar disciplinario de la antropología de la etnografía. Así, la etnografía puede definirse tanto como un proceso o método de investigación cualitativa (se realiza una etnografía) como un producto (el resultado de este proceso es una etnografía) cuyo objetivo es la interpretación cultural. El etnógrafo va más allá de reportar eventos y detalles de la experiencia. Concretamente, intenta explicar cómo éstas representan lo que podríamos llamar «redes de sentido» (Geertz de nuevo), las construcciones culturales en las que vivimos.</p>
<p>Los etnógrafos generan entendimientos de la cultura a través de la representación de lo que llamamos una perspectiva emic, o lo que podría describirse como el «punto de vista interno». El énfasis en esta representación es, por lo tanto, permitir que categorías y significados críticos emerjan del encuentro etnográfico en lugar de imponerlos desde los modelos existentes. Una perspectiva ética, por el contrario, se refiere a una orientación más distante y analítica de la experiencia.</p>
<p>Una comprensión etnográfica se desarrolla a través de la exploración cercana de varias fuentes de datos. Utilizando estas fuentes de datos como base, el etnógrafo se basa en un marco cultural de análisis.</p>
<p>La participación a largo plazo en el entorno de campo o en el lugar donde tiene lugar la etnografía se denomina observación participante. Esta es quizás la principal fuente de datos etnográficos. El término representa el doble papel del etnógrafo. Para desarrollar una comprensión de lo que es vivir en un entorno, el investigador debe convertirse en un participante en la vida del entorno al mismo tiempo que mantiene la postura de un observador, alguien que puede describir la experiencia con una medida de lo que podríamos llamar «desapego». Tenga en cuenta que esto no significa que los etnógrafos no puedan convertirse en defensores de las personas que estudian. Típicamente, los etnógrafos pasan muchos meses o incluso años en los lugares donde llevan a cabo sus investigaciones, a menudo formando vínculos duraderos con la gente. Debido al desarrollo histórico y a los prejuicios disciplinarios, en el pasado la mayoría de los etnógrafos llevaban a cabo sus investigaciones en países extranjeros, ignorando en gran medida el potencial para trabajar aquí mismo en casa. Esto ha significado que gran parte de la etnografía que se hace en los Estados Unidos hoy en día se está haciendo fuera de su hogar disciplinario. Sin embargo, un número cada vez mayor de antropólogos culturales ha comenzado a hacer trabajo de campo en las comunidades donde ellos mismos viven y trabajan.</p>
<p>Las entrevistas proporcionan lo que podría llamarse recopilación de datos «selectiva» mediante la formulación de preguntas específicas pero abiertas. Hay una gran variedad de estilos de entrevista. Cada etnógrafo aporta su propio enfoque único al proceso. Independientemente de ello, se hace hincapié en permitir que la persona o personas entrevistadas respondan sin verse limitadas por opciones predefinidas, lo que distingue claramente los enfoques cualitativos de los enfoques más cuantitativos o demográficos. En la mayoría de los casos, una entrevista etnográfica se ve y se siente poco diferente de una conversación diaria y, de hecho, en el curso de la observación de los participantes a largo plazo, la mayoría de las conversaciones son de hecho puramente espontáneas y sin ninguna agenda específica.</p>
<p>Los investigadores recogen otras fuentes de datos que dependen de la naturaleza específica del entorno de campo. Esto puede tomar la forma de artefactos representativos que encarnan características del tema de interés, informes gubernamentales y artículos de periódicos y revistas. Aunque a menudo no están vinculadas al lugar de estudio, se utilizan fuentes académicas secundarias para «ubicar» el estudio específico dentro de un corpus de literatura existente.</p>
<p>En los últimos veinte años, ha crecido el interés dentro de la antropología por considerar la estrecha relación entre la historia personal, la motivación y las particularidades del trabajo de campo etnográfico (por ejemplo, ver Hoey &amp; Fricke 2007). Es innegablemente importante cuestionar y comprender cómo estos factores influyen en la construcción de la teoría y la conducta de la vida académica. Las experiencias personales y profesionales, junto con el contexto histórico, llevan a los investigadores individuales a sus propios enfoques metodológicos y teóricos. Esta también es una fuente importante, aunque no reconocida.</p>
<p>El trabajo de campo etnográfico está conformado por identidades personales y profesionales, así como estas identidades están inevitablemente conformadas por experiencias individuales mientras se está en el campo. Desafortunadamente, la dimensión autobiográfica de la investigación etnográfica ha sido minimizada históricamente, si no descartada por completo. Esto es mayormente comprensible dada la percepción de una amenaza a la objetividad que se espera de la ciencia legítima, a la confiabilidad de los datos y a la integridad de nuestra metodología, si parecemos permitir que la subjetividad intervenga al permitir que aparezca la persona gravada del etnógrafo en lugar de adherirse al papel prescrito de observador totalmente desapasionado.</p>
<p>La mayoría de los antropólogos hoy en día señalan a Bronislaw Malinowski, autor de etnografías tan importantes como Argonautas del Pacífico Occidental (publicada por primera vez en 1922), como una especie de padre fundador del trabajo etnográfico de campo, la práctica de la «observación de participantes». Las etnografías de Malinowski de principios del siglo XX fueron escritas con una voz distante y totalmente poco reveladora sobre la naturaleza del etnógrafo y su relación con las personas estudiadas. Desde la época de Malinowski, el relato personal del trabajo de campo ha estado oculto en notas y diarios. Estos escritos «extraoficiales» documentan las impresiones tácitas y las experiencias emocionales sin las cuales no podemos, como etnógrafos, apreciar y comprender plenamente el proyecto de nuestra propia investigación. Los diarios de Malinowski fueron publicados después de su muerte en un revelador relato autobiográfico de su vida interior en el campo (A Diary in the Strict Sense of the Term, publicado por primera vez en 1967). Aprendemos en sus diarios que, entre otros detalles, Malinowski anhelaba escribir grandes novelas incluso cuando sus escritos científicos definían efectivamente la práctica de la antropología cultural durante gran parte del siglo XX.</p>
<p>De muchas lecciones importantes para los antropólogos, los diarios de Malinowski contienen dos especialmente relevantes aquí. La primera de ellas es que, en su esencia, la escritura etnográfica es un medio de expresar un interés compartido entre antropólogos culturales por contar historias, historias sobre lo que significa ser humano. La otra es que el proyecto profesional explícito de observar, imaginar y describir a otras personas no tiene por qué ser incompatible con el proyecto personal implícito de aprender sobre uno mismo. Es la verdad honesta del trabajo de campo que estos dos proyectos siempre están implicados el uno en el otro. La buena etnografía reconoce la naturaleza transformadora del trabajo de campo, en el que al buscar respuestas a las preguntas sobre las personas podemos encontrarnos en las historias de los demás. La etnografía debe ser reconocida como un producto mutuo nacido del entrelazamiento de las vidas del etnógrafo y sus sujetos (para más información sobre estos puntos, véase Hoey 2008).</p>
<h2>Nueva Etnografía</h2>
<p>«¿Te dicen lo que es la buena vida, o lo averiguas por ti mismo?»</p>
<p>Planteada por un emigrante de mediana edad que dejó una carrera corporativa, esta pregunta invoca el tema de Optar por otro lugar que surge de las historias de personas que eligieron la reubicación como una forma de redefinirse a sí mismas y de reordenar el trabajo, la familia y las prioridades personales. Este es un libro sobre el impulso de empezar de nuevo. Los relatos presentados involucran nuevas expresiones de viejos sueños, entendimientos e ideales. Ya se trate de la reducción de carreras estresantes o de las víctimas de la reducción de puestos de trabajo perdidos en una oleada de reestructuración económica, los migrantes buscan refugio en lugares que parecen resonar con un yo idealizado y potencial. Escoger la opción de otro lugar y moverse como un medio de rehacerse a sí mismo a través de la pura fuerza de voluntad son facetas básicas del carácter estadounidense forjado en su historia como una nación en desarrollo de inmigrantes con una frontera aparentemente en constante expansión. Las historias que aquí se cuentan forman parte de una historia moral más amplia sobre lo que constituye la buena vida en una época de incertidumbre económica, junto con las cambiantes categorías sociales y los significados culturales. Brian Hoey ofrece una evocadora ilustración de las formas en que estos cambios radicales afectan a las personas y a los lugares en los que viven y trabajan, así como de la forma en que ambas estrategias reaccionan para hacer frente o cuestionar el statu quo. Este conmovedor retrato de comenzar de nuevo en el corazón de Estados Unidos iniciará una fructífera discusión acerca de hacia dónde vamos ahora como sociedad postindustrial emergente.</p>
<p>Traduccion al castellano desde</p>
<p>Fuente:<br />
http://brianhoey.com/ research / ethnography/</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Doña Libia: Una Madre Luriganchina Centenaria</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/dona-libia-la-mama-luriganchina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2018 21:50:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se acerca el atardecer, la luz del sol está apunto de ocultarse <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/dona-libia-la-mama-luriganchina/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Se acerca el atardecer, la luz del sol está apunto de ocultarse y la capital de nuestro distrito, -El Pueblito- en sus más de cuatrocientos años de vida guarda dentro de sus apacibles calles, una serie de historias y personajes&#8230; personajes que son tesoros vivos&#8230;</p>
<p>El nombre de Doña Libia Arias probablemente no le suene a la gran mayoría de los que vivimos en San Juan de Lurigancho, ¿Quien es esta dama que tan galantemente lleva sus 98 años bien puestos y con una sonrisa que hace ver que nuestra casi centenaria mamá luriganchina se mantiene jovial y alegre aunque pasen los años&#8230;</p>
<p>Ella es la mamá más longeva, nacida en suelo luriganchino.  Hablar con Doña Libia es escuchar una serie de anécdotas cada una mas interesante que la anterior, que nos transporta en el tiempo&#8230; a un tiempo donde San Juan de Lurigancho era muy diferente a la actualidad&#8230; una zona llena de chacras que eran parte de la red de haciendas que se encontraban alrededor de la ciudad de Lima. La actividad económica principal de la población de San Juan de Lurigancho era la agricultura.</p>
<p>Su memoria esta intacta y lo recuerda todo&#8230;</p>
<p>«Mi padres era de Chincha y mi mamá era de Chancay. Juan de Dios Aparicio era mi abuelito, papá de mi mamá , el tenía chacra mi abuelito en Chancay . Mi mamá fue hija única , mi abuelita murió cuando mi mamá solo tenía 9 meses de nacida. Se queda con su papá, mi abuelo, mi abuelito vendió toda la chacrita que tenía y vino acá con mi mamá chiquita a Chancay, allí estuvo hasta los 6 años&#8230; de alli vinieron a Lima por «vapor», no había carretera&#8230;ella vino a los 6 años aquí a Lima a Ate. En Ate allí estaba una señora Maria Zamudio, era una lomera gruesa (es decir que tenía mucho ganado) alli se vino para trabajar acá con mi mamá chiquita.</p>
<p>La sonrisa de Dona Libia se ensancha al recordar que ella viene de una familia aficionados a la música, donde ella los días de fiesta cantaba hermosos valses criollos.</p>
<p><iframe width="1232" height="924" src="https://www.youtube.com/embed/1Dy29P3kpUk?start=39&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Las mujeres de Lurigancho siempre fueron parte importante de la economía familiar y del desarrollo social. Las madres del Valle de Lurigancho, como nos cuenta la Sra. Libia, no solamente cocinaban el almuerzos para sus maridos para recuperar fuerzas después de una jornada laboral agotadora, sino que muchas de ellas vendían productos hechos en casa que ofertaban los días festivos o se quedaban ayudando a sus maridos para terminar más rápido la cosecha del algodón.</p>
<p>Se quedan muchas cosas en suspenso pero realmente la Sra. Libia es un libro abierto, un tesoro vivo que merece ser recordada en este mes de las madres.</p>
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		<title>El Destino de un Sobreviviente en un Libro de Lurgio Gavilán</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/el-destino-de-un-sobreviviente-en-un-libro-de-lurgio-gavilan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 May 2018 17:01:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El destino de un sobreviviente en un libro de Lurgio Gavilán &#160; <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/el-destino-de-un-sobreviviente-en-un-libro-de-lurgio-gavilan/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>El destino de un sobreviviente en un libro de Lurgio Gavilán</strong></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>En una entrevista al semanario Caretas, el autor de <em>Memorias de un soldado desconocido</em>, Lurgio Gavilán Sánchez, mencionó que el título de su obra autobiográfica (reeditada hace algunos meses atrás), obedecía a su intención de querer representar a los andinos más necesitados, en particular a los campesinos que fueron atraídos por Sendero Luminoso y el Ejército en el conflicto armado de los ochenta y los noventa en el Perú.</p>
<p>En efecto, consciente de la intención que quería plasmar en su ópera prima, el actual antropólogo ayacuchano forja, con una prosa sencilla y fluida, con claridad de imágenes y destreza en la caracterización de los personajes, un testimonio novelado sobre sus experiencias como senderista desde los doce años, de soldado y religioso en su juventud, y, finalmente, su sentimiento íntimo y académico de antropólogo.</p>
<p>Los episodios más resaltantes son los que ejerció como “camarada” y como militar, que están abordadas en las primeras partes del libro. Como Lurgio Gavilán Sánchez recuerda, él se enroló con los terroristas por su afán de encontrarse con su hermano, quien creía fielmente en las prédicas de Sendero Luminoso de transformar el país y quien le regaló el primer librito con el que se acercaría al mundo letrado (recuérdese que él era quechuahablante y que solo aprendería el español estando en el Ejército), titulado <em>Las 5 tesis del presidente Mao Tse Tung.</em></p>
<p>Estando en las filas de los senderistas, fue testigo de la lucha con los yanaumas o “ronderos”, de las batallas con los marinos o los militares, de las celebraciones entre ellos, de los aniquilamientos a los soplones y los traidores, y fue evidenciando cada vez más de que la contienda que forzaban los partidarios de la “Cuarta Espada” era cada vez más brutal y salvaje, totalmente en desacuerdo con su concepción de revolución que tenía, que para él significaba comer bien y vivir mejor que antes.</p>
<p>Entre las anécdotas que más resaltan de ese episodio de su vida, está por ejemplo la muerte de su hermano, quien murió asesinado por un convoy de marinos cuando “cuadraba carros” para pedir colaboración para Sendero Luminoso. También está el ajusticiamiento de una camarada que se robó un atún y tres galletas, y murió ahorcada por sus propios partidarios. Asimismo, se cuenta el trágico fin de una senderista que se enamoró de un policía de Tambo, y que después de ser ahorcada por varias horas por los mismos camaradas, salió de su tumba como si hubiese resucitado y se cayó a un precipicio mortalmente.</p>
<p>Las aventuras de soldado las vivió luego de que su vida fuera perdonada por los soldados después de una emboscada. En el Ejército fue testigo de la rutina militar y por fin pudo continuar sus estudios de primaria y secundaria. También pudo ver, muy a su pesar, las violaciones y abusos que cometían sus congéneres. De los recuerdos gratos que tuvo, están las “Charlis” o prostitutas que visitaban la base militar. No obstante, faltando poco para que sea suboficial, una monja le despertaría el amor a Dios. Y fue así que postuló al convento, donde fue aceptado luego de intentar más de una vez.</p>
<p>Es ejemplar saber, como después de vivir y ver tantas desgracias, pudo nuestro autor, con el corazón libre de escepticismo, aspirar a ser un religioso. Pero gracias a ello pudo encontrar la paz espiritual que tanto necesitaba para que, luego de cuatro años, saliera y decidiera ingresar a la universidad. En la actualidad, Lurgio Gavilán es Doctor en Antropología, y su vida es una metáfora del ayacuchano que, buscando superarse y tener una vida mejor, venció los impedimentos que hay en las vidas de todos los seres humanos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Francois Victor Villanueva Paravicino</strong></p>
<p><strong>(Huamanga, 1989)</strong></p>
<p><em>Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actual miembro de la </em>Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA)<em>. A los 18 años quedó finalista del “</em>I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América: los jóvenes cuentan<em>”. El 2013 fue antologado en el libro </em>Recitales “Ese Puerto Existe”. Muestra poética 2010-2011<em>. El 2017 publicó su primer libro </em>Cuentos del Vraem<em>. Tiene diversas publicaciones literarias en revistas, antologías, diarios y sitios web de cultura. Su poemario </em>El cautivo de blanco<em> es su segunda entrega. Actualmente cursa la maestría de Escritura Creativa de la UNMSM.  </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Calcularemos un camino»: las experiencias de las madres adolescentes en contextos sociales y económicos cambiantes</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/calcularemos-un-camino-las-experiencias-de-las-madres-adolescentes-en-contextos-sociales-y-economicos-cambiantes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Apr 2018 12:38:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Stefanie Mollborn y Janet Jacobs Abstracto El contexto económico y social actual <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/calcularemos-un-camino-las-experiencias-de-las-madres-adolescentes-en-contextos-sociales-y-economicos-cambiantes/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Stefanie Mollborn y Janet Jacobs</p>
<p>Abstracto<br />
El contexto económico y social actual exige una evaluación renovada de las consecuencias de una transición temprana a la paternidad. En entrevistas con 55 madres adolescentes en Colorado, encontramos que están experimentando tensiones económicas y sociales severas. Financieramente, aunque la mayoría recibe ayuda sustancial de los miembros de la familia y, a veces, de los padres de sus hijos, las necesidades básicas a menudo permanecen insatisfechas. Las tendencias de la estructura macroeconómica y familiar han dado lugar a circunstancias materiales privadas, mientras que la reforma de la asistencia social y otros cambios han reducido la disponibilidad de la ayuda. Socialmente, la desaprobación de las familias y las comunidades a la maternidad temprana influye negativamente en el apoyo que reciben las madres jóvenes, sus interacciones sociales y sus experiencias con las instituciones sociales.</p>
<p>Palabras clave: Madres adolescentes, Investigación cualitativa, Dificultades económicas, Normas sociales, Curso de vida</p>
<p>Estados Unidos tiene las tasas más altas de embarazos y nacimientos entre adolescentes en el mundo completamente industrializado, y se espera que el 18% de todas las adolescentes den a luz antes de los 20 años (Perper y Manlove 2009). La paternidad adolescente se considera un problema importante en la sociedad de los EE. UU. Y ha sido una preocupación central de las políticas durante décadas (Furstenberg 2003). El embarazo adolescente es mucho más prevalente en las subpoblaciones de nivel socioeconómico más bajo (SES) (Holcombe et al., 2009). Por ejemplo, más de la mitad de una muestra reciente nacionalmente representativa de niños que, cuando eran bebés, vivían en la pobreza o tenían una madre que no había terminado la escuela secundaria, nacieron mujeres que habían sido madres antes de los 20 años (Mollborn y Dennis en prensa) . Las madres adolescentes también se identifican de manera desproporcionada como afroamericanas, latinas e indias americanas en comparación con las mujeres blancas o asiáticas no latinas (Hamilton et al., 2009). La prevalencia de la paternidad adolescente en estos grupos marginados socioeconómicamente y racialmente ha contribuido al alto nivel de preocupación pública sobre la maternidad adolescente (Furstenberg 2003).</p>
<p>Una gran cantidad de investigaciones cuantitativas se ha centrado en las consecuencias de la maternidad temprana para las madres y los niños, basándose en gran medida en los datos recopilados en las últimas décadas (ver Hoffman 1998 para una revisión). Un enfoque inicial en la asociación negativa entre ser una madre adolescente y los resultados socioeconómicos ha dado paso a la conciencia de que gran parte o la mayoría de esta relación se explica por la desventaja social de las madres adolescentes antes de quedar embarazadas, en lugar de la experiencia de la maternidad joven . La investigación cuantitativa que compara madres adolescentes con sus hermanas o gemelos sin hijos, adolescentes con abortos espontáneos o adolescentes que tienen una propensión similar a convertirse en madres en función de sus características de antecedentes generalmente respalda esta conclusión (Geronimus y Korenman 1992; Grogger y Bronars 1993; Hotz et al. 2005; Levine y Painter 2003). Hoy en día, muchos estudiosos probablemente estarían de acuerdo con la evaluación reciente de Furstenberg (2007) basada en el Estudio de Baltimore de mujeres afroamericanas urbanas que tuvieron nacimientos adolescentes en la década de 1960: la maternidad temprana tiene consecuencias negativas a corto plazo para muchas niñas, pero sus consecuencias socioeconómicas a largo plazo los resultados mejoran considerablemente y no difieren drásticamente de los de pares similares que retrasaron la maternidad. Examinando los efectos a largo plazo de la paternidad temprana en una muestra predominantemente blanca, más favorecida socioeconómicamente de 1957 graduados de la escuela secundaria de Wisconsin, Taylor (2009) encontró que madres y padres adolescentes se quedaron atrás de sus pares en la mediana edad en términos de educación y estado ocupacional, pero su participación laboral y niveles de ingresos fueron similares. Sin embargo, las consecuencias de la maternidad temprana se extienden más allá del dominio socioeconómico. Henretta (2007), al examinar la salud de las mujeres nacidas entre 1931 y 1941, encontró que la edad más temprana en el primer nacimiento se asociaba con tasas más altas de mortalidad y morbilidad una vez que se controlaba el estado socioeconómico.</p>
<p>También hay un abundante cuerpo de literatura etnográfica sobre la paternidad adolescente, que a menudo se centra en las reacciones de las comunidades al embarazo adolescente y en las experiencias vividas por las madres jóvenes (por ejemplo, Burton 1990, Edin y Kefalas 2005, Gregson 2009, Jacobs 1994, Kaplan 1997; Ladner y Gourdine 1984). Aunque los investigadores que estudian diferentes comunidades han llegado a conclusiones diferentes, muchos han caracterizado comunidades específicas como alentadoras o que dan la bienvenida a la maternidad adolescente. Por ejemplo, al estudiar una comunidad de bajos ingresos y predominantemente afroamericana, Burton (1990) descubrió que los residentes daban la bienvenida a la maternidad como un marcador de que una niña se había convertido en adulta, a falta de otras transiciones socioeconómicas disponibles para la edad adulta, como la obtención de un grado académico o  comenzar un trabajo a tiempo completo. Sin embargo, existe un debate sobre este punto: en una comunidad con altas tasas de maternidad entre adolescentes, Kaplan (1997) descubrió que muchos adultos desaprobaban firmemente la maternidad adolescente. Una preocupación central con la literatura existente, tanto cuantitativa como cualitativa, es que tiende a confíe en los datos recopilados en las últimas décadas. Desde entonces, los contextos estructurales y culturales de la paternidad adolescente han cambiado, lo que nos lleva a afirmar que se necesita una evaluación renovada de las situaciones de vida de las madres adolescentes y sus familias. En este estudio, nos centramos en los cambios económicos, demográficos y normativos en los contextos de maternidad adolescente. No obstante, es importante tener en cuenta otras tendencias sociales recientes que no se abordan directamente en nuestros datos, como el aumento de la educación sexual basada en la escuela «solo para la abstinencia» para adolescentes que omite información sobre anticoncepción (Santelli et al., 2006). retraso en el uso de anticonceptivos de los adolescentes estadounidenses en comparación con sus pares en otros países desarrollados (Darroch et al., 2001) y la falta de disponibilidad de muchos servicios de salud reproductiva para mujeres en amplias franjas de los Estados Unidos (Jones et al., 2008) Nuestro estudio inductivo cualitativo amplía la investigación existente, utilizando datos más nuevos y examinando una variedad más amplia de procesos y consecuencias para las madres adolescentes y sus hijos que la investigación de la encuesta ha podido examinar. Si bien el análisis de los datos longitudinales de la encuesta ha proporcionado información importante sobre las consecuencias de la paternidad adolescente, el objetivo de nuestro estudio es analizar en profundidad la calidad y las experiencias de las vidas de las madres adolescentes en la actualidad. Exploramos cómo la paternidad adolescente influye en las vidas de los jóvenes y sus hijos y trabajamos para iluminar una interacción compleja de factores contribuyentes que reflejan la calidad de las vidas de las madres adolescentes. Nos basamos en entrevistas cualitativas en profundidad realizadas con una muestra local de 55 madres adolescentes actuales y anteriores para explorar las experiencias de vida de las madres jóvenes de hoy. En estas entrevistas, dos tipos de tensiones cotidianas que enfrentan regularmente las madres adolescentes surgieron como fundamentales para comprender su experiencias. En primer lugar, las madres jóvenes que entrevistamos enfrentan severas dificultades económicas en su vida cotidiana. Concluimos que una combinación de fuerzas estructurales está ejerciendo una presión financiera considerable sobre los padres adolescentes de nuestra muestra y sobre los miembros de la familia que intentan satisfacer sus necesidades. En segundo lugar, nuestros participantes soportan tensiones sociales relacionadas con su violación de las normas sociales contra la maternidad adolescente en sus comunidades y en la sociedad estadounidense en general. Sus familias y comunidades no están inclinadas a brindar apoyo incondicional ni a otorgar a las madres las recompensas sociales asociadas con el estatus de adulto. Diferencias importantes en las experiencias de vida de madres adolescentes hoy en comparación con décadas pasadas -en términos de recursos familiares, disponibilidad de parientes mujeres para el cuidado infantil, estado civil y estar fuera del rango normativo de edad para tener hijos- tienen implicaciones tanto para la teoría como para la política . Resumimos las contribuciones teóricas y empíricas de nuestro trabajo y sugerimos que una mayor investigación de las consecuencias de la maternidad adolescente contemporánea está justificada. Como gran parte de la investigación existente sobre la paternidad adolescente, seguimos la perspectiva teórica del curso de la vida (Elder y O&#8217;Rand, 1995), que aboga por una integración de los factores estructurales y culturales y el cambio histórico cuando se estudia la maternidad adolescente. Con ese fin, complementamos nuestros datos cualitativos con información contextual que documenta las tendencias económicas, demográficas y culturales que están dando forma a los contextos actuales de las vidas de las madres adolescentes. Nuestra discusión de los hallazgos comienza con tres tendencias estructurales (la falta de una «red de seguridad» pública, la disminución de los recursos privados de las familias de bajos ESE y el contexto demográfico de los nacimientos entre adolescentes), continúa al examinar las tensiones sociales que enfrentan las mujeres jóvenes que han violado las normas contra la paternidad adolescente, y termina con una discusión sobre las consecuencias de estas dificultades económicas y sociales para los cursos de la vida de las madres jóvenes.</p>
<p>El estudio<br />
El estudio cualitativo más amplio del que se extraen estos hallazgos consiste en entrevistas en profundidad con padres y madres adolescentes actuales y anteriores, combinado con la observación participante limitada en los dos sitios -una escuela y una clínica- donde tuvieron lugar las entrevistas. Las entrevistas se realizaron durante un período de cuatro meses en 2008-2009. Para ser elegible para el estudio, los participantes deben haber tenido un hijo antes de cumplir los 20 años. La mayoría de los participantes tenían bebés o niños pequeños, pero algunos tenían hijos mayores. Esta variación en las etapas de crianza y en las edades actuales de los participantes fue útil para observar las experiencias a corto y largo plazo de la maternidad adolescente. La mayoría de las entrevistas se realizaron durante el otoño de 2008, cuando la crisis económica actual apenas comenzaba. Sólo las 55 entrevistas con madres adolescentes se incluyen aquí porque las madres tenían la responsabilidad principal de la crianza de los hijos y el cuidado de los niños y, por lo tanto, experimentaban mayores consecuencias de la paternidad adolescente que los padres jóvenes. También nos enfocamos principalmente en las 52 mujeres que se convirtieron en madres adolescentes en los últimos 5 años, para detallar las experiencias de la cohorte más reciente de madres adolescentes.</p>
<p>Nuestro equipo de investigación reclutó participantes de dos sitios de investigación, ambos en el área metropolitana de Denver.1 Con las madres adolescentes representando el 12% de todos los nacimientos, Denver es bastante típico de las ciudades de los EE. UU. (Child Trends 2009). Al estudiar una población que es difícil de alcanzar, los investigadores cualitativos a menudo usan muestras de conveniencia basadas en sitios que sirven a las poblaciones o muestras de bola de nieve. Elegimos la estrategia anterior porque nos permitió entrevistar a una amplia variedad de participantes que no provenían de las mismas redes sociales y vecindarios. Los dos sitios fueron elegidos porque cada uno permitió el acceso a un gran grupo de padres adolescentes de todo el área metropolitana; porque las poblaciones a las que servían diferían en términos de edad, raza / etnia, ubicación geográfica y aspiraciones educativas; y porque los sitios difirieron sustancialmente en el nivel de recursos que los clientes recibieron. Se realizaron diecinueve entrevistas en una escuela para adolescentes embarazadas y madres. La escuela ofrece una gran variedad de recursos para sus estudiantes que generalmente necesitan recursos económicos, incluyendo cuidado infantil in situ, servicios médicos y psicológicos básicos, orientación profesional y una «tienda escolar» donde los estudiantes pueden intercambiar créditos de asistencia por pañales y otros artículos para bebés. Otras 35 entrevistas se llevaron a cabo en una clínica pública del hospital que brinda atención médica a las madres adolescentes y sus hijos, incluidos los asegurados de forma privada y los pacientes de Medicaid.</p>
<p>Estos sitios sirven a diferentes poblaciones, lo que nos permite aprovechar una variedad más amplia de experiencias de paternidad adolescente. Los participantes de la escuela generalmente eran menores de 18 años, y recibieron cuidado de niños, pases de autobús y otros materiales de apoyo de la escuela. A pesar del excelente apoyo brindado por la escuela, muchas de estas madres jóvenes parecían tener menos recursos personales y familiares que las de la clínica. Los participantes de la clínica tenían con frecuencia 18 o 19 años, se quedaban más a menudo en casa o trabajaban que asistían a la escuela, y recibían menos apoyo de los servicios públicos. Los participantes de la clínica eran, demográficamente, padres adolescentes más típicos que los participantes de la escuela, y es posible que tuvieran acceso a más recursos además de lo que el sitio podría proporcionar. Una minoría sustancial de madres jóvenes de ambos sitios aludió a antecedentes personales de encarcelamiento, abuso de sustancias, victimización o problemas de salud mental, y estos problemas fueron aún más comunes en sus familias.</p>
<p>Reclutamos a los participantes a través de volantes publicados en los sitios y se les dio a los participantes para compartir con amigos (aunque muy pocos participantes fueron reclutados de la manera siguiente). El personal de la escuela o de la clínica también repartió folletos y describió el estudio a los adolescentes que identificaron como elegibles. Casi todos los participantes se inscribieron en el estudio a través del reclutamiento en el sitio. Sus edades actuales oscilaron entre 15 y 38, y solo 3 madres (que no son nuestro enfoque principal aquí) tenían más de 22 años. Nuestros participantes habían dado a luz a su primer hijo a la edad de 14 a 19 años, pero la edad promedio en el primer nacimiento era 17. Esta cifra es inferior a la edad promedio de los nacimientos entre adolescentes en los Estados Unidos en 2007 (Tendencias Infantiles 2009), aprovechando una población más marginada que las personas de 18 a 19 años. La edad promedio de su hijo mayor fue de 1 1/2 años ( excepto dos encuestados cuyos hijos mayores crecieron por completo), y 38 madres tuvieron un solo hijo. (En comparación, el 76% de los nacimientos entre adolescentes en Denver en 2006 fueron los primeros nacimientos [Child Trends 2009].) La mayoría de los participantes habían crecido en el área de Denver. Siete participantes se identificaron como multirraciales o multiétnicos, mientras que otros se describieron a sí mismos usando una sola etiqueta racial o étnica: 27 se autoidentificaron como latina / hispana / mexicoamericana, 14 como afroamericanos / negros, 2 como blancos y 1 como nativos americanos. En comparación con 2006 nacimientos adolescentes en Denver (de los cuales 75% eran para  las madres hispanas, el 12% para las madres blancas y el 11% para las madres negras, nuestra muestra representa en exceso a los afroamericanos y representa poco a las latinas y los blancos (Child Trends 2009). Todos los 19 participantes del sitio escolar y 16 de los 35 participantes de la clínica se matricularon en la escuela, y 13 participantes trabajaron por un salario. Quince madres se casaron en el momento de la entrevista, que es similar al 23% de las madres adolescentes de Denver que están casadas en el momento del nacimiento de su hijo (Child Trends 2009). Casi todos vivían con sus hijos, y aproximadamente la mitad vivía con una pareja. La mayoría vivía en hogares extendidos: más de un tercio vivía con al menos un padre o suegro, alrededor de un tercio con al menos un hermano o cuñado, y alrededor de un tercio con otros adultos que no encajaban. en estas categorías, como una tía o padrastro o madrastra. Las entrevistas semiestructuradas sobre las experiencias de los participantes con la paternidad adolescente duraron aproximadamente 45 minutos, y los participantes recibieron una tarjeta de regalo de $ 30. Muchos participantes fueron explícitos sobre la necesidad de las tarjetas de regalo para comprar pañales, fórmula o alimentos. En algunos casos, los participantes solicitaron programar la entrevista lo antes posible porque estaban a punto de quedarse sin dinero y necesitaron la tarjeta de regalo. Esto subraya nuestro hallazgo de que muchos participantes tenían problemas para satisfacer las necesidades básicas de su familia. Uno o dos entrevistadores de nuestro equipo de investigación (que incluían dos docentes femeninas, una asistente de estudiantes graduados y una asistente de pregrado que había sido una madre adolescente) llevaron a cabo las entrevistas, que se grabaron y transcribieron digitalmente. En la mitad de las entrevistas con dos entrevistadores, una persona fue la principal responsable de la entrevista, mientras que la otra tomó notas y ocasionalmente hizo preguntas de seguimiento. El equipo de investigación tomó un enfoque etnográfico de las entrevistas y los sitios, observando y escribiendo notas de campo tanto sobre los sitios como sobre las interacciones con los participantes. Los investigadores no hicieron viajes adicionales para la observación, sino que tomaron nota de las interacciones y la dinámica en los sitios durante sus visitas para reunirse con el personal, reclutar participantes y realizar entrevistas. Por ejemplo, las notas de campo documentaron las observaciones de las interacciones entre los participantes y sus hijos y socios. Comentarios de los miembros del personal sobre los recursos disponibles (o no) para padres jóvenes y la naturaleza del tiempo de los posibles participantes en los sitios (incluyendo limitaciones de tiempo que enfrentan los padres adolescentes, personas que a menudo los acompañaron, etc.) informaron nuestros planes para la recopilación de datos y algunas de las preguntas de la entrevista. Los temas tratados durante la entrevista incluyeron las percepciones de los padres jóvenes sobre las normas sobre la maternidad adolescente en sus grupos de pares, familias, comunidades y la sociedad en general; cómo estas normas influyeron en sus elecciones y conductas de fertilidad; y qué sanciones enfrentan como violadores de estas normas. Preguntamos sobre las sanciones que les imponían sus familias, especialmente centrándonos en los recursos materiales. Los participantes describieron los recursos disponibles para ellos, quién los proporcionó y los procesos de negociación que llevaron a cabo para implementar esta estructura. Preguntamos a los participantes cómo los recursos materiales habían afectado sus resultados educativos y otros resultados de la vida. Todas las entrevistas se transcribieron e importaron en el paquete de software cualitativo de NVivo. Las transcripciones se codificaron manualmente utilizando dos métodos. En primer lugar, las respuestas se codificaron de acuerdo con la pregunta que respondía el participante, incluidas las simples distinciones entre las respuestas (por ejemplo, las reacciones positivas y negativas del embarazo de la familia específica). En segundo lugar, ambos autores leyeron transcripciones completas e identificaron temas importantes que surgieron de los datos. Estos temas fueron identificados y codificados para otras transcripciones. Usando ambas herramientas analíticas, reunimos nuestros hallazgos sobre las normas, los recursos disponibles para las madres adolescentes y las consecuencias de la maternidad adolescente. Por lo tanto, nuestro análisis aborda una serie de preguntas sobre las finanzas y los recursos de las madres adolescentes, sus experiencias de sanciones sociales y las posibles implicaciones a largo plazo de sus situaciones dentro de una perspectiva contemporánea del siglo XXI. En lugar de generalizar estos hallazgos a una población más amplia, intentamos documentar cómo las tensiones económicas y sociales se traducen en experiencias vividas para madres adolescentes, y proporcionamos evidencia para apoyar nuestra conclusión de que la investigación representativa a nivel nacional debería reevaluar las consecuencias de la paternidad juvenil en la sociedad y Contextos económicos. Abordamos cada uno de los dos temas clave que surgieron de las narrativas de las madres adolescentes sobre sus experiencias cotidianas: tensiones económicas y tensiones sociales. Algunas preguntas en la guía de la entrevista obtuvieron detalles de la vida cotidiana de las madres que abordaron estas tensiones: varios recursos disponibles para las madres jóvenes y las personas que los proporcionaron, y las reacciones de los familiares, amigos y otros a su embarazo y paternidad. Al responder estas preguntas, la gran mayoría de los participantes nos dieron detalles sobre las tensiones financieras y sociales que estaban experimentando. También hicimos preguntas más globales sobre los recursos, como por ejemplo si las necesidades del niño no se cumplen o si hay cosas que la madre quiere para su hijo que no puede obtener. Muchas madres jóvenes dijeron que tenían deseos o necesidades no satisfechas. Al analizar los datos, quedó claro que a los participantes les resultaba más fácil hablar sobre las tensiones sociales que estaban experimentando que las presiones financieras de sus vidas cotidianas. No obstante, cuando analizamos los datos, sus cuentas de sus necesidades de recursos y las tensiones financieras en sus vidas familiares iluminaron la medida en que sus circunstancias cotidianas estaban basadas en las tensiones económicas de la paternidad adolescente. Ir a: sintetizar las tensiones económicas y sociales antes de separarnos discutir las tensiones económicas y sociales en la vida de las madres adolescentes, es importante señalar que las dos están entrelazadas. Por ejemplo, las normas sociales contra la maternidad adolescente pueden haber alimentado el aumento de algunas barreras estructurales para el éxito de las madres jóvenes. En 1996, la reforma de la asistencia social se promulgó bajo la presión pública considerable para restringir los beneficios a las madres jóvenes y solteras. Dichas medidas de política son un tipo de sanción institucional contra las mujeres que violan las normas sociales sobre el embarazo adolescente. A nivel local, las escuelas pueden implementar sanciones institucionales en forma de políticas que desalientan la asistencia de las madres jóvenes. Por ejemplo, en 2008, la East High School de Denver recibió atención de los medios cuando exigía que las nuevas madres regresaran a la escuela inmediatamente después de salir del hospital o acumulaban ausencias injustificadas (Meyer 2008). Cuando se propuso una licencia por maternidad de cuatro semanas, los comentarios públicos se opusieron a la «aprobación institucional» de la maternidad adolescente a través de unas «vacaciones» para madres jóvenes (Harris 2008). Las experiencias de Melissa, 2 una madre de dos hijos mexicana tuvo su primer hijo a los 15 años, ilustra la interacción entre las normas contra el embarazo adolescente, las sanciones escolares y las tensiones económicas. Su narrativa ejemplificó las experiencias de otros participantes. Y consejeros y cosas comenzaron a decirme: «¿Alguna vez pensaste en ir a una escuela diferente?». Estoy como, «¿Me estás echando?» «No, pero ya sabes, hay una escuela muy buena para madres adolescentes, y probablemente encajarás mejor «. Eso fue algo cruel para mí. Yo estaba como, oh, Dios mío, si los consejeros y los maestros me dicen esto, ¿qué se supone que debo esperar de personas al azar en la calle? &#8230; [En mi escuela] había dos chicas que tenían bebés, y me decían que estaban pensando en ir a la escuela para adolescentes embarazadas y madres. Así que dije: «¿Qué tiene de especial esa escuela?» Y comenzaron a decirme: «Tienen guardería y te ayudan a conseguirla; si necesitas alimentos para tu bebé o fórmula, que es cara, te pueden ayudar». , y tienen diferentes programas y tienen todo este apoyo para nosotros «. Entonces, en la clínica, mi médico también sabía sobre la escuela, y definitivamente la recomendó. Así que fue como, «Voy a llamar y ver cómo es». Y entré y recorrí el lugar, y me encantó de inmediato. Las experiencias de Melissa con el personal de la escuela le dolían, pero irónicamente su La presión para dejar la escuela convencional la llevó a una situación que finalmente le brindó más apoyo. En general, tanto las familias de los participantes como la sociedad de los EE. UU. actualmente muestran una obligación de apoyar a las madres jóvenes y sus hijos al menos desaprobación de sus elecciones de vida. Esta tensión inherente se traduce en decisiones políticamente controvertidas a nivel macro y decisiones familiares impugnadas a nivel micro sobre cuánto apoyo deberían recibir las madres jóvenes.</p>
<p>Tensiones económicas<br />
Las madres adolescentes de nuestro estudio describieron experimentar importantes tensiones económicas en su vida cotidiana. Relacionamos estas tensiones con tres tendencias estructurales: la falta de una «red de seguridad» pública, la disminución de los recursos privados de las familias de bajos ESE y el contexto demográfico de los nacimientos entre adolescentes. En esta y las siguientes secciones, primero presentamos información contextual que documenta los cambios sociales en las últimas décadas, luego presentamos datos de entrevistas que analizan las experiencias de nuestros participantes en la actualidad.</p>
<p>La «red de seguridad» pública en contracción<br />
En los 20 años transcurridos desde que el segundo autor entrevistó a madres adolescentes en uno de los mismos sitios (Jacobs 1994), se han producido cambios estructurales en los apoyos sociales disponibles para las madres adolescentes y sus hijos. Quizás la más importante de ellas ha sido la Ley de Reconciliación de Responsabilidad Personal y Oportunidad de Trabajo de 1996, conocida popularmente como «reforma de bienestar». La ley creó el programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF), el heredero del nombre de «bienestar», e implementó un tope de beneficio vitalicio de 60 meses para adultos. Dos nuevas restricciones importantes alteraron la elegibilidad de las madres menores de edad: para recibir asistencia, generalmente se les exige vivir con un padre y estar inscriptos en la escuela secundaria hasta que se gradúen, aunque con frecuencia no pueden continuar la educación postsecundaria (Moffitt 2003); y los inmigrantes legales deben cumplir requisitos de elegibilidad más estrictos (Schott 2009). La restricción anterior era importante para las madres adolescentes de nuestra muestra, pero no la última porque solo dos madres informaron haber nacido en el extranjero.</p>
<p>Tal vez no es sorprendente dado estas nuevas restricciones, el número de casos TANF ha disminuido sustancialmente desde 1996. En la década de 1980 y principios de 1990, el 80% de las familias que eran lo suficientemente pobres para calificar para el bienestar y que cumplían con los otros requisitos de elegibilidad recibieron asistencia en efectivo. En 2005, este número había disminuido al 40 por ciento, a pesar de los requisitos de elegibilidad más estrictos después de 1996 (Sherman 2009). Algunos estados han informado que la tasa de disminución en la recepción de beneficios ha sido incluso más pronunciada entre las madres adolescentes que entre otras (Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. 2000). Zaslow et al. (2002) informaron que los programas de bienestar para trabajar, como TANF, no mejoran los resultados de los niños a menos que ayuden a las familias a progresar económicamente. Si bien algunas familias ahora están en mejores condiciones que cuando tenían asistencia social, muchas no lo están. En 2005, TANF levantó solo el 21% de los niños profundamente pobres por encima del umbral de la mitad de la línea de pobreza federal, en comparación con el 62% a mediados de la década de 1990 (Sherman 2009). Con menos apoyo gubernamental disponible para las madres adolescentes y sus hijos, es probable que dependan más de sus familias.</p>
<p>Como muestran nuestras entrevistas, la red de seguridad pública se ha retirado de forma selectiva para algunos programas importantes pero no para otros. En las últimas décadas, las necesidades más apremiantes de madres adolescentes y sus hijos podrían haber sido satisfechas con programas sociales que brindan apoyo financiero básico (a través de TANF o «bienestar»), vivienda (a través del programa de cupones de elección de vivienda conocido como «sección 8» u otro programas de asistencia de vivienda), alimentos (a través del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños o WIC y el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria o «cupones de alimentos»), seguro de salud (a través de Medicaid y programas estatales) y cuidado infantil . En la actualidad, dos de estos programas, Medicaid y WIC, están prestando servicios a la gran mayoría de nuestros participantes, que brindan atención médica muy necesaria y ciertos alimentos básicos. En un comentario típico, la madre multirracial de 16 años, Destiny, dijo: «Medicaid cubre todo. Si vamos a la sala de emergencias o algo así, entonces lo cubre. WIC, es [incluso] más fácil &#8230; porque no hacen muchas preguntas. Y cuando estaba embarazada, tenía WIC. Por lo tanto, era solo un proceso continuo «. Casi la mitad de las madres informaron recibir cupones de alimentos, que brindan un apoyo alimentario más extenso que WIC. Muy pocos reportaron recibir asistencia financiera pública de TANF, asistencia de vivienda o asistencia de cuidado infantil. Por ejemplo, solo tres nos dijeron que estaban recibiendo beneficios de TANF. En resumen, las madres informaron que, si bien los programas del gobierno proporcionaban ayuda sustancial con la atención médica y algunos alimentos básicos, los servicios públicos rara vez atendían otras necesidades importantes.</p>
<p>Cuando se les preguntó por qué no recibían varios tipos de beneficios del gobierno, muchos respondieron que no se habían presentado porque consideraban que no serían elegibles o que las reglas eran demasiado estrictas para hacer factible la participación. Por ejemplo, Hailey, una madre hispana casada y con dos hijos, destacó las dificultades percibidas para obtener apoyo de vivienda, ya que nos dijo qué programas pensaba que ayudarían a los padres adolescentes y sus hijos:</p>
<p>Primero los ayudaría, una escuela más grande, una guardería más grande. Y vivienda. Es muy difícil. Para obtener una vivienda, tienes que estar sin hogar. Es como si quisieran que viviera en la calle o en su automóvil. Si alguien necesita ayuda, ellos necesitan ayuda. Entonces encontraría una manera de ayudarlos. Son jóvenes, son madres adolescentes, ya lo tienen difícil. Entrevistador: ¿Le resulta más fácil conseguir esa ayuda, porque tienen todo esto en marcha? Sí. Es realmente algo difícil. Ves a todas estas madres aquí. Algunos viven con personas con las que ni siquiera quieren estar, y vienen aquí y les piden vivienda, y preguntan: «¿Estás sin hogar?» «No, estoy viviendo con estas personas, pero quiero obtener fuera de allí. «» Bueno, tienes que estar sin hogar, o ir a un refugio por un mes y luego te ayudaremos «. Muchos otros participantes dudaron de la experiencia previa de que algunos programas del gobierno podrían ser de mucha ayuda. Lucy, una madre multirracial de 18 años, dijo: Cuando me inscribí en TANF, tenía mi propio lugar [con mi hermana]. &#8230; Ella siempre hacía que todo el mundo viniera y festejaba, pero no me gustó esa idea, con mi hija allí, así que me mudé con mi mamá y cambié de dirección, y fue entonces cuando me dijeron que mi mamá y papá ganan demasiado. Varios participantes hablaron de que se les negó la asistencia financiera de TANF sobre la base de los ingresos de los miembros de la familia, incluso si no tenían acceso a ese dinero. Incluso sin haber solicitado los programas del gobierno, muchos padres jóvenes dieron porque sabían cuán difíciles eran a menudo las restricciones y cuán pocas de sus necesidades se cumplirían. La evaluación de Emily de la situación de una compañera adolescente ilustra esta dinámica: «Tengo un amigo que está luchando. Ella necesita dinero. &#8230; Ella está tratando de ir a la escuela, y podría obtener TANF, que le da $ 280 por mes. ¿Qué puedes hacer con $ 280? «Amanda, una madre hispana de 18 años, no veía los programas del gobierno, las familias o las comunidades como fuentes viables de apoyo para las madres jóvenes. Cuando se le preguntó qué haría ella para ayudar a los padres adolescentes y sus hijos si ella estuviera a cargo, Amanda dudó y finalmente dijo: «Definitivamente necesitamos un milagro».</p>
<p>Dwindling recursos disponibles para familias con bajo SES<br />
Aunque los programas de asistencia social han ajustado sus requisitos y han alejado a millones de familias de sus roles, las madres jóvenes podrían estar al menos tan bien como hace 20 años si las perspectivas del mercado laboral de ellos o sus familias hubieran mejorado en comparación con los ciudadanos más acomodados. o relativo a su costo de vida. Lamentablemente, esto generalmente no ha sido el caso. Entre 1979 y 2005, los ingresos reales después de impuestos para las familias en el 20% más bajo de la distribución del ingreso, de las cuales provienen desproporcionadamente las madres adolescentes, crecieron solo un 6%, en comparación con un 80% de crecimiento en el 20% superior de los ingresos distribución (Sherman 2007). La desigualdad de ingresos en los Estados Unidos en 2007 estaba en su nivel más alto desde la década de 1920 (Saez 2008). Esta disparidad no parece haber surgido porque los trabajadores de bajos ingresos han optado por dejar el trabajo a tiempo completo: muchos asalariados de bajos ingresos pueden encontrar solo trabajo a tiempo parcial y preferirían trabajar más horas (Gerson y Jacobs 2004). De hecho, los estadounidenses con los niveles más bajos de educación tienden a soportar el peso de las altas tasas de desempleo en las recesiones económicas (Camarota y Jensenius 2009).</p>
<p>Estas preocupantes tendencias económicas se ven agravadas por el aumento de los niveles de endeudamiento de los hogares y el aumento de los gastos (Dynan y Kohn 2007). Por ejemplo, los crecientes costos médicos han superado los aumentos en los ingresos en los últimos años (Banthin et al., 2008) y el costo anual del cuidado infantil en muchas partes del país es dos veces más alto que el costo de la universidad estatal enseñanza (Schulman 2000). Los gastos de cuidado infantil son particularmente perjudiciales para los presupuestos de las familias pobres: en promedio, las familias pobres que pagan cuidado de niños gastan entre un cuarto y un tercio de sus ingresos después de impuestos en cuidado infantil (Oficina del Censo de Estados Unidos 2005).</p>
<p>Al mismo tiempo que las familias con un nivel socioeconómico bajo han perdido ritmo en relación con los demás en términos de ingresos, su oferta de «mano de obra invisible» también ha disminuido. La participación de la mujer en la fuerza laboral ha aumentado sustancialmente en las últimas décadas (England et al., 2004). Con más mujeres trabajando por un salario, la disponibilidad de las familias para ayudar con el cuidado infantil y otros tipos de apoyo instrumental probablemente ha disminuido, como lo han demostrado Brewster y Padavic (2002) entre los afroamericanos. Por lo tanto, si los recursos se miden como dinero o tiempo, muchas familias con bajo SES tienen menos que en el pasado.</p>
<p>El apoyo de las familias a las madres adolescentes y sus hijos en nuestro estudio generalmente refleja estos recursos limitados. Aunque las circunstancias de los participantes variaron, casi todos nos dijeron que recibían al menos algún tipo de apoyo de los miembros de la familia (aunque los amigos generalmente no tenían hijos para cuidar, rara vez eran una fuente importante de apoyo). Sin embargo, aproximadamente la mitad dijo que al menos algunos miembros de la familia no los estaban ayudando tanto como los participantes esperaban. En un ejemplo bastante típico, Adriana, una madre hispana de 17 años inscrita a tiempo completo en la escuela para criar adolescentes, informó que ella y su hija de 2 años vivían con «mucha gente»: varios hermanos y medio -hermanos, su padre y su madrastra, y su abuela. Ella solía vivir con el padre de su hija y su madre, pero la pareja se separó cuando su hija era bebé. Ella dijo que su padre y su abuela proporcionaron alojamiento y pagaron las facturas, y el padre de su hija a veces pagaba pañales y ropa. Ella lavaba la ropa para ella y su hija y ayudaba con las tareas domésticas. Medicaid pagó sus costos médicos, y el programa WIC la ayudó en el pasado, pero ahora no. Al igual que muchas otras madres, Adriana nos dijo que a menudo no tenía dinero para gastar porque «siempre que no necesite algo realmente malo, no quiero pedirlo». La abuela paterna de su hija ayudó mucho con el niño. cuidado y fue la persona que Adriana dijo que más la ayuda. Al igual que muchas de las madres, Adriana informó haber recibido mucha ayuda de varios miembros de la familia, pero le preocupaba gravar los recursos de su familia. Refiriéndose a la ropa sucia de su hija, dijo: «Su ropa es pequeña». No consume tanto jabón. «Sus abuelos no la ayudaron tanto como ella esperaba; en particular, pensó que su relación con su abuelo se había enfriado desde que quedó embarazada. Al igual que muchas de las madres que entrevistamos, Adriana informó haber recibido mucha ayuda de algunos miembros de la familia pero no de otros.</p>
<p>En muchos casos, las madres adolescentes dijeron que, aunque recibían apoyo de los miembros de la familia, la asistencia dependía de la disponibilidad de los miembros de la familia y, a veces, causaba tantos problemas como se resolvían. Esto puede surgir en parte de los recursos limitados de los familiares en lugar de la falta de inclinación a ayudar. Por ejemplo, Ángela, de 16 años, nos dijo que su suegra miraba a su hija de forma gratuita, mientras que al mismo tiempo observaba a un pariente discapacitado y dos niños pequeños cuyos padres pagaban por su cuidado. Ángela agradeció el cuidado, pero «si ella [suegra] recibe otro [pagando] niño, mi hija es echada «. Angela también pensó que su hija no» recibió la atención que merece «y tenía otras preocupaciones sobre la calidad de la atención de su suegra: mi esposo y mi madre, yo sentir, están afectando a su [hija] de una buena manera. No estoy tan seguro de mi suegra. No sé qué pensar de eso. &#8230; Sé que ella le da biberones todo el día, y salimos y con nuestras estampillas de comida, le compramos toda esta comida, y no quieren dársela porque [alimentar a un niño con comida para bebés a mano] lleva más que hacer el almuerzo para un niño pequeño [alimentarse en botella]. &#8230; Ella estuvo enferma la semana pasada y era una secreción nasal y un poco de tos, nada de lo que la llevaría a la sala de emergencias ni nada. Y tenía un humidificador en ella y esas cosas. Y su madre entra a su habitación, donde durmió todo el día, apagó el humidificador, nos lo escondió, no le dio ningún jugo. Creo que esas son las cosas que la ayudarán. No sé si ella tiene razones para eso. No estoy dispuesto a discutir con ella. La situación de Ángela destaca los desequilibrios de poder y la falta de alternativas atractivas que muchas madres adolescentes informaron haber experimentado cuando aceptaron el apoyo de sus familiares. Aunque al menos algunos miembros de la familia suelen ayudar a las madres jóvenes, la responsabilidad de organizar el apoyo recae totalmente en la madre, y sabe que el apoyo se puede retirar en cualquier momento. Amanda alude a esta situación cuando habla de la ayuda que a veces recibe de su madre: a veces [pido ayuda] cuando la necesito. Realmente no la necesito mucho. Soy realmente independiente. Siento que ya no debería necesitar su ayuda, como que es mi responsabilidad hacer las citas y es mi responsabilidad llenar el papeleo. Por el contrario, algunos participantes como Tiffany, una madre mexicoamericana de 18 años de edad , sintió que el padre de sus hijos o uno de sus padres «tenía que» ayudarlos, implicando un sentido de obligación más permanente: Entrevistador: ¿Quién lo ayuda más a todos? ¿Quién es la mayor ayuda? Mi madre, porque ella generalmente nunca dice que no. Ella no dirá que no. Mi papá, hay momentos en los que él dice: «Estoy demasiado cansado». O el bebé no. Es decir, todos tienen un horario tan ocupado y mi madre es más flexible, así que puedo llamarla al trabajo si alguna vez lo necesito. cualquier cosa. Por lo general, mi madre. Y ella tiene todas las respuestas. Tener al menos una persona que «no diga no» parece ser la clave para la sensación de seguridad de muchas madres al manejar sus situaciones de vida y crear un futuro para ellas y sus hijos.</p>
<p>El contexto demográfico de los nacimientos adolescentes<br />
Más allá de los cambios en los recursos, los cambios demográficos más amplios de las últimas décadas han moldeado las tensiones económicas que enfrentan las madres adolescentes. Las madres adolescentes y sus familias no solo tienen ingresos desproporcionadamente bajos que están siendo superados por el aumento de los costos, sino que ahora es menos probable que las madres jóvenes compartan estas cargas con un cónyuge. Alrededor del 43% de los nacimientos entre adolescentes correspondieron a mujeres casadas en 1990 (Oficina del Censo de los Estados Unidos, 1990); este número cayó a solo 14% en 2007 (Hamilton et al., 2009). Parte del 86% restante de las madres vivía en unión libre, pero las uniones que cohabitan suelen ser más inestables que las uniones matrimoniales (Manning et al., 2004). Independientemente de su contexto marital, las uniones de madres más jóvenes son menos estables que las de los padres mayores (Manning et al., 2004). Dado que las mujeres trabajadoras ganan 78 centavos por dólar en comparación con los hombres y que la brecha salarial es aún mayor para las madres solteras (Arons 2008), las perspectivas de ingresos para las adolescentes que crían a sus hijos suelen verse severamente limitadas cuando no tienen pareja masculina. En 2008, casi un tercio de las familias monoparentales tenían ingresos por debajo de la línea de pobreza (US Census Bureau 2009), y en una muestra nacional representativa de 2001, aproximadamente la mitad de las madres adolescentes y sus hijos pequeños vivían en la pobreza (Mollborn y Dennis). en prensa).</p>
<p>En nuestro estudio, aproximadamente dos tercios de los padres de los niños no vivían con la madre y el niño. Aquellos que lo hicieron a menudo brindaron un apoyo sustancial dentro de los roles de género tradicionales como sostén de la familia y proveedores de cuidado infantil de respaldo. La atención y el apoyo del niño a menudo se consideraban la responsabilidad de la madre, incluso si el padre «ayuda», como describió Amanda:</p>
<p>Mi esposo ayuda mucho con dinero. Cuando tiene un trabajo, eso es lo que hace todo el tiempo, trabajando para nosotros. &#8230; Realmente no hablo mucho con él sobre el estrés, ¡porque puede estar causando estrés! Pero siempre me inclino sobre su hombro por otros problemas. Somos como amigos, mejores amigos. Él puede venir a mí por cosas. Él me ayuda mucho con el bebé, también.</p>
<p>Curiosamente, incluso cuando el padre del bebé vivía en el hogar, muchas madres jóvenes citaban a uno o ambos padres en lugar de a su pareja como la persona que más los ayuda. Bethany, una madre trabajadora hispana de 19 años, nos dijo que su madre era la persona que más la ayudaba, a pesar de que el padre de su bebé vivía con ella.</p>
<p>Entrevistador: ¿Quién crees que no te está ayudando que pensaste que podría haberte ayudado más?</p>
[El nombre del padre del bebé], porque sentí que tenía que estar allí para abrazarlo cuando estaba molesto, pero no quería abrazarlo cuando estaba molesto, solo quería abrazarlo cuando estaba feliz. Solo pensé que podría haber sido un mejor padre.</p>
<p>A pesar de la falta de presencia de la mayoría de los padres en el hogar, los arreglos formales de mantenimiento de hijos eran muy raros en nuestra muestra. Sin embargo, la mayoría de los padres apoyaban financieramente a sus hijos de manera informal, y en muchos casos las familias de los padres brindaban apoyo adicional. El apoyo a menudo tomó la forma de compras de bienes. Como Adriana explicó: «El papá de mi bebé, si necesita pañales, ropa, cualquier cosa que necesite, solo se lo digo y él se lo va a comprar». Amber, de 19 años, enfatizó que este tipo de situación informal es altamente dependiente de que el padre tenga dinero para gastar: «Si tiene algo con lo que ayudar, lo hará, él es muy bueno con eso». Pero cuando no lo hace, no puede. No hay nada que él pueda hacer «. Los arreglos informales reportados por nuestros participantes usualmente colocan la responsabilidad final de satisfacer las necesidades del niño en la madre: Ella tiene que» decirle «qué comprar, está a merced de su generosidad cada vez que ella pregunta, y tiene la opción de rechazar el soporte. El apoyo que pueda fracasar en cualquier momento hace que sea más difícil planificar y lograr objetivos educativos o profesionales a largo plazo.</p>
<p>En algunos casos, los padres no proporcionaron un apoyo significativo. Amy, una madre hispana que tuvo un hijo a los 16 años, describió una relación difícil con el padre de su bebé:</p>
<p>Yo y él teníamos muchos problemas, y prefería pasar el rato con sus amigos que pasar el tiempo conmigo y mi hija y ayudarme con ella algunas veces.</p>
<p>Ella y el padre de su bebé finalmente se separaron. Amy discutió la situación ahora:</p>
<p>Él llamará. A veces creo que llama para hablar conmigo porque tengo que recordarle que tiene una hija. Él no quiere hacer nada por ella. &#8230; Cuando él viene, él trata de ofrecer algo de dinero. Lo máximo que le ofrecieron fue de $ 5 a $ 10. Pero tampoco me gusta quitarle cosas, porque cuando lo hace, se queja de hacerlo. Él no ayuda demasiado.</p>
<p>Estas citas muestran que los niveles de apoyo de los padres variaron considerablemente, pero en cada una de las situaciones, la responsabilidad de cuidar y apoyar al niño descansaba principalmente en la madre.</p>
<p>Para resumir las tensiones económicas experimentadas por las madres adolescentes con las que hablamos, la retirada de la «red de seguridad» pública hizo que nuestros entrevistados dependieran más de sus familias, pero estas familias generalmente tenían relativamente menos dinero, tiempo y energía para dar. Además, a diferencia de décadas pasadas, hoy en día la gran mayoría de las madres adolescentes no tienen cónyuges, que en algunos casos podrían ser una fuente significativa de apoyo. Si bien la mayoría de los padres proporcionaban algún nivel de apoyo informal para el niño, a menudo era esporádico y en los términos del padre. La mayoría no tenía acuerdos formales de manutención infantil, y algunos padres no proporcionaron ningún tipo de apoyo.</p>
<p>Tensiones sociales<br />
Las madres adolescentes con las que hablamos enfrentaban una variedad de tensiones financieras y estructurales que pueden limitar sus perspectivas de movilidad. Además, hablaron sobre la confrontación de tensiones sociales sustanciales que dieron forma a sus interacciones interpersonales, apoyo social disponible y salud mental. Estas cepas, y la información contextual que documenta las tendencias sociales que las conforman, se describen a continuación.</p>
<p>Durante las últimas décadas, las madres adolescentes han vivido en una sociedad que ha dedicado una energía considerable a condenar la maternidad adolescente. La fuerza de las normas sociales contra el embarazo adolescente es evidente en los datos de las encuestas de los años noventa. En una encuesta de 1999, el 68% de los adultos pensaba que el embarazo adolescente era «un problema importante que enfrentaba nuestro país» (Henry J. Kaiser Family Foundation 1999). En 1995, el 74% de los encuestados dijo que es «moralmente incorrecto» «concebir a un niño fuera del matrimonio si la madre es adolescente y no puede mantener económicamente al bebé» (Newsweek y Princeton Survey Research Associates 1995). En una encuesta de 1996, 49% de los encuestados pensaban que el gobierno no debería proporcionar pagos de bienestar a madres solteras, comparado con 45% que pensaban que debería hacerlo, lo que implicaba que muchas personas apoyaban fuertes sanciones contra estas madres (Knight Ridder y Princeton Survey Research Associates 1996 )</p>
<p>La investigación etnográfica de décadas anteriores descubrió que en comunidades afroamericanas y latinas, muchos miembros de la familia y la comunidad de madres adolescentes, aunque no aprobaban la maternidad temprana, sin embargo otorgaban recompensas sociales a las madres jóvenes y daban la bienvenida a los bebés en sus vidas (Burton 1990; Ladner 1995). Parenthood confirió el estatus de adulto, que otorgó respeto y beneficios sociales en la familia o la comunidad.3 Al entrevistar a madres adolescentes en uno de nuestros sitios en 1989, Jacobs (1994) descubrió que los miembros de la familia trataban a algunos participantes con mayor respeto después de convertirse en madres. La investigación etnográfica de Burton de los años ochenta sugirió que la maternidad adolescente era «una estrategia de curso de vida normativa aceptada» en familias afroamericanas de bajos ingresos en respuesta a las circunstancias en sus entornos sociales (1990, 130). En contraste, la mayoría de las madres jóvenes de nuestro estudio parecían percibir que, en general, sus familias y comunidades no las recompensaban socialmente de ninguna manera.</p>
<p>En los estudios anteriores, los etnógrafos a menudo encontraron que la desaprobación de las familias de la maternidad adolescente tenía una base moral. Según la teoría del curso de la vida, las personas pueden violar las normas de edad de dos maneras: o su edad cronológica está fuera del rango normativo aceptado para una transición dada, o están haciendo una transición en el orden normativo «incorrecto» en comparación con otras transiciones (Settersten 2004) ) En entrevistas en nuestro sitio en 1989 (Jacobs 1994), muchas madres jóvenes informaron que sus familias centraron su desaprobación en el orden de las transiciones: que los adolescentes estaban teniendo relaciones sexuales y convirtiéndose en padres antes del matrimonio. Por ejemplo, un participante negro de 18 años en el estudio [del autor] dijo:</p>
<p>No estaba usando un método anticonceptivo. Temía que mis padres lo encontraran y me metiera en problemas por tener relaciones sexuales. Eran muy estrictos y nunca quisieron que nadie tuviera sexo o salieran. Mi madre siempre me decía que no tuviera relaciones sexuales, especialmente cuando mi hermana quedó embarazada un año antes que yo. Ella dijo: «No tengas sexo porque es fornicación y es pecado». Ella dijo: «Espera hasta que te cases», pero yo ya estaba teniendo relaciones sexuales. Ella estaba realmente avergonzada de mí cuando quedé embarazada.</p>
<p>En nuestro estudio, la desaprobación de la maternidad adolescente fue al menos tan fuerte como en este ejemplo, pero su base fue práctica, se centró en las niñas siendo demasiado jóvenes para mantener a un niño y en la ordenación de la paternidad antes de terminar la escuela y lograr la independencia financiera . Los participantes raramente nos dijeron que las personas tenían una objeción moral al sexo premarital, como en el ejemplo anterior. Esta desaprobación práctica puede haber surgido de una preocupación bien fundamentada que la familia necesitada de recursos tendría que proporcionar para el adolescente y su hijo. Si bien en algunos casos la idea de un nuevo bebé hizo felices a los miembros de la familia, la idea de que una hija adolescente en su familia se convirtiera en madre casi siempre engendraba enojo y desaprobación. Muchas de las madres hablaron sobre miembros de la familia que reaccionaron con ira y una gran decepción cuando descubrieron el embarazo por primera vez. Estas reacciones, sin embargo, con frecuencia se desplazaron a una desaprobación más leve o incluso tolerancia con el nacimiento del niño. Destiny, una madre multirracial de 16 años, recordó haber informado a los padres de su embarazo:</p>
<p>Entrevistador: ¿Por qué tenía miedo de decirle a su madre?</p>
<p>Porque me habrían golpeado. Fueron malos conmigo, fueron realmente malos. Nunca me dejarían salir y divertirme. No me dejaron ir al cine o incluso dejar el bloque, incluso salir del jardín delantero. Eran tan estrictos Eran realmente muy estrictos. Y realmente tenía mucho miedo de hablar con ellos, incluso sobre el control de la natalidad. Cuando yo dije a mi mama Yo estaba embarazada, mi mamá estaba como, «¿Por qué no me preguntaste sobre el control de la natalidad?». Yo estaba como, «¿Te pido anticonceptivos? Eres tan malo! ¿Por qué debería preguntarle al respecto? «Solo tenía miedo de hablar con ellos. &#8230; esperaba que estuvieran realmente molestos, pero no lo estaban. Estaban más decepcionados, lo cual es peor. No me gusta que mis padres estén decepcionados. Entrevistador: ¿Les decepcionó que estuvieras embarazada? ¿Que hubieras tenido sexo en absoluto? Creo, realmente no lo sé. Creo que estaba embarazada, no tanto que tuve relaciones sexuales, sino que estaba embarazada, porque lo sabían, pensaban que mi vida estaba llegando a su fin. Les dije, «No es así. Todavía puedo ir a la escuela. Todavía puedo hacer todo «. La base práctica para la desaprobación de la paternidad adolescente se refleja en la respuesta de Destiny. De manera similar, Barbara recordó la reacción de su familia a la noticia: en ese momento me estaba quedando con mi tía, y yo estaba enferma, y ​​me preguntó si estaba embarazada. Dije que no. Me compró una prueba, se la llevó a casa, estaba hablando por teléfono con mi novio. Ella bajó y dijo: «Estás embarazada» y comencé a llorar: «Dios mío». No sabía qué hacer. Pero ella dijo: «Te ayudaré, pero no puedes tener ese bebé aquí». Tienes que tener tu propio lugar cuando llegue el bebé. «Todos estaban decepcionados porque pensaban que estaba por ir a Job Corps, pero estaban bien.</p>
<p>Como en el caso de Bárbara, muchas familias se decepcionaron porque esperaban que sus hijos adolescentes alcanzaran el éxito profesional, y se percibió que la paternidad interrumpía esos planes. La tía de Bárbara ni siquiera estaba dispuesta a proporcionar alojamiento a la madre o al niño después del nacimiento, pero insistió en la independencia financiera de Bárbara. La norma que los adolescentes como Bárbara parecen violar desalienta a sobrecargar a la familia con demandas materiales y un futuro socioeconómico comprometido.</p>
<p>Al reducir estas demandas y mantenerse en el buen camino para cierto grado de éxito socioeconómico, algunas madres jóvenes pueden reducir las sanciones negativas que experimentan los miembros de la familia. Tiffany es un ejemplo de este fenómeno:</p>
<p>Al principio, cuando estaba embarazada, fue realmente difícil. Yo era como el niño roto de la familia, como si fuera el único error, como si hubiera hecho todo mal. Pero después de que nació el bebé, todo el mundo acaba de ver al bebé y tenía una visión diferente &#8230; sobre todo porque ven que cuido a mi bebé. Porque pensaron que porque me embaracé que no era responsable, que no iba a cuidar del bebé, que no iba a hacer nada por él, que sería vago y terminaría en una lío. Pero vieron que voy a [nombre de la escuela] y han visto que estoy trabajando muy duro para conseguir todas mis tareas. Lo llevé a todas sus citas, todas sus vacunas están al día. Entonces, cada vez que está enfermo, soy yo quien lo cuida.</p>
<p>El hecho de que las reacciones de los miembros de la familia de Tiffany cambiaran cuando resultó no ser una carga enorme y tuvo éxito en la escuela sugiere que las preocupaciones prácticas provocaron su desaprobación.</p>
<p>¿Qué importancia tiene la desaprobación de los miembros de la familia para las madres adolescentes? En los comentarios abiertos opcionales de los encuestados de una encuesta nacional de adultos, Mollborn (2009) encontró que una norma que prescribe el apoyo familiar a los adolescentes a menudo alienta a los miembros de la familia a proporcionar recursos, incluso si desaprueban la situación de su hija. De hecho, muchos miembros de la familia de nuestro estudio que, según los informes, desaprobaban el nacimiento en la adolescencia, aún brindaban cierto apoyo a la joven madre y al niño. Adriana explica este fenómeno de la siguiente manera: «Es como si viviera allí y estuviera solo. Todavía tengo menos de 18 años, así que todavía tienen que apoyarme. [Tener a su hija en la casa] es solo un plus extra «. Brooke, una madre blanca de dos hijos de 20 años, nos contó cuán negativamente reaccionó su abuelo a su primer embarazo, tanto porque era joven como porque su novio vino de México Sin embargo, a pesar de sus objeciones, durante la infancia de su bebé fue el único miembro de la familia que le proporcionó alojamiento y cuidado infantil gratuitos.</p>
<p>Aunque una norma que compite con el apoyo familiar contrarrestó en cierta medida las sanciones sociales negativas, muchas madres nos dijeron que los familiares y miembros de la comunidad que desaprobaban retenían o ponían condiciones de apoyo fuertes que de otro modo podrían haber brindado más libremente. Michelle, que tenía a su hija a los 15, estaba decepcionada con la participación tibia de su suegra con su nieta. Michelle es una de las muchas madres para quienes un problema externo como el alcohol, la mala salud o el encarcelamiento exacerbaron un nivel de apoyo inferior al esperado:</p>
<p>Entrevistador: ¿Quién no está ayudando a lo que pensaste que estaría ayudando?</p>
<p>Su mamá. Y mucho con ella, su bebida, por supuesto, y sé que si ella no bebiera tanto, ella me ayudaría. Ella decía, «Oye, haz que los niños vengan». Ella dice eso ahora, pero solo pueden quedarse allí una o dos horas y luego está harta. Puedes decir. &#8230; Ella nunca le había comprado nada a mi hija. La mayor razón por la que estaba tan enojada con ella fue porque durante la primera Navidad de mi hija, ella no le compró nada, y ella le compró otras cosas para sus nietos. Eso realmente me molestó. Después de eso, fue cuando me mudé. Sentí que mi hija era algo así como &#8230; no sé, me sentía como ella &#8230; como si tal vez yo y [el padre] tuviéramos una hija juntos y no fuera su hijo. Eso es algo de lo que me sentí Yo pienso, «Esta es la hija de tu hijo» &#8230; [Si] necesitamos ayuda, sé que no podemos llamarla. Y siento que siempre es mi familia haciendo eso y su hermana, y eso es todo.</p>
<p>La falta de apoyo de un solo miembro de la familia puede no marcar una gran diferencia en la vida de una madre adolescente, pero cuando varias personas clave son inútiles o luchan con problemas propios que les imposibilitan brindar un apoyo confiable, es posible que experimente una falta grave de recursos. La situación de Olivia, una madre hispana de 18 años que asistió a la escuela a tiempo completo y también trabajó por un salario, ilustra cómo las demandas competitivas dentro de la familia pueden generar menos recursos disponibles:</p>
<p>Pensé que mi padre sería más útil al principio, pero luego me di cuenta que él también tiene otra familia, por lo que podría ser un poco diferente de lo que pensaba. &#8230; Él tiene un bebé propio. Y luego el bebé de mi hermano no tiene ni un mes. &#8230; Y luego tres de mis otros primos están embarazadas.</p>
<p>Como estos hallazgos muestran que, lejos de proporcionar incentivos sociales para la fertilidad temprana, las normas de las familias y las comunidades contra la maternidad afectan la vida de las madres adolescentes de manera negativa. Ya sea que hayan sido impulsadas por cambios en las normas sobre paternidad adolescente, cambios demográficos en la experiencia de la maternidad adolescente han creado tensiones sociales para las madres jóvenes. Desde mediados de la década de 1990, la tasa de natalidad adolescente ha disminuido considerablemente entre las latinas, los afroamericanos y los blancos por igual. Esto significa que la maternidad es una experiencia menos común para los adolescentes ahora que en el pasado. La mayoría de nuestros participantes no hablaron sobre la maternidad adolescente como una experiencia «normal», y muchos se sentían socialmente aislados. De esta manera, las tendencias demográficas a nivel macro han moldeado las experiencias cotidianas de las madres jóvenes. Era raro que nuestros participantes informaran que eran amigos de otras madres adolescentes, a menos que hubiesen conocido a otras personas en su situación debido a que asistían a la escuela para embarazadas. y padres adolescentes. De vez en cuando, un participante identificaba a otros padres jóvenes en su familia extensa, como Olivia arriba, pero esta era la excepción más que la regla. Las experiencias de Melissa, cuyas experiencias escolares se describieron anteriormente, ejemplifican las de muchos otros de varias maneras. Al igual que muchos otros participantes, Melissa asistía a una escuela pública convencional cuando quedó embarazada: yo era la niña embarazada de primer año. Entonces siempre me señalaron. &#8230; Fue negativo. No sé, la gente empezó a llamarme «puta», y yo sabía que no, porque había perdido la virginidad con él y eso, pero era solo &#8230; no lo hago. Sabe, la gente te señala mucho, y cada vez que vas por el pasillo, dicen: «¡Ah, ahí va la chica embarazada!». Así que fue difícil. Pero mis amigos fueron realmente de apoyo. Al igual que en el primer período, siempre me compraban un burrito, así que desayuné y me traían bocadillos en el medio, así que fue agradable. Pero otras personas realmente se enojaron, y ni siquiera sé por qué. No era de su incumbencia. El relato de Melissa de amigos que inicialmente apoyaban y compañeros de escuela hostiles era típico de muchos participantes. Sin embargo, estos amigos no le proporcionaron ayuda significativa después de tener a su hijo. Era muy raro que las madres jóvenes citaran a sus amigos como fuentes importantes de apoyo en sus vidas. Curiosamente, sin embargo, los participantes no incluyeron amigos cuando se les preguntó quién no les estaba ayudando tanto como esperaban, lo que sugiere que esperaban que sus amigos les proporcionaran poco apoyo. Esto refleja la experiencia socialmente aislada de la maternidad adolescente en la actualidad.</p>
<p>Consecuencias a corto y largo plazo de la maternidad adolescente<br />
Las madres adolescentes de nuestro estudio y sus hijos se enfrentan a enormes dificultades económicas y sociales. Los programas sociales, sus familias y los padres de sus hijos generalmente brindan un apoyo limitado y tenue en el mejor de los casos. Al mismo tiempo, muchos de sus conciudadanos estadounidenses desaprueban fuertemente sus situaciones de vida, lo que resulta en interacciones sociales tensas y apoyo emocional limitado, así como el potencial de sanciones cada vez más negativas por parte de instituciones como las escuelas. Descubrimos que estas tensiones económicas y sociales hicieron que las madres jóvenes y sus hijos fueran muy vulnerables a corto plazo. Aunque la mayoría de las madres recibían al menos algún tipo de apoyo sustancial de socios o miembros de la familia, algunas de sus necesidades básicas (como alimentos regulares y nutritivos, ropa de abrigo, vivienda confiable, transporte, pañales o artículos de seguridad para niños como un automóvil asiento, cuna o silla alta) no se encontraban.</p>
<p>La necesidad de las madres jóvenes de vestirse para ellas y especialmente para sus hijos en crecimiento fue particularmente interesante. La mayoría de las entrevistas tuvieron lugar en el otoño, y el próximo invierno de Colorado estaba en la mente de muchas madres porque no tenían abrigos para ellas o sus hijos. De hecho, cuando el clima se volvió frío, entrevistamos a varias madres que llegaron con nada más pesado que una sudadera. Los participantes tenían un claro sentido de las demandas competitivas en su presupuesto y la imposibilidad de satisfacer cada demanda. Cuando se le preguntó si había cosas para sus hijos que le gustaría hacer pero no pudo en ese momento, Cecilia (una madre hispana de 19 años con una sola madre) dijo:</p>
<p>Entrevistador: ¿Hay cosas que desea hacer por su hijo que simplemente no puede hacer ahora mismo?</p>
<p>Cómprale zapatos. [risas] Es un poco difícil cuando tenemos que pagar facturas, seguro de automóvil y cosas por el estilo.</p>
<p>Lucy, una estudiante de tiempo completo, se hizo eco de estas preocupaciones en su entrevista de otoño:</p>
<p>La ropa es dura &#8230; Porque trabajé en diciembre del año pasado hasta febrero, y ella tenía ropa para el verano, pero ahora que no estoy trabajando y su padre no está trabajando ni nada, ella necesita ropa para el [invierno], porque todo lo que hace es tener ropa de verano, y eso es todo lo que ha estado usando en la escuela. Les digo a mi mamá y a mi papá, pero como les están cortando las horas, realmente no pueden ayudarme. &#8230; [Mi hija] tenía una chaqueta, pero ella creció fuera de ella. Y zapatos. Ella estaba en la talla 4 por solo un año y creció sin problemas. &#8230; Ahora está en talla 5. Pero todavía se queja de que le duele el pie.</p>
<p>El transporte básico era otra preocupación seria para una minoría sustancial de madres, que hablaban sobre no poder pagar un automóvil, no tener dinero para reparar su automóvil roto, o anticipar un desastre que no podían pagar. Pedir paseos a familiares y amigos causó ansiedad a muchos de estos participantes. Frances, una participante latina que se convirtió en madre a los 17 años, describió su complicada situación de transporte.</p>
<p>Entrevistador: ¿Qué pasa con el transporte para usted y su hija?</p>
<p>Creo que ese ha sido el mayor problema. Oh, sí, especialmente porque era muy joven. Ni siquiera podía obtener una licencia de conducir, por lo que ni siquiera podía conducir si tuviera un automóvil.</p>
<p>Entrevistador: ¿Y ahora?</p>
<p>&#8230; Hace un año saqué un automóvil, así que tenía mis propios pagos de automóvil y todo eso, pero el mes pasado tuve un accidente automovilístico. Mi automóvil fue totalizado, así que ahora estoy conduciendo un automóvil de alquiler que el seguro está pagando. &#8230; El auto de alquiler es solo por esta semana, y luego tendré que descubrir cómo llegar al trabajo. Creo que mi marido me va a llevar, pero echará de menos el trabajo, porque tendrá que estar aquí. Hallaremos un camino.</p>
<p>La escuela a la que asistieron 19 de nuestros 55 participantes tiene una «tienda» donde los estudiantes pueden usar créditos de asistencia para «comprar» artículos básicos como pañales y usar ropa para niños. Las madres mencionaron reiteradamente su necesidad de pañales y alimentos y la flexibilidad del personal para atender a las madres sin estos recursos clave. Cuando nuestro estudio llegó a su fin y la crisis económica se profundizó, un miembro del personal de la escuela nos dijo que la escuela había decidido inesperadamente abrir un banco de alimentos para sus estudiantes. Debido a que los bancos locales de alimentos se estaban quedando sin suministros, algunos estudiantes comenzaron a decirles a sus maestros que no estaban comiendo entre un almuerzo escolar y el siguiente. La gran dependencia de muchos estudiantes de pañales y alimentos en la escuela sugiere que, de lo contrario, estas necesidades no se cumplirían. Si bien solo algunos participantes abordaron esto de manera explícita, parecía que se estaba ejerciendo una considerable presión sobre los recursos en redes enteras de miembros de la familia que intentaban apoyar al adolescente y a su hijo. Suponiendo que la mayoría de las familias no quieran que sus hijos adolescentes se vayan sin abrigos o bebés sin pañales, estos déficits materiales sugieren que los recursos de las familias, y no solo los de los adolescentes, pasaron del límite.</p>
<p>Ya hemos visto que las normas contra la maternidad adolescente tienen una consecuencia muy reales para las<span title="es for teenage mothers in terms of negative interpersonal and institutional sanctions."> madres adolescentes en términos de sanciones interpersonales e institucionales negativas. </span><span title="In part because of their disadvantaged backgrounds and in part because of these sanctions, most of the young mothers were struggling to keep their families afloat financially and to continue striving towards their educational and career goals.">En parte debido a sus antecedentes desfavorecidos y en parte debido a estas sanciones, la mayoría de las madres jóvenes luchaban por mantener a sus familias a flote financieramente y por seguir esforzándose por alcanzar sus objetivos educativos y profesionales. </span><span title="Our participants’ short-term situations looked bleak.">Las situaciones a corto plazo de nuestros participantes parecían sombrías. </span><span title="But researchers studying teenage mothers from past generations (e.g., Furstenberg 2007; Taylor 2009) have often found that the long-term consequences of teenage childbearing are less severe than those in the short term.">Pero los investigadores que estudian a madres adolescentes de generaciones pasadas (por ejemplo, Furstenberg 2007; Taylor 2009) a menudo han encontrado que las consecuencias a largo plazo del embarazo adolescente son menos severas que las del corto plazo. </span><span title="Given their lack of money, child care, housing, and other important resources, will this still hold true for many of the teenage mothers we interviewed?Our study does not include longitudinal data to assess this issue directly, but information about the participants' current">Dada su falta de dinero, cuidado de niños, vivienda y otros recursos importantes, ¿esto seguirá siendo cierto para muchas de las madres adolescentes entrevistadas? Nuestro estudio no incluye datos longitudinales para evaluar este problema directamente, sino información sobre el estado actual de los participantes. </span><span title="situations can help us make an informed guess.">las situaciones pueden ayudarnos a hacer una suposición informada. </span><span title="Nearly all of the young mothers had concrete career plans and a fairly clear, hopeful picture of where they saw themselves a year from the time of interview.">Casi todas las madres jóvenes tenían planes de carrera concretos y una imagen clara y esperanzadora de dónde se veían a ellas un año después de la entrevista. </span><span title="Many of the participants were highly invested in their education, often explicitly for the sake of their children.">Muchos de los participantes invirtieron mucho en su educación, a menudo explícitamente por el bien de sus hijos. </span><span title="When asked why she wanted to be in school, Cecilia replied, “My son.">Cuando se le preguntó por qué quería estar en la escuela, Cecilia respondió: «Mi hijo. </span><span title="I want him to have a better future.">Quiero que él tenga un futuro mejor. </span><span title="I want to give him a place to live.">Quiero darle un lugar para vivir. </span><span title="I want him to look at me like a role model.” Participants were often aware of what they needed to do in order to implement these concrete career plans.">Quiero que me mire como un modelo a seguir «. Los participantes a menudo se daban cuenta de lo que tenían que hacer para implementar estos planes profesionales concretos. </span><span title="For example, Olivia reported:I want to be an RN [Registered Nurse], and coming here would help me, because I need to graduate in time to go to school when I need to, and now here, they're gonna send me">Por ejemplo, Olivia informó: Quiero ser enfermera registrada, y venir aquí me ayudaría, porque necesito graduarme a tiempo para ir a la escuela cuando sea necesario, y ahora aquí, me van a enviar. </span><span title="to [name of school], go get my CNA [Certified Nursing Assistant] and then I can get my RN quicker, after my CNA, so I don't have to take as many classes.Many mothers also knew exactly which practical obstacles lay">a [nombre de la escuela], ve a buscar a mi CNA [Asistente de enfermería certificada] y luego puedo obtener mi RN más rápido, después de mi CNA, para no tener que tomar tantas clases. Muchas madres también sabían exactamente qué obstáculos prácticos se encontraban. </span><span title="in the path of their achievement.">en el camino de su logro.</span><span title="Money, transportation, and child care were frequently significant barriers.">El dinero, el transporte y el cuidado de niños a menudo eran barreras importantes. </span><span title="The extraordinary lengths to which many students, such as Adriana, were going in order to continue their schooling underscores the value they placed on education:I can't get TANF, I can't get housing, I can't get any kind of">Los extraordinarios esfuerzos de muchos estudiantes, como Adriana, para continuar su escolarización ponen de relieve el valor que otorgan a la educación: no puedo obtener TANF, no puedo obtener una vivienda, no puedo obtener ningún tipo de </span><span title="help because I'm not 18. That's one of the biggest obstacles ever, 'cause if I could live closer to the school in some of the housing places, it would be way easier to get to school.">ayuda porque no tengo 18. Ese es uno de los obstáculos más grandes de todos, porque si pudiera vivir más cerca de la escuela en algunos de los lugares de vivienda, sería mucho más fácil llegar a la escuela. </span><span title="If I come to school on the bus, 'cause I don't have a car right now, I have to catch four buses to get to school, 'cause I live in [name of neighborhood].Interviewer: So you're on">Si vengo a la escuela en el autobús, porque ahora no tengo un automóvil, tengo que tomar cuatro autobuses para ir a la escuela, porque vivo en [nombre del vecindario]. Entrevistador: Entonces estás en </span><span title="the bus almost two hours?Yeah.">el autobús casi dos horas? </span><span title="My daughter’s been at her grandma’s house this whole week because I don’t have a car so that I can take her to day care.">Mi hija ha estado en la casa de su abuela toda esta semana porque no tengo auto para poder llevarla a la guardería. </span><span title="And her day care is not here, so I have to take her somewhere else and then come here, so I would have to be at the bus stop at, like, 5 in the morning.">Y su guardería no está aquí, así que tengo que llevarla a otro lugar y luego venir aquí, así que tendría que estar en la parada de autobús a las 5 de la mañana. </span><span title="So she just stayed at her grandma’s this week until I get a vehicle so that I can take her to day care and then come to school.">Así que se quedó en casa de su abuela esta semana hasta que consiga un vehículo para poder llevarla a la guardería y luego a la escuela. </span><span title="But either way, I know I'm not gonna stop coming to school, even if it means for her to stay away from me for a little while, so that I can finish.The question is whether this level of sacrifice is sustainable in the">Pero de cualquier manera, sé que no voy a dejar de ir a la escuela, incluso si eso significa que ella se mantenga alejada de mí por un tiempo, para que yo pueda terminar. La pregunta es si este nivel de sacrificio es sostenible en el </span><span title="long run.">largo plazo. </span><span title="Although most mothers did not address this concern explicitly, from their descriptions of their current lives, we concluded that they would be able to meet these goals only if their situations improved considerably and if they experienced no loss of support from the many people who were helping">Aunque la mayoría de las madres no abordó esta preocupación explícitamente, a partir de sus descripciones de sus vidas actuales, llegamos a la conclusión de que solo podrían alcanzar estos objetivos si su situación mejorara considerablemente y si no perdieran el apoyo de las muchas personas que estaban ayudando </span><span title="them.">ellos. </span><span title="While some mothers will likely meet their goals by a combination of good luck and continued hard work, their struggles to succeed will be very challenging.The relationships we identify between economic and social strains, their links to the availability of resources for teenage mothers, and">Mientras que algunas madres probablemente cumplirán sus objetivos por una combinación de buena suerte y trabajo duro continuo, sus dificultades para tener éxito serán muy desafiantes. Las relaciones que identificamos entre las tensiones económicas y sociales, sus vínculos con la disponibilidad de recursos para madres adolescentes, y </span><span title="both short-term and potential long-term consequences are illustrated in our conceptual model in Fig. 1. This figure summarizes the findings arising from our study, framing them in the larger structural and cultural trends described above.">tanto las consecuencias a corto plazo como las potenciales a largo plazo se ilustran en nuestro modelo conceptual en la figura 1. Esta figura resume los hallazgos que surgen de nuestro estudio, enmarcándolos en las tendencias estructurales y culturales más amplias descritas anteriormente. </span><span title="As the model shows, both economic and social strains lead to mothers ending up with low levels of resources, which create negative short-term consequences for themselves and their children that could lead to long-term problems.">Como muestra el modelo, las tensiones económicas y sociales llevan a que las madres terminen con bajos niveles de recursos, lo que genera consecuencias negativas a corto plazo para ellos y sus hijos que podrían conducir a problemas a largo plazo.</span></p>
<p>Figura 1<br />
Modelo conceptual de las experiencias cotidianas de madres adolescentes y sus consecuencias<img decoding="async" src="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3285430/bin/nihms353191f1.jpg" alt="An external file that holds a picture, illustration, etc. Object name is nihms353191f1.jpg" /></p>
<p>Conclusión<br />
Con base en las entrevistas realizadas en 2008-2009 con 55 madres adolescentes actuales y anteriores, nuestros hallazgos muestran que las madres adolescentes experimentan dos tipos de tensión severa en su vida cotidiana. La tensión económica se ve agravada por la menor disponibilidad y bajas tasas de adopción de programas sociales clave como el bienestar, un descenso del ingreso relativo y otros recursos en los segmentos inferiores del espectro socioeconómico, y tasas muy elevadas de nacimientos fuera del matrimonio entre madres jóvenes . Estas fuerzas estructurales y demográficas han dejado a muchas madres adolescentes con menos fuentes públicas de apoyo financiero, cuidado infantil y vivienda, haciéndolas más dependientes económicamente de sus familias y comunidades. Al mismo tiempo, las madres adolescentes generalmente no tienen un cónyuge disponible para ayudar a satisfacer las necesidades de recursos creadas por la disminución del apoyo del gobierno. Los miembros de su familia también pueden tener menos recursos disponibles debido a las condiciones económicas relativamente más pobres para las familias de bajo ESE.</p>
<p>Además, nuestros hallazgos sugieren que las tensiones sociales que surgen de la violación de las madres jóvenes de las normas que rigen el momento adecuado de la paternidad son otros factores importantes en su vida cotidiana. La mayoría de las madres jóvenes de nuestra muestra urbana, predominantemente latina y afroamericana, consideraban que sus familias y comunidades no las recompensaban socialmente de ninguna manera por tener hijos. Las reacciones de la gente variaron en gran medida de tolerar el embarazo a abiertamente desaprobarlo. La base de la norma fue con frecuencia más práctica que moral, con desaprobación derivada de las preocupaciones sobre la seguridad económica y social en lugar de las conductas sexuales. Aunque una norma generalizada de que las familias deben apoyar a sus hijos adolescentes contrarrestaron sanciones sociales negativas hasta cierto punto, muchos miembros desaprobadores de la familia y la comunidad, como la sociedad estadounidense en general, retuvieron o colocaron condiciones fuertes sobre el apoyo que le dieron a la madre adolescente y sus hijos.</p>
<p>Esta combinación de apoyo social limitado de padres adolescentes y sus hijos, el contexto no matrimonial de la maternidad adolescente, un mercado laboral desfavorable con costos crecientes de cuidado de niños y desaprobación social en las familias y comunidades de nuestros participantes coloca a muchas madres adolescentes y sus hijos en una posición muy vulnerable hoy. Aunque muchos participantes intentan mejorar su situación socioeconómica y los miembros de su familia brindan apoyo, las necesidades básicas propias y de sus hijos a veces no se satisfacen. Como resultado, muchos de nuestros participantes encuentran que su ambiciosa carrera y objetivos educativos son difíciles de alcanzar.</p>
<p>Los hallazgos de nuestro estudio hablan de varios debates y suposiciones en la literatura existente sobre la paternidad adolescente. La literatura cuantitativa discutida anteriormente se ha basado en datos de décadas pasadas para documentar consecuencias relativamente leves a largo plazo de la maternidad adolescente. Nuestros hallazgos sugieren que se deben investigar dos aspectos de esta conclusión al aplicarlo a las madres adolescentes de hoy en día: la suposición de que el contexto del embarazo adolescente es similar ahora que en el pasado, y la suposición de que las madres jóvenes podrán mejorar su larga perspectivas socioeconómicas a largo plazo. Argumentamos que las graves dificultades que enfrentan muchas madres jóvenes en los contextos sociales y económicos de hoy en día sugieren que la mejora socioeconómica a largo plazo experimentada por las madres adolescentes en el pasado puede ser más difícil de lograr. Aunque no son generalizables, nuestros hallazgos sugieren que la investigación futura con muestras representativas debe abordar los problemas que hemos planteado con respecto a las consecuencias de la maternidad adolescente en los contextos estructurales y culturales de hoy.</p>
<p>Del mismo modo, la literatura cualitativa existente se basa principalmente en datos más antiguos. Al estudiar a madres adolescentes en décadas pasadas, los etnógrafos no estuvieron de acuerdo sobre si las comunidades de madres jóvenes alentaban la maternidad temprana. Al menos para madres adolescentes de varias comunidades en el área de Denver, nuestro estudio no encuentra tal aliento hoy. Las normas que desalientan la paternidad juvenil descrita por nuestros participantes se centran en preocupaciones prácticas relacionadas con las mayores necesidades de recursos y la disminución de las perspectivas socioeconómicas que sus familias consideran que acompañan a la maternidad adolescente, en lugar de preocupaciones morales sobre el sexo o el embarazo como en el pasado. Nuestros hallazgos hablan de la necesidad de reconsiderar la experiencia vivida de la crianza de los adolescentes utilizando datos etnográficos más recientes.</p>
<p>Además de ampliar las ideas sobre los efectos de las normas de edad para incluir sistemas de normas rivales y documentar las consecuencias de estas normas para las vidas de las madres, nuestros hallazgos abordan otra cuestión clave en el estudio de la paternidad adolescente: el debate sobre el papel de los antecedentes sociales de las madres jóvenes , experiencias educativas y recursos socioeconómicos antes de quedar embarazada (selección) versus la experiencia de la paternidad temprana (causalidad) en la comprensión de los resultados de la vida de los padres jóvenes. Las sanciones negativas vinculadas a la violación de las normas de edad podrían ser una forma en que la crianza adolescente tiene un efecto causal. Como muchos investigadores cuantitativos han hecho, encontramos evidencia de que tanto la selección como la causalidad son importantes para comprender las situaciones de vida de nuestros participantes. Pero damos un paso más, descubriendo que las consecuencias negativas de la maternidad temprana se ven agravadas por las desventajas preexistentes de las madres que las hacen más vulnerables a los efectos de la desaprobación social sobre los recursos sociales y materiales que están disponibles para ellos. Nuestros hallazgos también tienen implicaciones para la teoría del curso de la vida (Elder 1994), que es una perspectiva teórica clave para la comprensión de la paternidad adolescente. Según esta perspectiva, los cambios históricos, los contextos estructurales y culturales, y la vinculación de las vidas de las personas deberían considerarse al evaluar las consecuencias de una transición a la paternidad que la etiqueta de normas sociales prevaleciente es «demasiado temprana». La importancia del momento de las transiciones de la vida, que es un aspecto central de la perspectiva del curso de la vida, son evidentes en las historias de nuestras madres jóvenes. Más allá de las sanciones sociales que enfrentan por violar las normas de edad sobre el momento de la transición a la paternidad, las madres jóvenes luchan porque han dado a luz en un momento en que también se esfuerzan por hacer otras transiciones exitosas a la edad adulta como terminar la escuela, comenzar una carrera , mudarse de la casa de sus padres, establecer independencia financiera y construir relaciones íntimas a largo plazo. La simultaneidad de estas tareas hace que la crianza sea abrumadora para muchos de nuestros participantes. Nuestra investigación demuestra de múltiples maneras la importancia de otro principio central de la perspectiva del curso de la vida: «vidas vinculadas» (Elder 1994). No solo las vidas de los niños están inextricablemente unidas a las de sus madres, sino que las madres jóvenes dependen fundamentalmente de sus familias y de los padres de sus hijos para satisfacer sus necesidades básicas y las de sus hijos. En un momento en que muchos programas gubernamentales están retirando su apoyo, los vínculos entre las vidas de las madres jóvenes y sus familias y socios representados por «redes de seguridad» informales son aún más críticos para su futuro. Mientras que las investigaciones anteriores encontraron niveles muy altos de participación de la familia extensa en el cuidado y apoyo de los hijos de madres jóvenes (Burton 1990, Stack 1974), las madres adolescentes con las que hablamos describieron situaciones en las que los miembros de la familia extensa proporcionaron ayuda sustancial, pero la mayor parte de la responsabilidad de sus hijos recayó en la madre. Esta es una diferencia notable de, por ejemplo, el «sistema de crianza de los hijos del padre» narrado en la investigación etnográfica de Burton (1990) con familias afroamericanas de bajos ingresos en la década de 1980. Brewster y Padavic (2002) encontraron evidencia cuantitativa de que las familias negras a menudo intervienen cuando más se necesita el apoyo de las madres, pero están brindando menos cuidado infantil que antes. Las tasas más altas de participación de la fuerza de trabajo de las mujeres pueden estar impulsando este cambio. Esto sugiere que, al menos en algunos grupos demográficos y comunidades, se ha producido un cambio en el significado social de la maternidad adolescente, que ahora conlleva cargas y responsabilidades más pesadas históricamente asignadas a madres adultas, pero sin la aprobación social y la acumulación de recursos que a menudo acompañan a la maternidad adulta. Las complicadas dinámicas de poder que se desarrollan dentro de estas relaciones tienen consecuencias muy reales para las madres adolescentes y sus hijos. Por último, este estudio tiene implicaciones para la política. Nuestros hallazgos muestran que muchas madres adolescentes y sus hijos necesitan urgentemente apoyo material, sin embargo, las instituciones y programas sociales varían ampliamente en cuanto a su capacidad para proporcionarlo. Por ejemplo, Medicaid se utiliza casi universalmente entre nuestros participantes, y son muy positivos acerca de su efecto en su propia vida y la de sus hijos. Sin embargo, a menudo perciben que no tiene sentido ni siquiera solicitar otros apoyos tan necesarios como TANF o asistencia de vivienda. Dado que la mayoría de los participantes tenían planes de carrera claros y la motivación para llevarlos a cabo, la recompensa de proporcionar los recursos necesarios podría ser excelente. Saber más sobre las experiencias de las madres adolescentes con el sistema educativo, los programas gubernamentales y otras instituciones sociales puede ayudar a los legisladores a crear programas más efectivos para satisfacer sus necesidades. Como se discutió anteriormente, la mayoría de las madres adolescentes de nuestro estudio luchaban para lograr una transición simultánea a la paternidad y la edad adulta en los contextos sociales y económicos de hoy. Si las tensiones financieras, demográficas y culturales identificadas aquí continúan, los costos sociales y económicos del embarazo en los adolescentes podrían ser más graves que los detectados por investigaciones menos recientes. Esto tiene amplias implicaciones para la política, dada la alta prevalencia de la maternidad adolescente en los Estados Unidos hoy en día. Descubrimos que la tensión de apoyar a una madre y su hijo jóvenes era sentida por redes enteras de miembros de la familia. La tendencia social actual de transferir más de la carga de apoyo financiero a las familias puede significar que grandes porciones de los grupos más desfavorecidos en nuestra sociedad estarán cada vez más agobiados por estas tensiones de recursos. La alta tasa de nacimientos adolescentes, en combinación con la desaprobación social de los padres adolescentes, podría significar una disminución de la cohesión social en los barrios desfavorecidos debido a la exclusión social de los padres jóvenes y sus familias. Si bien ninguna de estas consecuencias es segura, se debe prestar atención a estos contextos sociales continuamente cambiantes al considerar las vidas de las madres adolescentes y sus familias.</p>
<p>Expresiones de gratitud<br />
Esta investigación se llevó a cabo con el apoyo del Programa de Subvenciones Innovadoras de la Universidad de Colorado y el Programa de Oportunidades de Investigación de Pregrado. Agradecemos a Devon Thacker, Leith Lombas, Nicole Moore, Aleeza Zabriskie y miembros del grupo de lectura de la facultad junior de sociología por su asistencia, así como a los participantes del estudio por compartir su tiempo e historias con nosotros.</p>
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Biografías<br />
•<br />
Stefanie Mollborn es profesora asistente en el Departamento de Sociología y el Instituto de Ciencias Conductuales de la Universidad de Colorado en Boulder. Lleva a cabo una investigación multimétodo sobre la paternidad adolescente, centrándose en sus consecuencias para las madres y los padres adolescentes y sus hijos pequeños, y en las normas sociales sobre el embarazo adolescente y la paternidad.</p>
<p>•<br />
Janet Jacobs es profesora de Sociología y Estudios de Género y Mujer en la Universidad de Colorado. Su investigación se centra en la psicología social del género, la etnia y la religión, y la memoria colectiva. Es autora de numerosos libros, incluido Divine Disenchantment: descontextualización de nuevos movimientos religiosos; Hijas victimizadas: el incesto y el desarrollo del yo femenino; Patrimonio oculto: el legado de los criptojudíos y la conmemoración del Holocausto: género, genocidio y memoria colectiva. Actualmente está investigando el embarazo adolescente y el desarrollo adolescente.</p>
<p>Ir:<br />
Notas a pie de página<br />
1Una entrevista piloto, reclutada a través de un contacto personal, se realizó en la primera oficina del autor.</p>
<p>2Todos los nombres han sido cambiados para mantener la confidencialidad de las identidades de los participantes, y las identificaciones raciales / étnicas se basan en la propia terminología del participante.</p>
<p>3 Estas ideas no fueron sin sus detractores; por ejemplo, Kaplan (1997) encontró en su investigación etnográfica que las abuelas negras a menudo desaprobaban que sus nietas se convirtieran en madres adolescentes.</p>
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<p>https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3285430/</p>
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		<title>Cultura y Etnografía</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/antropologia-cultural/cultura-y-etnografia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Mar 2018 03:25:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[antropologia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cultura y Etnografía por James Spradley La mayoría de los estadounidenses asocian <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/antropologia-cultural/cultura-y-etnografia/">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">Cultura y Etnografía</h2>
<p style="text-align: center;">por <strong>James Spradley</strong></p>
<p><em>La mayoría de los estadounidenses asocian la ciencia con la observación desapegada; aprendemos a observar lo que deseamos comprender, introducimos nuestra propia clasificación de lo que está sucediendo y explicamos lo que vemos en nuestros propios términos. En esta selección, James Spradley argumenta que los antropólogos culturales trabajan de manera diferente. La <strong>etnografía</strong> es el trabajo de <strong>descubrir</strong> y <strong>describir</strong> una cultura en particular; la <strong>cultura</strong> es el <strong>conocimiento aprendido y compartido</strong> que la gente usa para generar <strong>comportamiento</strong> e <strong>interpretar</strong> la experiencia. Para llegar a la cultura, los etnógrafos deben aprender los <strong>significados</strong> de la acción y la experiencia desde el <strong>punto de vista</strong> del informante. Muchos de los ejemplos utilizados por Spradley también muestran la relevancia de la antropología para el estudio de la cultura en este país.</em></p>
<p>El <strong>trabajo de campo etnográfico</strong> es el <strong>sello distintivo de la antropología cultural</strong>. Ya sea en un pueblo de la selva peruana o en las calles de Nueva York, el antropólogo va a donde vive la gente y «hace trabajo de campo». Esto significa participar en actividades, hacer preguntas, comer comidas extrañas, aprender un nuevo idioma, ve ceremonias, toma notas de campo, lava ropa, escribir cartas a casa, busca genealogías, observa juegos, entrevista a informantes y cientos de otras cosas. Esta amplia gama de actividades a menudo oscurece la naturaleza de la tarea más fundamental de todo trabajo de campo: <strong>hacer etnografía</strong>.</p>
<p>La etnografía es el trabajo de <strong>describir una cultura</strong>. El <strong>objetivo central de la etnografía</strong> es <strong>comprender</strong> <strong>otra forma de vida desde el punto de vista nativo</strong>. El objetivo de la etnografía, como dijo Malinowski, es «captar el punto de vista del nativo, su relación con la vida, dar cuenta de su visión del mundo». El trabajo de campo, entonces, implica el estudio disciplinado de <strong>cómo es el mundo</strong> para las personas que han aprendido a ver, calentar; hablar, pensar y actuar de maneras diferentes. En lugar de estudiar a las personas, la etnografía significa <strong>aprender de las personas.</strong> Considera la siguiente ilustración.</p>
<p>George Hicks se propuso, en 1965, aprender sobre otra forma de vida, la de la gente de las montañas en un valle de los Apalaches. Su objetivo era descubrir su cultura, aprender a ver el mundo desde su perspectiva. Con su familia se mudó a Little Laurel Valley, su hija asistió a la escuela local y su esposa se convirtió en una de las líderes locales de Girl Scouts. Hicks pronto descubrió que las tiendas y los almacenes estaban en el centro del sistema de comunicación del valle, proporcionando la arena social más importante para todo el valle. Aprendió esto al observar lo que hacían otras personas, siguiendo su ejemplo y poco a poco convirtiéndose en parte de los grupos que se congregaban diariamente en las tiendas. El escribe:</p>
<p>Al menos una vez al día visitaba varias tiendas en el valle, y me sentaba en los grupos de chismosos o, si el tendero estaba solo, tal vez intentaba aclarar puntos confusos sobre las obligaciones de parentesco. Encontré estas horas, particularmente las que pasé en presencia de los dos o tres excelentes narradores de cuentos en Little Laurel, muy agradables. . . . En otras ocasiones, ayudé a varios hombres de la localidad a recolectar maíz o heno, construir cobertizos, cortar árboles, extraer y empaquetar galaxias y buscar ricos rodales de arándanos. Cuando necesité ayuda en, por ejemplo, la reparación de tuberías de agua congelada, se proporcionó de manera fácil y alegre.</p>
<p>Para descubrir los principios ocultos de otra forma de vida, el investigador debe convertirse en un estudiante. Los tenderos, los cuentacuentos y los granjeros locales se convierten en maestros. En lugar de estudiar el «clima», la «flora» y la fauna «que formaban el entorno de este valle de los Apalaches, Hicks intentó descubrir cómo esta gente de las montañas definía y evaluaba árboles, galaxias y arándanos. No intentó describir la vida social en términos de lo que la mayoría de los estadounidenses saben sobre «matrimonio», «familia» y «amistad»; en su lugar, buscó descubrir cómo estas personas de la montaña identificaron a familiares y amigos. Intentó aprender las obligaciones que sentían hacia los parientes y descubrir que se sentían por sus amigos. Descubrir la visión interna es un conocimiento diferente de uno que se basa principalmente en la visión del forastero, incluso cuando el forastero es un científico social entrenado.</p>
<p>Considere otro ejemplo, esta vez desde la perspectiva de un etnógrafo que no somos nosotros. Imagina a una mujer esquimal que se prepara para aprender la cultura de Bethel College. ¿Qué tendría que hacer ella, tan bien educada en la rica cultura esquimal de la herencia, para entender la cultura de los estudiantes, la facultad y el personal de Bethel College? ¿Cómo descubriría ella los patrones que formaron sus vidas? ¿Cómo evitaría imponer ideas, categorías y valores esquimales a todo lo que ella viera?</p>
<p>Primero, y quizás lo más difícil, tendría que dejar de lado su creencia en el realismo ingenuo, la creencia casi universal de que todas las personas definen los objetos, eventos y criaturas vivientes del mundo real de la misma manera. Los idiomas humanos pueden diferir de una sociedad a la siguiente, pero detrás de las extrañas palabras y oraciones, todas las personas hablan de las mismas cosas. El realismo ingenuo supone que el amor, la nieve, el matrimonio, el culto, los animales, la muerte, la comida y cientos de otras cosas tienen esencialmente el mismo significado para todos los humanos. Aunque pocos de nosotros admitiríamos ese etnocentrismo, la suposición influirá inconscientemente en nuestra investigación. La etnografía comienza con una actitud consciente de ignorancia casi total: «No sé cómo la gente de Bethel College entiende su mundo. Queda por descubrir «. Esta mujer esquimal tendría que comenzar por aprender el idioma hablado por los estudiantes, la facultad y el personal. Podría pasear por los senderos del campus, sentarse en clases y asistir a eventos especiales, pero solo si intentara conscientemente  ver las cosas desde el punto de vista nativo, ella captaría su perspectiva. Tendría que observar y escuchar a los estudiantes de primer año durante su gramo de orientación de una semana. Tendría que hacer cola durante el registro, escuchar a los estudiantes discutir las clases que esperaban obtener y visitar los departamentos para ver cómo asesoran a los estudiantes sobre la selección de cursos. Quisiera observar el tipeo secreto, barrer a los conserjes y el personal de mantenimiento arando sobre la nieve. Vería a más de 1600 estudiantes apiñarse en el área de correos para abrir su pequeño buzones de correo, y ella escucharía sus comentarios sobre correo no deseado y cartas desde casa o sin correo.) Asistiría a las reuniones de la facultad para ver lo que sucedía, registrando qué profesores y administración dijo y cómo se comportaron. Ella tomaba muestras de varios cursos, asistía a la iglesia los fines de semana, leía el Bethel Beacon y escuchaba por hora a los estudiantes hablar de cosas como sus «relaciones», el «equipo de fútbol» y el «estudio de trabajo». Quería aprender los significados de todas estas cosas. Tendría que escuchar a los miembros de esta comunidad universitaria, observar lo que hicieron y participar en sus actividades para aprender tales significados. El núcleo esencial de la etnografía es esta preocupación con el significado de las acciones y eventos para el personas que tratamos de entender. Algunos de estos significados se expresan directamente en el lenguaje: muchos se dan por sentados y se comunican solo indirectamente a través de la palabra y la acción. Pero en cada sociedad las personas hacen un uso constante de estos sistemas de significado complejo para organizar su comportamiento, comprenderse a sí mismos y a los demás, y dar sentido al mundo en el que viven. Estos sistemas de significado constituyen su cultura, la etnografía siempre implica una teoría de la cultura.</p>
<p>Una tarde de 1973 me encontré con la siguiente noticia en el Tribune de Minneapolis:</p>
<p>Intento de rescate de errores de muchedumbre, ataques policiales</p>
<p><strong><em>23 de noviembre, 1973. Hartford, Connecticut</em></strong>. Tres policías dando un masaje cardíaco y oxígeno a una víctima de ataque al corazón el viernes fueron atacados por una multitud de 75 personas a hijos que aparentemente no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo los policías.</p>
<p>Otros policías se defendieron de la multitud, principalmente de habla hispana, hasta que llegó una ambulancia. La policía dijo que trataron de explicar a la multitud lo que estaban haciendo, pero la multitud aparentemente pensó que estaban golpeando a la mujer.</p>
<p>A pesar de los esfuerzos de los policías, la víctima, Evangelica Echevacria, de 59 años, murió.<br />
Aquí vemos personas usando su cultura. Los miembros de dos diferentes observaron el mismo evento, pero sus interpretaciones fueron drásticamente diferentes. La multitud utilizó su conocimiento cultural (a) para interpretar el comportamiento de los hombres como cruel y (b) para actuar en nombre de la mujer para poner fin a lo que percibieron como brutalidad. Habían adquirido los principios culturales para actuar e interpretar las cosas de esta manera a través de una experiencia particular compartida.</p>
<p>Los policías, por otro lado, usaron su conocimiento cultural (a) para interpretar la condición de la mujer como insuficiencia cardíaca y su propio comportamiento como un esfuerzo de ahorro y (b) para darle su masaje cardíaco y oxígeno. Utilizaron artefactos como una máscara de oxígeno y una ambulancia. Además, interpretaron las acciones de la multitud de una manera completamente diferente de cómo la multitud vio su propio comportamiento. Los dos grupos de personas tenían reglas culturales elaboradas para interpretar su experiencia y actuar en situaciones de emergencia, y el conflicto surgió, al menos en parte, porque estas reglas culturales eran muy diferentes.</p>
<p>Ahora podemos diagramar esta definición de cultura y ver más claramente las relaciones entre el conocimiento, el comportamiento y los artefactos (ver Figura 1). Al identificar el conocimiento cultural como fundamental, simplemente hemos cambiado el énfasis del comportamiento y los artefactos a su significado. El etnógrafo observa el comportamiento pero lo va más allá para indagar sobre el significado de ese comportamiento. El etnógrafo ve artefactos y objetos naturales, pero va más allá de ellos para descubrir qué significados asignan las personas a estos objetos. El etnógrafo observa y registra estados emocionales pero va más allá de ellos para descubrir el significado de miedo, ansiedad, ángel; y otros sentimientos</p>
<p>Como se representa en la Figura 1, el conocimiento cultural existe en dos niveles de conciencia. La cultura explícita forma parte de lo que sabemos, un nivel de conocimiento del que las personas pueden comunicarse con relativa facilidad. Cuando George Hicks les preguntó a los dueños de tiendas y a otros en Little Laurel Valley sobre sus parientes, descubrió que cualquier adulto mayor de cincuenta años podía contarle las conexiones genealógicas entre un gran número de personas. Sabían cómo rastrear la relación de parentesco y las reglas culturales para un comportamiento apropiado entre los parientes. Todos nosotros hemos adquirido grandes áreas de conocimiento cultural como este de las que podemos hablar y hacer explícitas.</p>
<p>Al mismo tiempo, una gran parte de nuestro conocimiento cultural permanece fuera de nuestra conciencia. Edward Hall ha hecho mucho para dilucidar la naturaleza del conocimiento cultural tácito en sus libros The Silent Language y The Hidden Dimension. La forma en que cada cultura define el espacio a menudo ocurre en el nivel de conocimiento. Hall señala que todos nosotros hemos adquirido miles de espacios sobre cuán cerca está de estar con los demás, cómo acomodar los muebles, cuándo a los demás y cuándo sentirse apretados dentro de una habitación. Sin darnos cuenta de que nuestra cultura tácita está operando, comenzamos a sentirnos incómodos cuando alguien de otra cultura se acerca demasiado, respira cuando hablamos, nos toca o cuando encontramos muebles dispuestos en el centro de la habitación en lugar de en los bordes. La etnografía es el estudio del conocimiento cultural tanto explícito como tácito.</p>
<p>El concepto de cultura como conocimiento adquirido tiene mucho en común con el interaccionismo simbólico, una teoría que busca explicar el comportamiento humano en términos de significados. El interaccionismo simbólico tiene sus raíces en el trabajo de sociólogos como Cooley, Mead y Thomas. Blumer ha identificado tres premisas en las que descansa esta teoría.</p>
<p>La primera premisa es que «los seres humanos actúan hacia las cosas en el ha, los significados que las cosas tienen para ellos». 5 Los policías y el cm nuestro ejemplo anterior interactuaban sobre la base de los significados que tenían las cosas para la ubicación geográfica, los tipos de la gente, el coche de la policía, los movimientos de los policías, el comportamiento de la mujer enferma y las actividades del espectador eran símbolos con significados especiales. La gente no actuó hacia las cosas mismas, sino hacia sus significados.</p>
<p>La segunda premisa subyacente al interaccionismo simbólico es que el «significado de tales cosas se deriva de, o surge de, la interacción social que uno tiene con sus semejantes». La cultura, como sistema compartido de significados, se aprende, revisa, mantiene, y se definió en el contexto de las personas que interactúan. La multitud llegó a compartir sus definiciones de comportamiento policial interactuando entre sí y mediante asociaciones pasadas con la policía. Los oficiales adquirieron los significados culturales que utilizaron al interactuar con otros oficiales y miembros de la comunidad La cultura de cada grupo estaba inextricablemente ligada a la vida social de sus comunidades particulares.</p>
<p>La tercera premisa del interaccionismo simbólico es que «el significado se maneja y se modifica a través de un proceso interpretativo utilizado por la persona que se ocupa de las cosas que encuentra». Ni la multitud ni los policías eran autómatas, impulsados ​​por su cultura para actuar en el camino lo hicieron. Más bien, usaron su conocimiento cultural para interpretar y evaluar la situación. En cualquier momento, un miembro de la multitud pudo haber interpretado el comportamiento de los policías de una manera ligeramente diferente, lo que provocó una reacción diferente.</p>
<p>Podemos ver este aspecto interpretativo más claramente si pensamos en la cultura como un mapa cognitivo. En las actividades recurrentes que conforman la vida cotidiana, nos referimos a este mapa. Sirve de guía para actuar e interpretar nuestra experiencia; no nos obliga a seguir un curso en particular. Al igual que este breve drama entre los policías, una mujer agonizante y la multitud, gran parte de la vida es una serie de ocasiones sociales imprevistas. Aunque nuestra cultura puede no incluir un mapa detallado para tales ocasiones, proporciona principios para interpretarlos y responder a ellos. En lugar de un mapa rígido que las personas deben seguir, la mejor manera de pensar en la cultura es:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>un conjunto de principios para crear dramas, escribir guiones y, por supuesto, para reclutar jugadores y audiencias &#8230; La cultura no es simplemente un mapa cognitivo que las personas adquieren, en todo o en parte, con mayor o menor precisión, y luego aprenden a leer. Las personas no son solo lectores de mapas; ellos son cartógrafos. Las personas son expulsadas en mapas esquemáticos revisados ​​imperfectamente y continuamente revisados. La cultura no proporciona un mapa cognitivo, sino más bien un conjunto de principios para la elaboración de mapas y la navegación. Las diferentes culturas son como diferentes escuelas de navegación para hacer frente a diferentes terrenos y mares.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si tomamos el significado en serio, como los interaccionistas simbólicos argumentan que debemos hacerlo, se vuelve necesario estudiar el significado cuidadosamente. Necesitamos una teoría del significado y una metodología específica diseñada para la investigación de la misma.</p>
<p>Adaptado de «Etnografía y Cultura» en Participant Observation por James P. Spradley. 1980 por Holt, Rhinehart y Winston, Inc.</p>
<p>Extraído y traducido de:</p>
<p>https://www.bethelcollege. edu /users/blowers/Culture%20%20and%20Ethnography.htm</p>
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		<title>¿Por qué usar etnografía?</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/el-gran-cambio-de-paradigma-del-reino-de-kwararafa-ii-puede-ser/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Mar 2018 12:36:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué usar etnografía?  http://themomentyoucantignore.com/wp-content/uploads/2014/08/CFAR_Ethnography_Observation_Methods.pdf  La etnografía es un método de investigación <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/el-gran-cambio-de-paradigma-del-reino-de-kwararafa-ii-puede-ser/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>¿Por qué usar etnografía?</strong></h2>
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<h3 id="gt-res-dir-ctr" class="trans-verified-button-small" dir="ltr"><span id="result_box" class="" lang="es"><span class="">entender cómo la gente ve su mundo</span></span></h3>
<p>La etnografía va más allá de «estar allí». Es una forma de prestar atención que trata de descubrir las suposiciones culturales, las reglas tácitas y los marcos mentales que la gente usa para dar sentido al mundo en el que se encuentran.</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 1rem; font-family: 'Source Sans Pro', Helvetica, Arial, sans-serif; font-style: italic; letter-spacing: 0.08em;">Ethnography is a research method whose goal is to understand the world as perceived by those within that world, to understand what activities mean to the people who do them. — Simon Roberts</span></p></blockquote>
<h3 dir="ltr"> La etnografía es buena para algunas cosas, no para otras</h3>
<p>Es una compensación. La etnografía es excelente cuando necesita exploración, diagnóstico o<br />
profundidad. No es el método adecuado cuando se necesita amplitud constante o<br />
rigor estadístico.</p>
<p>La etnografía es más útil cuando &#8230;</p>
<ul>
<li>No sabes nada.</li>
<li>Puede ayudar a descubrir qué hay en lugar y las preguntas correctas que se debe formular.</li>
<li>Necesites una nueva perspectiva.</li>
<li>Si el diagnóstico o las acciones se han estancado, puede encontrar nuevos puntos de traccion</li>
<li>Necesidad de implementar el cambio Puedes implementar cambios que se mantengan si entiendes lo que ya está sucediendo y cómo puedes desarrollarlo. Necesita una línea de base Una comprensión básica es esencial para cualquier esfuerzo de implementación.</li>
</ul>
<h3 style="text-align: center;">Herramientas para observar la cultura en acción<br />
Un conjunto de herramientas de muestra que se puede aplicar en<br />
aprendiendo sobre la cultura de una organización</h3>
<h4>Sombreado: Pida a las personas que cuenten la historia «a medida que avanzan»</h4>
<p>Puedes aprender mucho pidiéndole a alguien que te hable abiertamente sobre como hace su trabajo. Es una forma de hacer que las personas se den cuenta de cosas que de otra manera no tendrían que pensar en contarte sobre ello.</p>
<blockquote><p>Una agencia de bienestar infantil quería saber cómo pasar el tiempo suficiente en<br />
el campo para ayudar a los trabajadores sociales a completar sus trámites y a los clientes.<br />
Identificaron a algunas personas que tuvieron bastante éxito en eso. En lugar de<br />
entrevistándolos «después» del hecho, los seguimos en el metro, en<br />
los lobbies de construcción de apartamentos, y en sus propias oficinas, y les pidieron que hablaran<br />
a nosotros sobre lo que estaban haciendo, por qué y cómo. Organizamos un evento regional<br />
retirarse para compartir las estrategias.</p></blockquote>
</div>
</div>
</div>
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		<title>La Etnografía Importa</title>
		<link>https://anthropologyandpractice.com/etnografia/la-etnografia-importa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anthropology and Practice (Marco)]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Mar 2018 00:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Participar en cuestiones de etnografía «La antropología cultural no es valiosa porque <a class="entry-read-more" href="https://anthropologyandpractice.com/etnografia/la-etnografia-importa/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">Participar en cuestiones de etnografía</h2>
<blockquote><p>«La antropología cultural no es valiosa porque revela lo arcaico en el sentido psicológico. Es valioso porque está redescubriendo constantemente lo normal. «- Edward Sapir</p></blockquote>
<h2 style="text-align: center;"></h2>
<p>Hay información en todas partes. ¿Cómo sabemos a quién escuchar? ¿Cómo sabemos qué es real?</p>
<p>Los medios y los gobiernos de todo el mundo recopilan y utilizan información, la transforman y la redistribuyen para el consumo popular. A través de este proceso, estas voces de poder son las más susceptibles de ser escuchadas.</p>
<p>La antropología cultural tiene sus raíces disciplinarias para iluminar las experiencias vividas de las comunidades, históricamente silenciadas por las estructuras de poder. En un mundo de hoy, donde la información fluye libremente, ¿podemos usar metodologías etnográficas para esos mismos fines?</p>
<p>El <strong>proceso etnográfico</strong> está diseñado para revelar la realidad y apoyar la verdad. La mayoría estaría de acuerdo en que hay un <strong>elemento de subjetividad</strong> en el proceso, pero preguntamos si la relación entre el etnógrafo y las personas en las comunidades donde trabajan realmente revela la realidad de una manera en la que no existe en nuestras noticias.</p>
<p>http://www. coolanthropology. com /projects/reconsider-dissemination/ethnography-matters/</p>
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